Las acusaciones populares piden 98 años de cárcel para el piloto de la narcolancha de Barbate
Las familias de los agentes fallecidos plantean una pena algo superior: 119 años de prisión
El piloto de la narcolancha de Barbate, el único tripulante que será juzgado por asesinato
El juicio con jurado por el caso Barbate está cada vez más cerca. La causa abierta por la muerte de Miguel Ángel González y David Pérez, los dos guardias civiles que fueron embestidos hace algo más de dos años en el puerto de la localidad por una narcolancha pilotada por Karim El Baqqali, encara ya la fase previa a la celebración de la vista con tribunal popular, toda vez que las acusaciones particulares y populares han presentado sus escritos de acusación. Queda aún por conocerse el escrito de la Fiscalía.
En este procedimiento ejercen la acusación popular varios colectivos del Instituto Armado, entre los que se encuentran la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (Jucil) y la Asociación Escala de Suboficiales de la Guardia Civil, además de otras entidades como la Asociación Defensa Integral Víctimas Especializada (ADIVE).
En un escrito de calificación conjunto, la mayoría de las acusaciones populares piden para el piloto de la semirrígida que arrolló a la patrullera oficial la pena total de 98 años de prisión: 50 años por dos delitos de asesinato consumado (25 por cada uno), 40 años por cuatro delitos de intento de asesinato (10 por cada uno), cinco años como responsable de un delito de atentado contra la autoridad y tres años por un delito de daños.
Las familias de los agentes fallecidos, que ejercen la acusación particular, han planteado para Karim El Baqqali una pena de prisión algo superior, 119 años, por los mismos delitos (salvo el de daños). En concepto de responsabilidad civil demandan una indemnización de dos millones y medio de euros.
Los dos principales encausados, el piloto Karim El Baqqali y otro de los tripulantes de la embarcación, Yassine El Morabet, serán juzgados por un jurado en la Audiencia Provincial de Cádiz, previsiblemente, antes de final de año.
Karim El Baqqali se encuentra en prisión provisional después de que se entregara a las autoridades a los siete meses de suceder los hechos. Su defensa sostiene que el impacto con la patrullera de la Guardia Civil en el recinto portuario de Barbate fue accidental al intentar esquivarla y habla de un posible homicidio imprudente. Las acusaciones, sin embargo, afirman que el ataque fue deliberado.
Yassine El Morabet, arrestado y encarcelado en noviembre de 2024 y puesto en libertad en julio de 2025 tras pagar una fianza, está acusado como coautor por cooperación necesaria o coejecutor, dada su participación activa y concertada, que consistió en "el empleo de un puntero láser con el que deslumbró a los agentes con la intención inequívoca de facilitar la ejecución de los hechos y contribuir de forma decisiva en la consumación de los delitos", afirma la acusación particular.
Otros dos tripulantes marroquíes que viajaban en la narcolancha serán juzgados en un procedimiento diferente por contrabando y pertenencia a grupo criminal.
Un ataque violento e inesperado
Las conclusiones provisionales de la acusación particular exponen que la noche del 9 de febrero de 2024 los acusados Karim El Baqqali y Yassine El Morabet se encontraban en el puerto de Barbate a bordo de una embarcación de alta velocidad de aproximadamente 14 metros de eslora, provista de cuatro motores fueraborda, que era gobernada por el primero.
Seis agentes de la Guardia Civil, debidamente uniformados y actuando en en cumplimiento de las directrices impartidas por sus superiores, embarcaron en una patrulla oficial adscrita al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la comandancia de Algeciras, en concreto, una zódiac Pro de 4,70 metros de eslora debidamente identificada con la leyenda 'Guardia Civil', prosigue el escrito de acusación.
Los agentes se dirigieron hacia el lugar en que se encontraba la embarcación ocupada por los acusados- junto con otras cinco semirrígidas de similares características- con la finalidad de proceder a su inspección e identificación y ordenar su abandono del recinto portuario. "Desde el momento mismo en que la citada patrulla oficial zarpó, mantuvo activadas las luces reglamentarias y el dispositivo luminoso rotatorio policial perfectamente visibles", detalla.
Ante la presencia policial, el acusado Karim El Baqqali, lejos de atender las indicaciones de los agentes, dirigió la embarcación que pilotaba hacia la zódiac oficial. "Realizó maniobras de aproximación de carácter peligroso y agresivo", de manera que "rodeó y pasó a gran velocidad y a escasa distancia de la embarcación policial". Estas acciones "se repitieron hasta en seis ocasiones, lo que generó violentos desplazamientos de la zódiac oficial y una situación de grave riesgo para la integridad de los agentes, dada la evidente desproporción de tamaño, potencia y estabilidad entre ambas embarcaciones".
Durante la ejecución de dichas maniobras, el acusado Yassine El Morabet, concertado con el piloto, utilizó un puntero láser que dirigió de manera reiterada contra el rostro de los agentes, logrando deslumbrarlos temporalmente y dificultar de forma relevante su capacidad de maniobra para evitar las acometidas de la narcolancha, sostiene la acusación particular.
En ese contexto, tras las referidas maniobras de hostigamiento, "Karim El Baqqali aceleró de forma ostensible la embarcación que gobernaba y orientó deliberadamente la proa de la misma hacia la zódiac de la Guardia Civil, dirigiéndose en línea recta y a elevada velocidad contra ella, sin efectuar maniobra alguna de evitación ni reducción de velocidad".
De este modo, "con manifiesto desprecio por la vida e integridad de los agentes", la semirrígida tripulada por los acusados impactó frontalmente contra la patrullera oficial, "pasando literalmente por encima de la misma", de manera que tanto el casco como las hélices de sus motores golpearon e invadieron la estructura de la embarcación policial.
"La rapidez, violencia e inesperado carácter del acometimiento, unido a la notoria diferencia de dimensiones y potencia entre ambas embarcaciones, anuló por completo cualquier posibilidad de reacción o defensa por parte de los agentes", señala el escrito de acusación particular, que añade que la zódiac de la Benemérita quedó destruida mientras que sus ocupantes fueron arrojados al agua.
Tras dicho ataque, el acusado Karim El Baqqali emprendió inmediatamente la huida a gran velocidad hacia la salida del puerto y abandonó el lugar.
Como consecuencia directa de estos hechos, fallecieron los agentes de la Guardia Civil Miguel Ángel González Gómez, destinado en el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la comandancia de Algeciras, y David Carracedo Gómez, destinado en el Grupo de Acción Rápida (GAR). Otros guardias civiles resultaron heridos.
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