Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Sobre el pánico
Con su pelito engominado, sus hechuras solemnes, y ya desponjándose poco a poco de la pose de saetero, Antonio Álvarez Bizcocho valora la actuación de su chirigota 'Ssshhh' en una fase, cuartos de final, que se han encargado de cerrar. Una actuación muy celebrada por el público y "muy disfrutada" por los sevillanos de San José de la Rinconada que siempre salen "a pasarlo bien independientemente del repertorio". "No queremos nada de caras tensas, la gente tiene que salir relajada y eso, a pasarlo bien", decide.
Ese buen rollo no está reñido con la carga y cierta mardá carnavalera en sus letras, como el segundo cuplé que entona la agrupación en respuesta a un pasodoble de la comparsa gaditana 'El hombre de hojalata' de los hermanos Pastrana también cantado en esta misma fase y donde se afirmaba que Sevilla, a través de sus inmobiliarias y constructoras, estaba comprando Cádiz. "Como sevillano me molestó que generalizaran porque en una época donde la gente está tan polarizada, tan encendida en redes, que esa letra era echar leña al fuego innecesariamente", valora el autor de chirigota que piensa que dicho cuplé "lo podría haber cantado un grupo de Cádiz como de Sevilla, lo que pasa nosotros hemos visto el hueco para meterla", ríe.
Un cuplé escrito "sobre la marcha" en estos últimos ensayos y que dudaron si meterlo o no. "Hicimos cuatro frases y salió del tirón, lo montamos al día siguiente, al siguiente dijimos que no lo íbamos a meter y, al siguiente, decidimos que sí. Y, nada, este juego al final nos ha servido para repasar varias letras", confiesa.
Una pieza, como el resto del repertorio, interpretada "sin la presión" de ser la agrupación que se encarga de cerrar esta fase, tras la cual, ha tenido lugar la lectura del veredicto del jurado del pase a semifinal que, por cierto, han conseguido. Pero en el momento en que Antonio Álvarez ha hablado con este medio, todavía la mágica sentencia En la ciudad de Cádiz... no se había pronunciado sobre las tablas.
"Si te digo la verdad, no emos pensado en ningún momento si cerrar nos restaba o no, hemos venido como si fuera una noche cualquiera de cuartos, sin pensar en el corte y sin pensar en nada. Este grupo es especial y aunque tú quieras hablar en serio y ponerte serio, va a llegar uno y se lo va a tomar a cachondeo. Y esa es la suerte que tenemos, en ningún momento sentimos presión. Sólo queremos que sea divertido", asegura.
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