CONCERT MUSIC FESTIVAL

Partido a partido

  • El granadino Dellafuente conquistó a un joven público en el Concert Music Festival

  • El artista presentó un espectáculo de corte urbano con mucho acento andaluz

Actuación del rapero Dellafuente en Sancti Petri Actuación del rapero Dellafuente en Sancti Petri

Actuación del rapero Dellafuente en Sancti Petri / Nacho Frade (Chiclana)

Partido a partido. Así es como se ha ganado el granadino Dellafuente a su público y por lo que se pudo vivir el jueves noche en el Concert Music Festival de Sancti Petri, la jugada le ha salido redonda. 

Un público muy joven y multitudinario que se apostó frente al escenario Lenovo de la cita chiclanera con muchas ganas de pasarlo bien y disfrutar de un encuentro musical mano a mano con el artista. En las primeras filas, chicas y chicos portaban bufandas y camisetas con simbología y el nombre del protagonista de la noche, como en un estadio de fútbol, ansiosos por que una de las últimas estrellas de la música urbana hiciera el partidazo de su vida.

Neófito como es uno en esta reciente hornada de artistas surgidos al calor de YouTube y con lenguaje millennial, parecía lo más certero el preguntar a algunos de esos jóvenes de qué iba aquello, los que parecían más entregados a la causa del granadino. Miembros del Dellafuente F. C., los chicos contaban que la indumentaria futbolística era "una cuestión de marketing -exprimir la imagen, otra de las bazas de los que vienen empujando fuerte en la música-, es un club que ha montado él para sus fans". Acto seguido, el privilegiado informador sobre aquello del maridaje de publicidad y arte mostró un tatuaje en el pecho que, lejos de resultar una anécdota de seguidor empedernido, dejaba patente que los grandes espectáculos de masas, sean cuales sean, tienen al menos un elemento en común, la fe ciega en que eso que te muestran en las narices merece realmente la pena.

Y resultó también que el repertorio de Dellafuente lo mereció o esa impresión dio, con cada una de sus composiciones cantadas al unísono, como hinchas acérrimos, por el respetable. Sonaron en la noche las letras de DileCuéntamelo, En metálico, Dineros y Los millones que no tengo -la pasta gansa, tema común entre raperos y artistas de extrarradio-, Buenos genes, Lo quiero ver, Tenamoras -un dúo con Mala Rodgríguez, de cuyo estilo el granadino es deudor-, Guerrera -colaboración más discotequera con C. Tangana-, Prêt-à-porter -una ácida crítica al desprecio nacional por el talento-, Octava maravilla Romea y Julieto -con dosis de romanticismo rapero-, Ya no te veo, Me pelea -en la que se desató el éxtasis de sus seguidores-, Veneno, Consentía y Pa' mejor.

Muchas de estas melodías tuvieron su réplica visual, a través de videoclips, en las dos pantallas de un escenario cubierto de flores en macetas y en el que el artista reposó en varios temas sentado, con sombrero y bastón en mano, como un patriarca reguetonero, flanqueado por varios músicos a las guitarras y efectos electrónicos.

Se puede afirmar que Dellafuente sudó la camiseta durante una hora y diez minutos en Sancti Petri y que ofreció en directo una suerte de características comunes a lo artistas del género urbano en cuanto a temáticas y efectos sonoros. Sin embargo, considerarle únicamente como rapero, trapero o reguetonero es bastante impreciso. Más bien deja caer sobre la electrónica un quejío andaluz que lo diferencia de alguna manera de la mayoría de artistas actuales de esta liga. 

Porque en su espectáculo el sur estuvo muy presente. "Este tema me recuerda a Andalucía", afirmaba antes de interpretar Bailaora frente un público encendido y previamente a cometer el atrevimiento de realizar una versión absolutamente autotuneada de Todo es de color de Lole y Manuel. Lejos de caer en el tópico del purismo más casposo, al escuchar esta obra maestra con los filtros del presente uno no puede dejar de asimilar cuán necesario resulta que artistas de nueva generación ofrezcan su particular visión de dichos clásicos a la juventud, a su manera, sin condicionantes previos. "Que grite la flor y que se calle el cardo", el verso de aquella canción reflejado en pantalla y en el hilo musical al acabar el concierto. Andalucía, el nuevo flamenco, el viejo rap con ribetes sureños, la fugacidad de la imagen y el tanteo del talento emergente.

Dellafuente coló con su homenaje a Lole y Manuel un gol por la escuadra a aquellos que aseguran que los nuevos carecen de referentes sólidos y dejó entreabierta una puerta al futuro de su música, que hoy goza de toda la euforia de la novedad y el pulso de las inquietudes de una generación que busca en el arte los mismos referentes sociales que sus antecesores.

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