Aparcamientos
Cádiz mantiene cerrada un centenar de plazas de aparcamiento, a pesar de la necesidad de estacionamiento en la ciudad

Los gozos de una triple condena

En la muerte decarlos edmundo de ory

Jaume Pont, antólogo de Carlos Edmundo de Ory, habla de las claves de un talento "innato para jugar y conciliar contrarios"

Con el poeta Allen Ginsberg en Nueva York (octubre, 1987).
Pilar Vera / Cádiz

12 de noviembre 2010 - 05:00

En uno de esos reveladores fogonazos que eran sus 'aerolitos', Carlos Edmundo de Ory confesaba:"Mis muletas: el espanto y el humor". Y no se pudo definir mejor con menos palabras porque, realmente, bajo el brillo y los imposibles, tras el juego de sonrisas, De Ory mostraba a menudo un temblor atávico a la angustia y lo oscuro. Unos pozos de los que intentaba escapar de la mejor forma posible: jugando, haciendo burla.

"Carlos Edmundo de Ory -comenta desde Lleida su amigo y antólogo, el profesor Jaume Pont- tenía una capacidad innata para jugar, para conciliar los contrarios: algo que sabía hacer como nadie. Sabía casar el dolor con la risa, lo sublime con lo grotesco".

Una suerte de "electricidad" creativa que es imposible adquirir a través la práctica: "Esta capacidad suya para jugar con palabras y conceptos tenía poco que ver lo aprendido -indica-. Era un don especial que quizá le viniera por influencia paterna o esté relacionado con su gusto por la música. Al fin y al cabo, sus versos fluían musicalmente, nunca falta el ritmo en ellos. La música sobre todo, que decía Verlaine".

"Podemos decir que Carlos Edmundo de Ory fue un poeta muy sensible a sus principios -explica Pont-. El siempre decía que su ventura era haber sido víctima de un triple condenación: los paisajes, los libros y las mujeres. Y esto define bastante bien lo que era su visión del mundo. Al conocerlo, en seguida quedaba de manifiesto que Carlos Edmundo era un hombre que no podía perder el contacto con la naturaleza: cuando yo iba a visitarlo, no pasaba ningún día sin que fuésemos a pasear por el bosque. Tenía una sensibilidad especial por todo el entorno natural".

"Respecto a los libros -prosigue-, siempre fueron una fuente de inspiración para él, desde los orígenes en Cádiz y la biblioteca paterna. Probablemente, sin los libros de su padre, el modernista Eduardo de Ory, él nunca hubiese sido un poeta. El que tuviera conexión con Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío... todo ello también debió influirle. Era un niño que, con catorce años, leía a Baudelaire, Verlaine y Rimbaud, así que es normal, en cierto sentido, que saliera así..."

Y la mujer y el amor, fundamentales en su obra: "El amor es principio absoluto de creación y transformación en toda su poesía, muy

ligada también al dolor, a la melancolía, al delirio", explica Jaume Pont.

Con la pérdida de Carlos Edmundo de Ory, la literatura contemporánea pierde a un poeta que "brilla por su ausencia -apunta Pont-. De Ory era uno de esos casos de autores excepcionales, contestatarios, rebeldes, anticonvencionales".

"Un tipo de autor que se resiste a ser devorado por toda la medianía, por el lenguaje prosaico, vulgar... -continúa-. Carlos Edmundo siempre hizo una profesión de fe de hacer vivir al lenguaje a través de la creación o, como él decía, 'a la palabra inventada frente a palabra inventariada'. Siempre intentaba que su poesía fuera hija de la neología. Posiblemente, era un poeta que divinizaba como nadie lo ha hecho las palabras comunes: todo aquello que es aparentemente intrascendente, las palabras usadas, las palabras de todos los días".

Para el autor de La poesía de Carlos Edmundo de Ory, el tipo de poeta que encarnaba el gaditano es "casi un poeta en extinción, de los que hacen de su lenguaje un lugar de resistencia". Por eso mismo, para Jaume Pont, De Ory no cuenta con "seguidores directos": "Por la propia condición de su poesía, tan singular que desborda toda capacidad de imitarla, esto es muy difícil -indica el experto-. Hay poetas que derivan de él, claro, pero no que estén directamente implicados con su poesía, es imposible imitarlo. Lo que sí creo que Carlos Edmundo ha forjado es un modo de entender la poesía, de ver el mundo, de hacer una lectura del mundo..."

Una lectura que queda marcada por el espanto y el humor, la pasión por la vida y la imaginación creadora: "Todo lo que hacía Carlos, en su vida diaria también, tenía presente al juego -corrobora Pont-. Inventaba cosas sin parar, charlando, comiendo, viendo la tele... Siempre discurriendo e intentando establecer nexos que pasaran siempre por el juego. Por eso amaba tanto los payasos, le encantaban porque eran la máxima representación de lo festivo".

Residente en Francia por propia voluntad desde hace cincuenta años, Jaume Pont cree que, en este caso, la distancia no fue el olvido, pero sí se cobró su tanto: "La distancia -comenta- ayudó a que en ciertos momentos no se le reconociera todo lo que hubiera sido deseable. Hoy en día especialmente, si uno no tiene presencia cultural, no existe. Y con Carlos Edmundo la lejanía de la palestra literaria obró en su contra. Pero pienso a veces que algunos silencios (como afirmaba Félix Grande en la primera antología que publicó de Carlos Edmundo de Ory, allá por el año 70), dan la medida de la grandeza de un escritor."

Una grandeza que, según Pont, puede percibirse de manera especial en tres títulos del autor gaditano: "De tener que elegir -reflexiona-, yo escogería Técnica y llanto, Melos melancolía y Los sonetos. Para mí, esos han sido los títulos más redondos que De Ory publicó en vida, al margen de antologías y demás".

El hecho de no vivir en España ha podido influir, piensa Jaume Pont, en que la obra de Carlos Edmundo de Ory sea un conjunto disperso, difícil de atesorar: "Es cierto que al estar lejos no podía controlar la producción editorial igual que si hubiera estado aquí, que lo hubiera hecho de forma más ordenada, pero tampoco es que fuera algo que le interesara mucho -explica-. Nunca le interesó especialmente estar ligado a una casa editorial. Se movía más bien por querencias, como los gatos que él tanto admiraba, y al primero que le decía si le interesaba publicar con él, le mandaba algo".

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último