"Me quedo con la nobleza que ha demostrado mi pueblo"
Carlos Javier García | Alcalde de Grazalema
“Hoy estoy sereno, pero han sido días de mucha adrenalina, de mucha tensión, y no he pasado más miedo en mi vida”
“Nadie mostró resistencia a dejar el pueblo, fue increíble”
Entre Grazalema y Ronda hay miles de vínculos sociales, económicos y familiares. Un buen ejemplo de ello es el propio alcalde grazalemeño, Carlos Javier García, que, aunque se crió y se siente de Grazalema, nació en Ronda, trabajó una década en esta localidad malagueña como periodista en una emisora de radio y ahora se ha visto obligado a regresar allí, a Ronda, para alojarse junto a su mujer, sus dos hijos y su madre en casa de familiares mientras se garantiza la seguridad del pueblo más afectado de toda España por el paso de la borrasca Leonardo.
–¿Cómo está usted?
–Bien, bien. Han sido días muy duros, de mucha tensión, de mucha adrenalina, días en los que no he pasado más miedo en mi vida. Y aunque esa sensación de tensión continúa, estoy bastante sereno. No ha habido desgracias personales y eso tranquiliza mucho.
–¿Cuántos grazalemeños hay ahora en Ronda? ¿Han hecho ya sus cálculos?
–En ello estamos, porque no es tan fácil. Podríamos decir que, por ejemplo, seremos entre 350 y 400 en Ronda, luego habrá unos 160 ó 180 vecinos en Zahara de la Sierra, pero también hay otros que están alojados en casas de familiares en Prado del Rey, Marbella, Estepona... Hay algunos que, por ejemplo, pasaron el primer día aquí en Ronda y después llegaron familiares para llevarlos a sus casas.
–En el caso particular de Ronda, sus veicnos se han volcado con ustedes.
–Y tanto. El pueblo de Ronda, el Ayuntamiento, los voluntarios, gente que nos ofrece de todo, que están pendientes de nosotros, que cocinan para tanta gente... todo eso es admirable y les damos las gracias. La opción de traer el grueso de los grazalemeños a Ronda era en cierto modo lógica porque de las cinco salidas por carreteras que tenemos para salir del pueblo sólo había tres abiertos y uno era hacia Ronda, porque hay miles de vínculos entre ambos pueblos por el hospital, las compras, etc., y porque sabíamos que venir a Ronda iba a servir para templar los ánimos de todos, como así ha sido.
–Puede que sea usted el único alcalde de toda España que tuvo que encerrar a su pueblo en el confinamiento de 2020 por el Covid y que ahora ha tenido que sacar a todos sus vecinos de sus casas.
–Sí, a lo mejor. Pero, mire, la sensación de confinamiento la viví esta semana en Benamahoma (pedanía de Grazalema) cuando se decretó el confinamiento por los desprendimientos en la carreteras. Es muy difícil de explicar pero el martes estábamos confinando Benahamona y el jueves estábamos desalojando Grazalema. Es todo muy raro, pero así son las cosas.
"Es difícil de explicar pero el martes estábamos confinando a la gente en Benamahoma y el jueves estábamos sacando a la gente de Grazalema"
–¿Se resistieron muchos vecinos a abandonar Grazalema?
–Nadie, ni uno. Fue increíble pero no hubo la más mínima resistencia. Hasta los guardias participaron en ese dispositivo lo descataron. Es verdad que en la mañana del jueves ya hubo vecinos que empezaron a irse por su cuenta, porque pasamos todos mucho miedo esa madrugada con tantos ruidos como había. Pero el desalojo total se hizo por la tarde y en apenas dos horas y media. La comprensión y la colaboración fueron totales.
–Ha dicho el presidente de la Junta que el regreso a Grazalema tardará seis o siete días como mínimo. ¿Está usted de acuerdo?
–Bueno, sí, esa es la estimación inicial que se hizo el mismo jueves con los informes preliminares que hicieron los primeros especialistas que llegaron al pueblo, algunos de ellos gestionados por la UCA y los del IGME. Pero hoy (por ayer) ya están en Grazalema los geólogos del CSIC y serán ellos los que precisarán los plazos.
–¿Qué se esperan encontrar cuando regresen al pueblo? ¿Grazalema puede terminar desapareciendo?
–Lo que nos están diciendo los especialistas es que el riesgo de colapso total del pueblo no existe. Es verdad que abajo hay una gran piscina subterránea, que va a haber, como se está viendo ya, algunos puntos de ruptura en alguna calle, alguna casa o alguna tienda y esos puntos exactos sí se van a ver afectados. Pero el pueblo no va a colapsar.
–¿Lo que ha sucedido esta semana en Grazalema se podía haber evitado? ¿ Y se puede hacer algo para evitar que se repita en el futuro?
–Partimos de que lo del miércoles fue un episodio meteorológico excepcional porque que caigan casi 600 litros por metro cuadrado en 24 horas no se había vivido nunca. A partir de ahí lo que me dicen es que lo que ha sucedido en Grazalema se va a tener que incluir a partir de ahora en muchos planes de emergencia de cara al futuro, para plantear las soluciones más adecuadas en casos similares.
–¿Con qué se queda de lo vivido en estos días?
–Con la nobleza que ha demostrado mi pueblo. Habrá gente que dirá que quiero quedar bien con mi gente pero es que es la verdad. Cuando vienen mal dadas es cuando se conoce ala gente, y estos días he visto la unión que hay entre mi gente, la nobleza que tienen y ese sentimiento de pueblo que yo sabía que tenían pero que ahora lo han demostrado con más fuerzas. Estoy muy orgulloso de ello.
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