El Alambique
J. García de Romeu
Mi amigo Miguel
Quien canta sus males espanta”, decía un señor por la radio, que recordaba cómo en su niñez y juventud era normal que la gente (sin tele, sin radio, sin nada) canturrease mientras hacía trabajo manual. Y aconsejaba volver a cantar porque es una costumbre sana y reparadora. No hace falta buena voz ni ducha que disimule: se puede canturrear para uno mismo por el gusto de ir sintiendo vibrar entre la nariz y la garganta una melodía que amamos. El otro día me crucé con una señora mayor que iba andando despacio por la calle con su chihuahua estrujado contra el pecho, y le iba arrullando en voz baja mientras el perrillo, con los ojos saltones y revoleados, envuelto en su ternura, ya no parecía ni feísimo. Por otra parte, leo en un artículo que prosperan las teorías sobre la “cognición corporeizada” (embodied cognition): hay estudios sobre el hecho de que escribir a mano potencia la memoria, porque al poner en juego más recursos corporales el recuerdo se afianza. Planteado de otro modo, utilizar máquinas (como un teclado) requiere unos recursos que consumen atención, mientras que la mano no distrae del circuito de aprehensión corporal. Escribir a mano también se ha relacionado con una redacción más rica y compleja. Voy a intentar aplicar estas teorías a mi docencia: invitar a los estudiantes a usar la mano para apelar a su memoria, llegar a través de los dedos a las sinapsis neuronales, escribir con las uñas en su cerebro. Arañar su enorme indiferencia. Luego, aprender de memoria cosas memorables, y canturrearlas o recitarlas en voz baja, como mantras u oraciones que llenasen la vida de sentido. Poemas como “Gracias a la vida” de Violeta Parra, o el “Saludo del alba”, que dice “Cuida bien este día. Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve trascurso se contienen todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura. El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Cuida bien este día”. La Inteligencia Artificial no tiene un cuerpo humano único y mortal. Todavía.
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