Hoy sería impensable
Lo que el tiempo (menos mal) se llevó
Letras de otra época, en otras circunstancias sociales, provocarían un escándalo en la actualidad y recibirían numerosos 'tomatazos' públicos. Muchas de ellas se burlaban o se oponían al progreso de la mujer.
Que nadie les juzgue con carácter retroactivo. Que nadie señale a estos copleros. Eran otros tiempos, otras formas en una sociedad bastante distinta a la actual. Fueron coplas que entonces no chirriaban y eran vistas con normalidad incluso por las personas contra las que se dirigían. Letras sobre temas delicados que hoy serían un escándalo social. Entre las que hemos encontrado en el baúl de los recuerdos, la mayoría tiene a la mujer en el punto de mira. Ya se sabe que el Carnaval tuvo siempre un punto machista y los autores de otras épocas estaban en sintonía con la manera de entender una vida conyugal en la que la mujer ocupaba un papel secundario. La más conocida de estas coplas puede ser el pasodoble de 'Los tarantos', de 1970, en el que Antonio Martín remata una crítica a la posibilidad de que en Inglaterra se aprobara el matrimonio entre hombres -cuestión que hoy nadie se atrevería a discutir en Carnaval- asegurando que le espera "mi Lola sola en su alcoba como Dios manda". Evidentemente, el veterano coplero no escribiría hoy algo parecido ni por asomo, ni contra los matrimonios entre homosexuales ni otorgando a la mujer un rol tan pasivo.
Entre las letras escogidas se encuentran perlas como la del pasodoble de 'Los lañaores', de Manuel López Cañamaque, en la que se escandaliza de que el marido de la protagonista de la copla "hasta le hace los mandaos". Nada que ver con la actual imagen de los hombres haciendo la compra. Los autores del coro 'Los del pura cepa' (1956) se asombrarían hoy de lo que desde aquella época ha avanzado la mujer en la sociedad. Paco Alba, 'Fletilla' y Antonio Torres eran los que firmaban una agrupación que se posicionaba en contra de algo que consideraban atrevido: que las mujeres usaran pantalones. Dos estrofas contundentes ilustran el rechazo a esta modernidad. "En mi casa que no hay más calzones que los míos, si mi mujer se los pone desde luego estoy perdío" y la traca final: "Arriba las faldas largas, abajo los pantalones, que quien los lleva en España y muy bien puestos son los varones".
Uno de los autores del mencionado tango, Paco Alba, era tan genial autor como hombre contrario al progreso. En más de una ocasión compuso contra jóvenes melenudos, en aquella época de influencia 'beatle'. También lo hizo contra las misas flamencas o la guitarra eléctrica. Valga esta muestra de un pasodoble de 'Los senadores romanos' (1968): "Bueno está que ahora las misas para el público se diga, pero por qué se autoriza un Credo por seguiriyas, con la liturgia castiza quién se iba a hincar de rodillas". 'El Brujo', en 'Los julianes' de 1958, decía que "los tiempos que yo represento eran castizos de verdad, cuando a aquellas mujeres guapas se les tiraba la capa 'pa' que pisara al pasar. Pero hoy con la cursilería no se respeta a la mujer, la ven de pie en los tranvías y ni por galantería le dicen "siéntese usted". Hoy se vería anacrónico un texto de estas características, pues ceder el asiento a una mujer es un acto voluntario, aunque no está mal visto.
Más directa es la oposición de Ramón Díaz 'Fletilla' al progreso en los derechos de las mujeres. El cuplé de 'Los mulilleros de Cai', de 1979, que adjuntamos se convertiría hoy en un escándalo. No solo se le echarían encima los colectivos feministas, sino la mayoría de las personas que han aprendido a convivir de manera natural con los avances que, afortunadamente, ha obtenido la mujer en España.
La última letra que reproducimos pertenece al cuarteto de Rota. Es la más cercana en el tiempo, de 1987. No tiene a la mujer como protagonista, pero bromea con algo tan delicado como los malos tratos a los niños. En el descargo de los cuarteteros roteños podemos decir que, además de no tener la intención de cantar algo con mal gusto, y menos ellos, que se caracterizaron por un humor fino y elegante, en aquellos años no estaba la sociedad tan especialmente sensibilizada con este tema como ahora. La protección a la infancia ha progresado tanto que esta cuarteta del popurrí, con música de la canción 'Que canten los niños' de José Luis Perales, sería calificada hoy como de barbaridad y sería muy criticada.
En los tiempos que corren aún se realizan bromas con los homosexuales y sus estereotipos, y se escuchan coplas con ramalazos machistas, aunque no existen coplas serias contra el progreso en cualquiera de sus ámbitos. Acabarían tomadas como anacronismos y sus autores poco menos que serían tachados de trogloditas.
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