El estajanovismo de Juan Carlos Campo en Confilegal

19 de diciembre 2018 - 01:14

Juan Carlos Campo durante su intervención, que las familias de las víctimas siguieron con mucha atención. Congreso. InicioPolítica

Carlos Berbell | 17 diciembre, 2018El propio Juan Carlos Campo Moreno, 57 años, diputado del PSOE por Cádiz, se sorprende cuando escucha la cifra: 159 intervenciones en los dos años y medio de Legislatura. Intervenciones ante el Pleno de la Cámara Baja y ante la Comisión de Justicia, que presidió primero Margarita Robles y ahora Isabel Rodríguez. Es, hay que decirlo, un “todo terreno” sobre estrados. Y sin papeles. Porque sus intervenciones están preparadas, trabajadas de antemano, con sus estructuras, sus esquemas. No hay improvisación. “La mejor ‘improvisación’ es la que está preparada de antemano”, afirma, no sin cierto rubor tras conocer el número de sus intervenciones. Esta semana hará la 160. El Grupo Socialista confía en él. Es un valor seguro. Muy seguro. “Mi obsesión desde el principio, lo reconozco, era no leer cuando me tocaba intervenir. Confiar a mi memoria el esquema predefinido de antemano. ¿Por qué? Porque eso te da mucha más naturalidad, mucha más confianza y seguridad. El mensaje llega más nítido y claro si lo haces de ese modo. Cuando se lee no se llega igual”, explica. De esa misma forma pensaban también los grandes oradores del pasado, como Práxedes Mateo Sagasta,Antonio Cánovas del Castillo,Emilio Castelar, Salustiano Olózaga, Francisco Pi y Margall, José Canalejas, Nicolás Salmerón, José Echegaray, Melquiades Álvarez o de nuestro tiempo, comoFelipe González, Alfonso Guerra, Josep AntoniDurán i Lleida, Pío García Escudero o Rosa Díez. El diputado Campo no es nuevo en esto de hablar en público. Hace 31 años se convirtió en juez por oposición. Fue vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008 y secretario de Estado de Justicia, con Francisco Caamaño como titular de esa cartera, entre 2009 y 2011. Muy pocos pueden igualar el conocimiento adquirido sobre la Administración de Justicia a lo largo de todos esos años. Quizá ninguno.

Juan Carlos Campo en su oficina del Congreso de los Diputados, donde se prepara sus intervenciones. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.Sin embargo, este sevillano, nacido en Osuna, se asemeja más al carácter alemán, en su trabajo, que al de su tierra natal. “¿El tema más difícil que he defendido ante el Pleno? Quizá el de la prisión permanente revisable. Tuve muy claro lo que tenía que decir, desde el punto de vista dogmático y jurídico. Fue duro porque entre el público estaban las familias de las víctimas”, explica. Campo confiesa que se prepara los temas en los que va a intervenir como hacía en la oposición. “Me los trabajo como cuando aspiraba a ser juez. Me hago un esquema y lo relleno y luego los memorizo. La memoria es como un músculo. Cuanto más lo trabajas mejor te responde. Da lo mismo si mi intervención es plenaria o ante la Comisión de Justicia. Mi objetivo siempre es ser coherente y claro en mis exposiciones”, cuenta el diputado. ¿Y el miedo escénico? “¡Hombre, subir a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados impresiona!, hay que reconocerlo, pero los nervios se terminan por dominar, por controlar. Lo que sí suelo hacer, cuando hablo, es buscar un referente. Alguien a quien hablar. ¿La memoria en blanco? Jamás me ha ocurrido”, reconoce. El diputado socialista admite que, en su trabajo diario, hay algo que necesita: ejercicio. Va al gimnasio todos los días, o corre. Y cuando no puede, se va a caminar por Madrid, 10 o 12 kilómetros. Algunos amigos le dicen que tiene un punto “vigoréxico”, pero se ríe. “El viejo dicho de mens sana in corpore sano es una verdad como un templo. Yo lo practico. Sin ejercicio no podría vivir”, concluye.

El diputado por el PSOE en su escaño del Congreso. Confilegal.

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