Pixar o la fábrica de emociones
CINE
El estreno anual de Pixar se ha convertido en uno de los acontecimientos cinematográficos del año. La empresa que ha revolucionado irreversiblemente la animación, no sólo en la técnica sino en su espíritu es la que está salvando al cine americano de la atonía de las versiones televisivas y los remakes. Lejos de conformarse y dormirse en los laureles aprovechando el éxito -al revés que la saga de La edad del hielo por ejemplo- los chicos de John Lasseter se toman cada nuevo film como un reto que, como diría uno de los personajes más emblemáticos creado por el estudio, les lleve hasta el infinito y más allá. Tras el patinazo de Cars, donde la Disney impuso su peor cara, Pixar nos asombró el año pasado con la maravillosa WALL-E, donde la capacidad de sorpresa de unos guionistas en estado de gracia nos devolvió a la magia del cine tan invocada hoy en día y tan poco practicada. Sin embargo, las entusiásticas críticas que están llegando de Up!, que se estrena hoy jueves, parecen demostrar que han vuelto a superarse.
El cerebro de este nuevo hito de Pixar es uno de los más fieles empleados de Lasseter, Peter Docter, que se ve va acumulando poder film tras film. Él y su codirector Bob Petersen querían hacer una película de aventuras que demostrase que el verdadero reto son las cosas cotidianas. Para ello han usado una estética muy sencilla y ajustada, aunque la técnica haya sido de 3D. Los responsables de Up! montaron su personaje protagonista, un anciano de 78 años, con personajes clásicos del cine, haciendo un híbrido de entrañables gruñones, como el Spencer Tracy de Adivina quién viene esta noche o el Walter Matthau de sus clásicos papeles con Billy Wilder. Y es que este es uno de los milagros de la Pixar, conseguir que se hable de temáticas y no de las horas que se ha pasado el equipo ante el ordenador para conseguir el realismo.
Up! entusiasmó en el último y prodigioso Cannes. Para documentar la aventura que viven sus protagonistas hubo un auténtico trabajo de campo. En el film los personajes acaban en una exótica y peligrosa selva sudamericana, y a una de ellas se fueron a hacer turismo de riesgo miembros del equipo, con objeto de documentar con el máximo realismo los paisajes y lugares de la acción. Además Docter y Petersen contactaron con un animador veterano de la Disney, que estuvo en el equipo de Blancanieves y los siete enanitos, del que extrajeron muchas ideas para el personaje del anciano Carl, su gruñón protagonista. Otro detalle interesante que avala la orientación del film es el contar como coguionista a Tom McCarthy, el realizador de The Visitor, una de las grandes películas de la temporada.
La historia nos presenta a un anciano gruñón llamado Carl, amargado tras su viudez que va a cumplir su sueño. Atar a su casa una buena cantidad de los globos que ha vendido toda su vida e irse de viaje a Sudamérica. Lo que no sabe es que se le ha colado un polizón, un niño de ocho años que se le ha colado en su peculiar nave. Es un chiquillo con un optimismo a prueba de bomba y que pone en solfa la amargura vital de Carl. Juntos acaban en una selva sudamericana llena de sorpresas que incluyen animales antediluvianos. En la versión española podremos oír la voz del veterano Luis Varela, que vuelve a sus orígenes como actor de doblaje.
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