Juicio a una mujer acusada de hacerse pasar por abogada en Sanlúcar “Por mis manos no pasaba nada, el contable manejaba el dinero”

  • La mujer procesada por hacerse pasar por abogada y estafar 150.000 euros afirma en el juicio que nunca se identificó como letrada ante sus clientes

La acusada, de espaldas, antes de declarar ante el tribunal. La acusada, de espaldas, antes de declarar ante el tribunal.

La acusada, de espaldas, antes de declarar ante el tribunal. / Jesús Marín

“Empecé la carrera de Derecho pero no la terminé”. Así empezó este martes la declaración de la mujer acusada de hacerse pasar por abogada en Sanlúcar y estafar más de 150.000 euros a una veintena de personas entre los años 2007 y 2015.

La procesada, para la que la Fiscalía solicita nueve años y medio de prisión por los delitos de intrusismo, estafa agravada y falsedad de documento, explicó al tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia de Cádiz que en el año 2012 creó junto a un socio una empresa en Sanlúcar, Grumeco, dedicada exclusivamente al asesoramiento urbanístico desde un ámbito “extrajudicial”. “Yo nunca me identifiqué como abogada ante mis clientes. En el cartel de mi empresa no aparecía la palabra ‘letrada’. Tampoco en mis tarjetas de visita. Mi cometido se limitaba a gestionar asuntos urbanísticos, jamás tramité divorcios, ni demandas por negligencias médicas, ni procedimientos civiles... Para esos temas, precisamente, contratábamos a un abogado”.

Cuestionada por el fiscal, la encausada alegó que ella tampoco llevaba la parte económica de su asesoría. “Por mis manos no pasaba nada. Mi socio, que era el contable, manejaba el dinero”. Así, según su versión, los clientes que contrataban sus servicios no le pagaban a ella la provisión de fondos en metálico, sino que estaban obligados a realizar un ingreso en una cuenta bancaria mediante transferencia.

“Nadie me pagó en mano”, subrayó la acusada, negando de este modo que existiesen documentos firmados por ella en los que quedase acreditado la entrega de importantes sumas de dinero a su favor por parte de los denunciantes, la mayoría, vecinos de Sanlúcar.

"Mi socio camufló unas cuentas paralelas. Fue muy listo. Tanto que se quitó de en medio"

En ese momento, y a petición del fiscal, se le mostró a la procesada en la sala uno de esos recibí aportado por uno de los querellantes a la causa. “Ni esa es mi firma ni ese documento es mío”, dijo la mujer. “El contable firmaba con mi nombre y camufló unas cuentas paralelas. Fue muy listo. Tanto que cuando empezaron a llover las denuncias se quitó de en medio”.

A preguntas de las distintas acusaciones particulares personadas en este procedimiento, la supuesta letrada manifestó que, ante el cierre forzoso de su sociedad, llamó a los clientes para intentar llegar a un acuerdo con ellos sin éxito y apostilló que había “muchas denuncias falsas contra ella” en este asunto.

Los abogados de los damnificados interrogaron también a la encausada por la entrega de documentos oficiales manipulados, entre los que figuraba incluso una sentencia absolutoria falsa a favor de uno de los afectados, un extremo éste que ella volvió a negar en rotundo.

De primeras, la mujer fue respondiendo a las preguntas que le iban formulando todos los abogados, si bien, en determinados momentos del interrogatorio –según avanzaban las cuestiones más comprometidas–, se negó a seguir declarando. “A usted no le voy a contestar más”, aseveró hasta en cinco ocasiones a las acusaciones particulares durante el juicio, acogiéndose así a su derecho a no declarar.

"Cobró el dinero en mano y no hizo nada"

De otra parte, las víctimas de la supuesta estafadora que testificaron este martes señalaron que la procesada se identificó en todo momento como una profesional del Derecho cuando acudieron a su despacho. “No solo me dijo que era abogada, en la tarjeta que me entregó también aparecía identificada así”.

Los denunciantes indicaron al tribunal que entregaron a la encausada importantes cantidades de dinero para que ella les tramitase asuntos de diversa índole: negligencias médicas, sanciones urbanísticas, procedimientos de divorcio, embargos... Ella, manifestaron, “cobró el dinero en mano” y, sin embargo, “no hizo absolutamente nada” por ellos.

Algunos de los querellantes aseguraron que recibieron de la supuesta letrada documentación falsa que luego presentaron ante organismo institucionales y que, por ello, fueron imputados y llamados a declarar.

Otros tantos explicaron que la inacción y “los engaños de esta señora” los llevaron a tener que asumir multas urbanísticas con recargo. “De 90.000 a 120.000 euros me comí”, refirió un vecino de Sanlúcar.

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