Pruebe a ser educada, le inquirió el profesor Gabilondo a una vomitiva Monasterio a la que los demócratas y nuestro estado de derecho le estamos permitiendo que transite por los espacios en que lo hace, y diga, ya de paso, las obscenidades que vomita con el mayor desprecio hacia las personas e instituciones del Estado. Porque no nos quepa ninguna duda, que el mundo que quisieran mangonear estos elementos prefabricados desde lo más profundo del trumpismo, no se aleja ni un ápice de los pronunciamientos del partido nazi alemán fundado por Anton Drexler, y que llevó a cabo el genocidio más impune de la historia bajo el mando del Führer. Monasterio no engaña a nadie, ella es y se muestra tal cual es. De raíces cubanas, no puede negar su procedencia de una familia de terratenientes nacidos en la isla caribeña pero con ascendencia directa de los astures transmontanos. Esta gente que vivía bajo la protección del dictador Fulgencio Batista, expulsado de la isla por otro que tal bailó, eran los que pagaban sueldos de hambre a braceros que trabajaban apenas seis meses al año en sus plantaciones de azúcar. Claro que fueron expulsados. Y después de una travesía insulsa en Miami se instalaron en el Madrid de la España de Franco. Nadie se puede extrañar ahora de que la tal Rocío sea la candidata de VOX para presidir la Comunidad de Madrid. Lo ocurrido el pasado viernes en el frustrado debate de la cadena SER, debe servirnos como ejemplo a todo el país para desenmascarar de una vez por todas a estos arribistas de cuna, a los que hay que plantar cara con la educación que ellos no profesan, y procurar dejarles aislados en el rincón de la indiferencia hasta que se beban la bilis que destilan de puro aburrimiento. Pero claro, mientras se recurra a esta gente para conseguir objetivos políticos inmediatos, poco nos pareceremos al resto de Europa. Con algo parecido a la eugenesia nazi han empezado su campaña en Madrid dirigiéndose a los seres humanos que identifican como vidas indignas de ser vividas –Menores Extranjeros No Acompañados-. ¿Se puede ser más miserable? El horror vacui sobre lo que esta gente destila no debe impedirnos ver la luz detrás de la mierda.

 manolomorillo@hotmail.com

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