Leonardo Padura, en estado de gracia

Negro sobre negro

El escritor cubano retoma a su icónico personaje, el detective Mario Conde, en el histórico momento de la visita de Barack Obama a La Habana en 2016

Leonardo Padura.
Leonardo Padura.

Leonardo Padura, flamante Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, es uno de esos tipos que engrandecen la novela negra. Que un escritor de su talento y compromiso, con una trayectoria jalonada de reconocimientos internacionales, regrese de manera recurrente al género es de agradecer. Y más si esa vuelta de tuerca no obedece a un mero compromiso editorial sino que regala joyas como la última, publicada por Tusquets el 31 de agosto y que es, probablemente, una de las mejores novelas de su detective Mario Conde.

Personas decentes es la más habanera, policiaca y desencantada aventura de un Mario Conde que, ya se sabe, algo ha aprendido de la vida y de la literatura, y lo entrega, en esta novela, mientras, como diría una poeta suicida, escucha los truenos y observa el rayado carmesí del cielo, víctima de la tormenta”, comenta Padura.

Portada del libro.
Portada del libro.

La novela, escrita con ese lenguaje culto y reposado tan propio del cubano, que se detiene en el trasunto de la historia y nos la cuenta con todo lujo de detalles, arranca en el año 2016, cuando todo el país, y especialmente la capital, se prepara para la histórica visita del presidente de los EEUU, Barack Obama, en eso que se dio en llamar el deshielo cubano. Esa primera visita de un mandamás americano desde 1928, llega acompañada de eventos como un concierto de los Rolling Stones o un desfile de Chanel, lo que pone patas arriba el ritmo güevón de la isla. Por eso, cuando un ex dirigente del Gobierno cubano aparece asesinado en su apartamento, la Policía, desbordada por la visita presidencial, recurre a Mario Conde para que investigue y les eche una mano.

Nuestro protagonista recordará que el muerto, un hombre déspota y cruel, había ejercido en el pasado como censor y extorsionado a los artistas para que no se desviaran de las consignas revolucionarias. Cuando unos días después se encuentre un segundo cadáver asesinado en parecidas circunstancias, saltarán todas las alarmas.

Paralela a esta trama, Personas decentes nos presenta una historia situada un siglo antes, cuando La Habana era la Niña del Caribe y se vivía desenfrenadamente bajo la amenaza del cometa Halley. El asesinato de dos mujeres en La Habana Vieja destapa la lucha abierta entre un hombre poderoso, Alberto Yarini, refinado y de buena familia, capo de los negocios de juego y prostitución, y su rival, Louis Lotot, un francés que le disputa la preeminencia. Para sorpresa de Mario Conde, presente y pasado tendrán unos vínculos insospechados.

Una novela redonda, magníficamente escrita, vital y que nos lleva de paseo por el ayer y el hoy de esa ciudad que nos recuerda vagamente a nuestra Cádiz, ya saben, la más americana de las ciudades europeas.

La novedad: Teresa Cardona presenta el segundo caso de Karen Blecker

Teresa Cardona fue una de las más gratas sorpresas del inicio de este año 2022, cuando Siruela Policiaca publicó su novela Los dos lados en la que conocimos a la teniente Karen Blecker, un trasunto de la propia Cardona, quien como su protagonista vive a caballo entre España y Alemania. Ahora, cuando todavía permanece en nuestra memoria el sabor de esa excelente novela negra, llega una nueva aventura bajo el título de Un bien relativo. Si en la novela que sirvió para alzar el telón de esta saga, que intuímos venturosa, la teniente tenía que lidiar con un crimen horrible y cuya víctima nadie conoce, en esta Blecker deberá investigar el asesinato de una monja que no pertenece a ninguna de las congregaciones de la zona. Con la ayuda del reticente brigada Cano, Blecker comenzará a ahondar en el pasado de sor Lucía, una mujer enérgica que dedicó su vida a la creación y desarrollo de una moderna planta hospitalaria. Siguiendo los perfiles de otras mujeres vinculadas por diferentes motivos a la religiosa, la pareja se verá inmersa en una oscura investigación que los conducirá desde las zonas más acomodadas hasta los barrios periféricos del Madrid de los años ochenta —tan opuestos como íntimamente ligados entre sí—, obligándolos a la vez a revisar sus propias convicciones, a cuestionarse si en realidad no existe falla en la monolítica rotundidad del bien.

Una escena de 'Havana', con Robert Reford y Lena Olin.
Una escena de 'Havana', con Robert Reford y Lena Olin.

‘Havana’, Sidney Pollack y Robert Reford en la Cuba de Batista

La Habana, sobre todo la ciudad prerevolucionaria, ha sido escenario de multitud de títulos del cine negro. Esta semana tan caribeña nuestra recomendación es una obra de un mito del Hollywood de los 60:Robert Reford, que en 1980 protagoonizó la cinta de Sidney Pollack Havana. La acción se sitúa en Cuba,, en 1958, en los estertores de la dictadura del general Batista. Jack Weil (Robert Redford), un tahúr profesional, se encuentra en La Habana con la intención de jugar la partida de póker de su vida. Vive completamente al margen de la política, pero en seguida se da cuenta de que la ciudad es un auténtico nido de espías, policía secreta y revolucionarios castristas. En vísperas de la revolución de 1959, su placentera y despreocupada vida experimenta un cambio radical al dejarse seducir por Roberta (Lena Olin), pues tanto ella como su marido (Raúl Juliá) son castristas y representan lo que Weil ha intentado esquivar durante toda su vida.

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