Tres escritores reivindican los muchos Pemán dentro del autor gaditano
Juan José Téllez, Enrique García-Máiquez y Hughes recordaron ayer distintas facetas de José María Pemán en un encuentro que celebra los cien años de su huella literaria
El encuentro de ayer en la Fundación Cajasol descubrió a tres de los José María Pemán de los muchos que hay posibles, en palabras de sus convocantes: el director del Centro Andaluz de las Letras, Juan José Téllez; el escritor Enrique García-Máiquez, y el columnista de ABC Paco Santas 'Hughes'. Todos ellos, conducidos por Ana Sofía Pérez-Bustamante, participaron en la mesa redonda que celebraba a Pemán y los cien años de su huella literaria.
De los muchos Pemán, Juan José Téllez quiso destacar una imagen insólita en el imaginario, una nota postal de Federico García Lorca al poeta gaditano en la que le decía que lamentaba "mucho no haber estado en casa", en Granada, cuando Pemán estaba de visita. "Pero mis padres están encantados contigo porque por fin tengo un amigo normal", bromeaba el de Fuentevaqueros.
"Pemán, que comparte sus restos en la cripta de la catedral con otro amigo, Manuel de Falla, aunaba en sí los círculos concéntricos de buena familia gaditana, fervor religioso y gusto por lo popular -desarrolló Juan José Téllez-. Seguro que ambos gritaron al unísono el 'Así no, así no', con Ortega y Gasset. Pemán quería devolver a Falla hacia aquí, hacia el sur, tal vez para continuar sus paseos en barca en busca del rastro de la Atlántida, y que terminara su partitura incompleta".
"Pemán fue muchos Pemanes a lo largo de su vida; su viaje ideológioco no difería mucho del de tantos", afirmó Téllez, que recordaba cómo, en una visita de la actual reina emérita a Cádiz, "cuando aún era princesa", la gente aplaudió aún más a Pemán: "Cádiz le quería casi tanto como él quería a Cádiz. Benjamín Prado -continuó el director del CAL- no simpatiza con él en Mala gente que camina: hay reivindicaciones que Pemán tendría que haberle planteado a Franco en alguno de sus encuentros; él sabía lo que era injusto, pero no tenía el empuje final para echárselo en cara a caudillo. Como se dice, Pemán moriría por sus ideas pero lentamente, de muerte natural".
"Los familiares de Pemán estaban unánimemente convencidos de que no le habían dado el Nobel por motivos políticos", apuntó Juan José Téllez, que mencionó también un problema con una viñeta de Vázquez de Sola en Diario de Cádiz, en la que el dibujante había realizado un "monigote del escritor como una tortuga en cuyo cuerpo de galápago había símbolos nazi, "y me pilló en medio, con un amigo que no podía perder sus colaboraciones, ni yo, mi empleo".
Recordó también esa instantánea de Pemán y Alberti en esa "tierra de nadie, o de todos, que es el Carnaval: dos amigos que se saludan por encima del dolor y las mordazas".
Por su parte, Enrique García-Máiquez subrayó que, frente a otros escritores, "de José María Pemán hay que hablar poniendo vendas antes" y destacó, de los muchos Pemán, el Pemán articulista, "no por ello un Pemán menor o tradicional. En Pemán -aportó- se da la paradoja casi chestertoniana de que sus ideas más profundas están en lo más superficial; unos valores que reflejan siempre, además, una profunda coherencia". En sus artículos, observó García-Máiquez, es posible encontrar "la huella de asuntos de mucha actualidad, como en Catalán, vaso de agua clara. O en Romancillo de la calle de San Francisco, donde se ríe de los cambios en el nomenclátor según el poder". O temas que nos resultan, a la vez, eternos y modernísimos, como el frío que se pasa en las casas de Andalucía, planteamiento que García-Máiquez recuperó leyendo Enero en la casa grande.
"Leyendo a José María Pemán -apuntaba Paco Santas 'Hughes'-, me quedé bastante asombrado con un Pemán concreto, el articulista de a partir de los años sesenta, con unos textos que podemos considerar más actualizados y una época en la que vuelve a la política activa.
"Se puede decir que Pemán -prosiguió el colaborador de ABC- se hizo franquista por monárquico y demócrata por católico. España necesita proteger a sus escritores reaccionarios, más allá de los conservadores. Ese Pemán primero, que ya era antiguo en su época, habría que recuperarlos como se recuperaron a muchos autores de Inglaterra, Francia, Italia... que en algún momento fueron reaccionarios", opinó el articulista, que admitió que sus textos favoritos de Pemán son los del Séneca, en los que se ven dos rasgos fundamentales: por un lado, los vericuetos, que Pemán también tenía que huir de la censura; y por otro, cómo trataba de matizar al gobierno, siendo un escritor del régimen".
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