Balance del Carnaval de la calle 2026: Más agrupaciones y menos público
Los problemas con los trenes y carreteras tras Adamuz y el temporal parece que desinflan la afluencia, a la par que sube la participación activa en la fiesta
Domingo de Piñata del Carnaval 2026: Cádiz no se quiere recoger
Seamos honestos, un fenómeno tan poliédrico, anárquico y, en cierta manera, espontáneo como es el Carnaval de Cádiz de la calle, es decir, el Carnaval de Cádiz, es complicado de tasar, medir y evaluar. Pero, aunque cualquier análisis resulte incompleto y superficial ante un hecho cultural popular tan inabarcable, vamos a intentar, al menos, trazar dos o tres vías de reflexión a tenor de lo observado en esta pasada semana de fiesta.
Una semana que, según comentan no pocos carnavaleros de agrupaciones callejeras con calendarios a sus espaldas, ha sido “más tranquila” en cuanto a la afluencia de público. No, no es que a las coplas les hayan faltado oídos, ni que el Carnaval gaditano haya quedado desangelado, pero “con respecto a años anteriores” sí se ha notado cierto “bajón” de asistencia, “posiblemente” por los “problemas ferroviarios” asociados al accidente de Adamuz y, sobre todo, a la “inestabilidad de las carreteras” tras el cruento temporal que ha azotado a la provincia los días previos a la celebración de la fiesta en la calle.
Sin embargo, cuando algunos de los actuantes tiran de la hipérbole para asegurar que “casi hay más gente cantando, que escuchando”, esta valoración nace desligada de la mayor o menor asistencia de aficionados. ¡Pues claro que ha venido gente a Cádiz, pues claro que las coplas más canallas siguen concitando el interés del gaditano! Pero la sensación de descompensación es real, verdadera, y se viene palpando desde hace unos años. ¿La almendra de la cuestión? Ha crecido el interés por la participación activa en el Carnaval. En plata, hay más grupos y, para los que llevan muchos años en esto, lo viven en alerta y con desconcierto.
Pero ya le ocurrió al Concurso. Ahora la calle también ha explotado, o está explotando. Cada vez son más las chirigotas, romanceros y propuestas callejeras inclasificables que quieren salir a cantar sus cosillas en las esquinas de Cádiz. Agrupaciones de Cádiz y agrupaciones de fuera de Cádiz. Y es que, ojo, también va in crescendo la tendencia de que aficionados de la provincia e, incluso, de fuera de ella, acudan a la capital gaditana para exponer en sus calles sus propios repertorios de manera totalmente desinteresada.
A este crecimiento se une el compromiso, también en aumento, de las agrupaciones ‘de concurso’ con el público gaditano. Y es que no solamente los competidores del COAC pueblan los tablaos de circuitos y concursos, como ocurría hace unos años, sino que han vuelto a reconectar con el propio callejero gaditano, con sus escalerillas y calles predilectas, para, incluso, ofrecer atractivos formatos. Duelos, encuentros y hasta convivencias intergeneracionales e intermodalidades, como este mismo domingo de Piñata se demostró con el pase conjunto entre los primeros premios de chirigota y comparsa del COAC 2026 en la puerta de la iglesia de Santo Domingo.
Es decir, en la semana de Carnaval se canta más, y las esquinitas de Cádiz siguen siendo las que son porque, que sepamos, a estirarse todavía no ha aprendido la ciudad. Pero el Carnaval sí ha aprendido a expandirse...
El Carnaval de la calle ya no es un barrio, ni dos. Eh aquí otra de las razones para esa, aparente, disminución de público en ciertas áreas. En la Viña se canta, pero también en la zona centro, y en el Mentidero. Y si el Pópulo fue una vez novedad para el encuentro entre callejeras, este contenedor rompió hace años sus límites y ahora las más listas del lugar expanden el Carnaval por Santa María y alrededores de la Catedral y Candelaria. Una plaza Candelaria que, también, de esa manera tan orgánica en la que todo ocurre en el Carnaval, ha sustituido, en cierta manera, a la Carpa como punto de encuentro tradicional de carnavaleros de asueto.
Hay más agrupaciones, Cádiz no se estira, el Carnaval se expande y, muchos vecinos, se hartan. Y es que parece que esta dispersión (que llega de manera puntual hasta la zona de extramuros con algunas actividades) no es suficiente para algunos residentes de populares calles para la copla que en este Carnaval, incluso, han llegado a agredir a algunas agrupaciones lanzándoles huevos y cubos de lejía, un producto ciertamente peligroso que podría haber causado más de un disgusto importante.
Esta crispación propia de los nuevos tiempos –es ciertamente complicado de entender que cuando la fiesta se ceñía a un solo barrio no se alcanzaba tal nivel de mala idea– ha sido denunciada durante la semana por algunos de los grupos víctimas de estas agresiones que, además, se sumaban a otras, las machistas, dirigidas contra algunas de las mujeres protagonistas de la fiesta.
Quejas vecinales también se vuelven a repetir alrededor de los conciertos del gran escenario de San Antonio. Los decibelios que han alcanzado los conciertos de grupos como G5, Vetusta Morla o Judeline, por nombrar sólo algunos de la lista completa de artistas que han pasado por la céntrica plaza este Carnaval, han sido criticados por vecinos de la zona que tampoco terminan de entender esta oferta no carnavalera en un área tan central de la ciudad.
Una ciudad que ha recuperado, y es uno de los detalles positivos que destacan desde las agrupaciones, sus sábados de Carnaval. Recuperado o inventado de nuevo. Porque ni antes de la época dura del botellón –que no es la actual, ni mucho menos, y que está más cercana a finales de los 90 del siglo pasado–, se recuerdan sábados de Carnaval donde las callejeras campen tan a sus anchas por sus rincones predilectos como en estos últimos años.
Este Carnaval 2026, si se quiere, podría ser la consagración de estos sábados a los que se le gana el día abriendo un nueva ventana para escuchar coplas que, con todo, nunca se disfrutan mejor que los días entre semana.
Porque el Carnaval, recordemos, penetra en, con suerte, cuatro jornadas laborales (para algunos, muchos más) y debe de convivir con el ritmo habitual de una ciudad. Y el caso es que lo hace, Cádiz siempre lo ha sabido hacer. De esa manera innata, natural, maridando sueño con vigilia, fiesta con trabajo, caos con orden. Y las calles se levantan limpias cuando a los chiquillos les toca ir a la escuela; y el almacén de barrio sigue abierto; y hasta los precios no llegan a alcanzar marcadores de abuso, si los comparamos con los sablazos históricos de otras fiestas y ferias populares andaluzas...
El Carnaval de la calle de Cádiz, el Carnaval de Cádiz, es como Cádiz, ingobernable, pero accesible. Al alcance de cualquier bolsillo y de cualquier invasión. Un libro abierto en el que cualquiera puede escribir, pero que no todos pueden leer. El Carnaval de Cádiz es como Cádiz. Con códigos tan complejos que parecen simples. Que no necesita engalanarse porque su mejor disfraz es la verdad. El Carnaval de Cádiz es como Cádiz. Identidad y resistencia. Con más o menos gente.
Temas relacionados
No hay comentarios