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El flamenco lo intenta de nuevo

Flamenco

Andalucía vuelve a presentar la candidatura para su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, después de recibir el apoyo unánime de todos los grupos que integran el Parlamento

Una modelo desfila vestida de flamenca en un pase profesional.
Fermín Lobatón

14 de septiembre 2009 - 05:00

La consejera de Cultura, Rosa Torres, informó días atrás, en el Parlamento andaluz, de la nueva presentación de la candidatura para que el flamenco sea reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La noticia quizás haya pasado un tanto desapercibida, y puede que también como cosa un tanto ajena para los aficionados, tras la frustración que produjo la negativa recibida en la anterior ocasión, hace ahora cinco años. Sin embargo, el hecho se antoja de mucha trascendencia por varias razones. La principal, que casi se obvia, reside en el innegable beneficio que tal reconocimiento supondría para nuestro arte. Pero es que, además, existen una serie de novedades que debieran ser conocidas en tanto convierten a esta candidatura en algo bastante más plausible.

Para empezar, hay que aclarar que han cambiado las reglas de juego y que la nueva convención del organismo internacional para la inclusión en la denominada 'Lista representativa del patrimonio cultural e inmaterial de la Humanidad' ofrece nuevas y mejores posibilidades. Existen, de esta forma, dos distintos cuestionarios para las candidaturas. Uno de ellos -el ICH-01- estaría reservada para aquellas obras maestras de la cultura en peligro de extinción, mientras que otro -el ICH-02- lo está para otras manifestaciones que reúnan unas características singulares. No cabe duda de que esta última ha sido la elegida para este segundo intento, ya que hay que recordar que el hecho de que el flamenco no esté precisamente en vías de extinción fue la principal razón aducida por la UNESCO para la negativa anterior

Quien explica estas novedades es Francisco Perujo, director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que este verano se ha quedado sin vacaciones entregado, como ha estado, a la elaboración de los primeros trámites de esta candidatura, que debía estar presentada antes del 29 de agosto. Perujo narra, de forma tan metódica como apasionada, el camino que se ha seguido para esta nueva candidatura, y cómo se han cumplido de manera escrupulosa todos los requisitos exigidos en coordinación con la embajadora-representante permanente de España ante la UNESCO, María Jesús San Segundo. La candidatura cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura y la aceptación e impulso del Consejo Nacional del Patrimonio. Igualmente, se ha logrado consenso para su respaldo de las comunidades de Murcia y Extremadura y, hasta el momento, se cuenta con el apoyo de más de trescientas entidades y artistas flamencos. Pero este es sólo el punto de partida, "lo que nos permite jugar el partido", continúa Perujo, quien, aún orgulloso de cuánto se ha hecho hasta ahora, estima que hasta que termine el proceso, que llevará en torno a un año y medio, habrá que seguir engrosando y fortaleciendo el expediente con más apoyos. El primero en sumarse fue el del Parlamento andaluz, que el pasado miércoles aprobó la Proposición no de Ley con la unanimidad de todos los grupos políticos.

Piensa Francisco Perujo que hay que aprovechar esta oportunidad, porque es la primera vez que existe un reglamento objetivo que se ha podido responder con criterios también objetivos. Señala de esa forma algunos elementos que pone en valor la UNESCO y que se han resaltado en la nueva presentación. Entre otros, el carácter tradicional del flamenco, su transmisión por vía oral, su participación en los ritos de la cultura en que se inscribe o su presencia en los episodios públicos y privados, civiles o religiosos de la cultura andaluza. A ello se suma el hecho de que el flamenco también salpica a otras artes, como la lírica o la plástica, goza de una artesanía propia, y genera una industria cultural. A la enumeración de estos valores se añade una documentación que Perujo califica de "seductora para los que la observen" amén de abierta a cuantos requerimientos pudiera hacer el organismo internacional. En este paquete se ha mantenido la ingente y brillante documentación que se había reunido, con las firmas más prestigiosas de la investigación flamenca, para la anterior candidatura. "Se aprovecha y mantiene todo lo que de bueno tenía la anterior solicitud, pero aprendiendo de los errores", subraya el director de la Agencia del Flamenco.

Como no podía ser de otra forma, ha sido esta Agencia la que, desde la Consejería de Cultura, lidera una propuesta que se pretende lo más consensuada posible. Ello -según Perujo- "se hace por responsabilidad, obligación y convicción, convencidos como estamos de que el flamenco reúne méritos más que suficientes". A los ya mencionados, se suman su fuerza, difícilmente parangonable, su carácter intercultural, su lírica, que transpira valores universales, o la cultura musical innegablemente propia que lo caracteriza.

A pesar de la seguridad con que Perujo enumera las razones, no oculta las dificultades que una candidatura de estas características conlleva: "A nivel internacional, es raro que se consigan las cosas a la primera, lo que tampoco ocurre con las candidaturas olímpicas, por ejemplo. El "no" ya lo tenemos". Y advierte: "si la propuesta es aceptada, el reto es muy grande, porque obliga a hacer los deberes y tomar una serie de medidas de salvaguarda, protección y difusión", algo que está ya recogido en el nuevo Estatuto de Andalucía pero que, con el reconocimiento, cobraría un impulso mayor, el que otorga gozar de una distinción internacional en el mundo de la cultura.

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