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Cambios en el PP de Cádiz

El casado casa quiere... y los de Casado, también

A la izquierda Manuel Flor, actual alcalde de Vejer, y a la derecha, su predecesor en el cargo y candidato a sustituirle, Pepe Ortiz.

A la izquierda Manuel Flor, actual alcalde de Vejer, y a la derecha, su predecesor en el cargo y candidato a sustituirle, Pepe Ortiz. / Javi Moreno

La clave es tener un techo, un lugar en el que guarecerse por si cambia el tiempo, llegan los temporales y el viento se pone en tu contra. Y ese refugio también permite disfrutar de cierta independencia, para hacerte fuerte de puertas para adentro sin estar tan pendiente de las consignas que vengan desde el exterior. Esto pasa en la vida real pero también tiene su traslación a la política. Y un ejemplo lo hemos visto en el PP de Cádiz, con el aterrizaje de Pepe Ortiz como candidato –otra vez– a la Alcaldía de Vejer. Porque si dice el dicho que el casado casa quiere, los de Casado también la quieren, por lo que pudiera pasar. Y Pepe Ortiz fue y será para los restos el primer casadista que hubo en la provincia de Cádiz.

Hay que partir de una base: Ortiz jamás se fue de Vejer. Porque cuando a finales de 2019 logró por primera vez su escaño como diputado nacional por Cádiz y el entonces presidente nacional del PP, Pablo Casado, le pidió que dejara la Alcaldía vejeriega para asumir sin esa carga de trabajo un puesto de responsabilidad en la Cámara Baja, a Pepe Ortiz no le quedó más remedio que aceptar, aunque fuera a regañadientes, y cederle la Alcaldía a su amigo Lolo Flor. Pero no quiso desvincularse del todo, de ahí que continuara este mandato como teniente de alcalde y se quedara para sí las áreas de Urbanismo y de Turismo, quizás las dos delegaciones más importantes en un municipio como Vejer.

Es decir, que cuando se habla del regreso de Pepe Ortiz a Vejer, ese término es muy relativo. Pero aún así ahora vuelve a coger el testigo de la gestión municipal, en una operación que se ha repetido otras veces en política, sí, que puede entrañar riesgos porque no se sabe cómo se lo tomará el electorado, pero que en este caso concreto se ha llevado a cabo sin discusión ni recelos internos, porque nadie en el PP de Vejer se ha opuesto a este relevo. Esa es la suerte de Ortiz. Ni siquiera ha protestado el aún regidor, Lolo Flor, que, pase lo que pase en las municipales de mayo, está llamado a desempeñar a partir de entonces un papel más secundario.

Pero, ¿por qué vuelve Ortiz a ser el candidato del PP a la Alcaldía de Vejer? ¿Y por qué ha anunciado el partido que en los próximos meses dejará su acta de diputado cuando ese escaño es compatible con cualquier responsabilidad municipal? ¿El PP prescinde de él por su pasado casadista? Lo primero que hay que aclarar es que Ortiz volverá a ser alcaldable porque él quiere. El partido no le ha empujado a ello, ni le está forzando a dejar su escaño en el Congreso, aunque también es verdad que la dirección del PP gaditano ha ganado en tranquilidad con este movimiento de piezas, ya que entiende que Ortiz es una garantía como alcaldable en Vejer, mientras que el resultado que hubiera dado Flor era un misterio. Y que su sustituta en el Congreso vaya a ser la actual alcaldesa de Prado del Rey, Vanesa Pérez, es un dato que el PP entiende que puede abrirle puertas en la Sierra de Cádiz.

Pero también se puede decir que Pepe Ortiz no las tenía todas consigo y que ha optado por amarrar su Alcaldía –o al menos intentarlo– antes de que dentro de un año alguien en el partido recuerde su pasado casadista, le deje fuera de las listas a las elecciones generales y se quede a la intemperie, que todo es posible en política. ¿Tener un pájaro en la mano o ver cientos volando? Pues eso.

Es verdad que ni como presidente de la Junta ni como máximo responsable del PP andaluz Juanma Moreno ha ordenado el exterminio de los casadistas de antaño. Nada ganaría con ello, si acaso originar unas rencillas innecesarias en un partido que tras su aplastante victoria en las pasadas elecciones andaluzas disfruta ahora del mejor momento de su historia. Entiende por tanto Moreno que ya no hay casadistas en el PP andaluz. Si no, no hubiera seguido contando con dirigentes como José Antonio Nieto, consejero de Justicia, o Esperanza Oña, que sigue siendo parlamentaria autonómica, entre otros muchos.

Y en la provincia de Cádiz tampoco se ha dado de lado a los principales dirigentes que se decantaron en su momento por respaldar el liderazgo de Pablo Casado. Por eso José Loaiza y Alfonso Candón asumen ahora puestos de responsabilidad en la Administración andaluza –el primero en Sevilla y el segundo en Cádiz– y Teresa Ruiz-Sillero sigue siendo senadora por designación autonómica.

De este grupo Pepe Ortiz fue desde el primer momento el más beligerante a favor de Pablo Casado. Bien porque lo conocía de sus años de senador y entendía que podía ser un buen presidente nacional del PP o bien porque en su fuero interno sentía que no se sentía lo suficientemente valorado por la dirección provincial del partido entonces en manos de Antonio Sanz, lo cierto es que Pepe Ortiz defendió a capa y espada a Casado tanto antes de las primarias –se arriesgó y le salió bien– como durante su etapa como líder del PP e incluso tras su defenestración.

Visto lo visto, no parece que vaya a haber una cacería contra los casadistas, al menos en Andalucía. Pero Ortiz no las tenía todas consigo. Y hay otro elemento importante: sin Pablo Casado, Teodoro García Egea y demás, el político vejeriego siente que ha ido perdiendo protagonismo en el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados tras la irrupción de Feijóo y los suyos. Y ante la duda, ya saben, mejor la vuelta a casa.

En los últimos años Vejer ha sido una de las principales fortalezas del PP en la provincia de Cádiz. Un ejemplo se produjo en las elecciones andaluzas de 2018, cuando éste fue el único municipio gaditano en el que ganaron los populares. Por lo tanto, perder esta Alcaldía sería un palo muy duro para un PP que tiene muchas esperanzas puestas en los comicios locales de mayo. Y es eso lo que justifica que Ortiz haya aceptado dejar su escaño en el Congreso en pocos meses. Quiere centrarse al cien por cien en Vejer, de ahí que ya haya iniciado una campaña puerta a puerta por todo el pueblo para explicarle a sus vecinos eso mismo, que nunca se ha ido y que sigue en su casa. Con eso espera alcanzar otra mayoría absoluta, como las que ya logró en 2011, en 2015 y en 2019. Pero la última palabra la tendrán las urnas.

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