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Un retablo de la Cartuja podría trasladarse a una iglesia de Setenil

El Obispado alega que se dotaría de "más uso a la obra" Historiadores muestran su rechazo

Retablo de la sala capitular de la Cartuja de Jerez, del siglo XVIII.
A. Cala Jerez

18 de octubre 2016 - 05:01

El retablo del Capítulo de Padres del Monasterio de la Cartuja de Jerez podría tener nueva casa. Así lo han confirmado desde el Obispado jerezano, donde han visto "viable" que el monumento del siglo XVIII pueda trasladarse a la iglesia de la Encarnación de Setenil de las Bodegas, un lugar en el que la pieza tendría "un mayor culto litúrgico y artístico".

El obispo, José Mazuelos, no se cierra a dicha idea ya que así "el retablo tendría un mayor uso, que para eso está también el patrimonio eclesiástico". Este posible traslado surge a la par del deseo de la parroquia de la Encarnación por ubicar en ella un nuevo retablo y la propuesta al efecto del Obispado de que el de la Cartuja "tenga la función que le corresponde".

Una petición que el Ayuntamiento de Setenil ya ha enviado a la Comisión de Patrimonio de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía -ya que es un Bien de Interés Cultural (BIC)-, que también tiene que pasar por la Comisión de la Diócesis. Desde el Consistorio setenileño se ha subrayado que el ofrecimiento "surgió por parte del Obispado, algo que nosotros hemos aceptado de buen grado ya que este retablo encaja a la perfección en la Encarnación. Además, estaría expuesto al público, ya que ahora en la Cartuja no se puede visitar y está en un espacio con humedad. Tendría el uso que se merece".

Historiadores de Jerez han calificado de "disparate" este traslado, "porque tal como está la ciudad en tema patrimonial, bastante descuidado, lo que menos nos hace falta ahora es que se lleven lo que tenemos. Sería más recomendable darle el uso que le corresponde pero en otra iglesia de nuestra ciudad, no fuera".

Hay que destacar que la Cartuja es un bien inmueble que pertenece al Estado, y obras como el retablo son bienes muebles que los cartujos cedieron en su día a la Diócesis, según estas mismas fuentes del Obispado. Respecto a dichas quejas, desde Setenil apuntan que la petición "se está haciendo dentro de la legalidad, y en los tiempos que corresponden. Nosotros sólo queremos dotar a la localidad de una mayor riqueza artística a la vez que darle valor a este retablo. Esto no ha sido un capricho, es un ofrecimiento que nos hicieron desde el Obispado y que nosotros agradecemos".

Según el libro El retablo en Jerez de la Frontera en el siglo XVIII, de José Manuel Moreno Arana, el retablo fue tallado para la sacristía de la Cartuja. Tras la desamortización fue instalado en la parroquia de San José del Valle, siendo devuelto al monasterio en los años setenta del pasado siglo. En él se colocó el excelente grupo de la Virgen de la Compasión, obra de José Esteve Bonet (1794), hoy en la Catedral. Su cuerpo principal, con las acostumbradas tres calles, se articula excepcionalmente mediante seis estípites, con fuste de tendencia romboidal, cuatro de ellos en torno a la calle central y todos en distintos planos. En el centro, el arco de medio punto que da paso a la hornacina posee en las enjutas la hoja de cardo empleada con frecuencia por el artista, igualmente presente en otras zonas del retablo. A los lados, repisas prismáticas, cuya primitiva imaginería no se conserva. Debajo, una moldura de dibujo bulboso evoca a los remates de la sillería de coro de Arcos. Por otro lado, la cornisa superior termina en sus extremos en triángulos escalonados, recordándonos este detalle a obras como el retablo de Ánimas de San Miguel. El ático con hueco adaptado para un crucifijo se separa mediante cuatro estípites pareados de los nichos laterales con San Francisco de Asís y San Bruno, que son originales del retablo. En cuanto a la policromía, hay que señalar que la talla dorada destaca sobre fondos en blanco.

Moreno Arana atribuye esta obra a Agustín de Medina y Flores, "uno de los principales retablistas del Jerez del siglo XVIII. Era de origen malagueño (natural de Alhaurín El Grande), trabajó en Granada pero desarrolló lo más importante de su trabajo en Jerez, donde hizo obras importantes como el retablo mayor de San Dionisio o el del Rosario de Santo Domingo".

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