El Alambique
J. García de Romeu
Mi amigo Miguel
Un auténtico guirigay que tiene al público hasta la coronilla, por no decir otra cosa. Y resulta que es mejor no ver los telediarios, ni oír la radio, ni leer las noticias que tratan y hablan en el Congreso de los diputados. No es dar la razón a una parte ni a otra, sino sencillamente que todos ellos deben ponerse de acuerdo en beneficio del pueblo que los ha votado. Nada de pamplinas y regodeos apoyándose en esto o en lo otro. Pongo mi mano en el fuego… no soy de ningún partido.
Hablemos claro. Desde 1789 y la Revolución Francesa, todas las Constituciones democráticas dictaminan que el poder está en el pueblo soberano y nadie más. Y que se concreta en tres poderes independientes: el legislativo, que hacen las leyes; el ejecutivo, que gobierna según estas leyes; y el judicial, que dirime o juzga lo correcto o lo incorrecto aplicando sus veredictos. Dicho lo cual, se elabora y vota por el pueblo entero una Constitución que es la nuestra y fue ejemplo y modelo copiada en muchos países. Y ella es la que dictamina todo y ni siquiera los diputados en las Cortes pueden decidir y votar contra sus principios.
Creo que es el nudo gordiano de este guirigay, que en virtud de tener una mayoría y decidir por ende las votaciones, el partido que legítimamente ganó las últimas elecciones se alía con los separatistas catalanes y vascos para perpetuarse en el machito y anda que te anda a fin de iniciar caminos o veredas más o menos evidentes en su afán por segregar sus respectivos territorios y hacerlos independientes de lo que se llama España.
Es lo que los técnicos definen como el modelo Montenegro, que de esta o parecida forma se independizó de Yugoslavia en mayo del 2006.
Pero aparte de nuestra historia y larga coexistencia de las distintas regiones españolas, es tremendamente malo y catastrófico crear nuevas fronteras, cuando lo bueno sería integrar, unir y que desaparezcan las fronteras.
Todos sabemos que las pretendidas sugerencias de particularismos y diferencias son prácticamente expresión de egoísmos colectivos o particulares. Por tanto, no y no y no a la separación y no usar los intereses partidistas so pretexto de mayorías necesarias para abrir nuevamente veredas hacia el independentismo. Todo ello cubierto o azucarado con que son otras razones.
P.D. Si tú y yo tenemos que solucionar un asunto. Tú dices que diez y yo que cinco. ¿No es posible que nos pongamos de acuerdo llegando a una cantidad intermedia? Esto y sobre todo respetando la Constitución. ¡A ver si nos enteramos! Caramba, que no se trata de la derecha ni de la izquierda. Muchos eminentes socialistas están en contra de este guirigay. Entre ellos, varios presidentes regionales y hasta Alfonso Guerra. ¡Que no les llamen antiguallas ni prehistóricos!, como oigo alguna vez para defender a ultranza a Sánchez.
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