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Musculocas. Por Fernando Santiago

23 de enero 2015 - 07:38

Conozco a uno que para rebajar peso se compró zapatillas de deporte, calzonas y camiseta, salió a correr por el Campo del Sur a esa velocidad que llaman “trote cochinero” y al poco le dijo un pescador que estaba emplazado en la zona: “así me gusta, picha, a poquito a poco”. Se dio la vuelta, colgó las zapatillas y guardó para siempre el resto de la indumentaria deportiva. Es lo que tienen las voluntades frágiles a la hora de practicar deporte. Con motivo del nuevo año se redoblan las buenas intenciones y todo el mundo se apresta a ponerse en forma. Al calor de la moda Cádiz se ha llenado de gimnasios y los medios de comunicación de anuncios saludables repletos de términos anglosajones. Incluso la gente ya no dice voy al gimnasio sino al gym, que suena de otra manera. Hay gimnasios en cada esquina, algunos que abren las 24 horas y otros que ofrecen toda suerte de descuentos y procedimientos. Desde el polígono exterior de la Zona Franca al Parque Genovés todo el mundo con su bolsa de deportes camino del gimnasio, por lo menos hasta el mes que viene. Los frikis de los músculos eran antes una minoría, recluidos en el Portillo o en el Raúl Calvo. Ahora todo el mundo toma bebidas isotónicas, conoce qué es una elíptica,el spining, el running, la cardio y usa con naturalidad ese alambicado argot. Hemos pasado del cartel que había en el Portillo “RUTINA DE ESTRENAMIENTO” a los relojes que miden las pulsaciones , las calorías quemadas y los pasos empleados que luego se insertan en el ordenador y se suben al tuiter o al facebook correspondiente. Todo se llama body no sé qué . Eso sí, esto es Cádiz y aquí después de ciclarse y machacarse se pasa uno por el bar a tomarse tres o cuatro Cruzcampo con su ensaladilla y sus picos. Pequeñas contradicciones del mundo moderno. Los gimnasios huelen a linimento . Están poblados de una fauna muy curiosa: los puretas pasados de kilos que quieren perder algo , aunque nunca lo consiguen. Las puretas que quieren vivir una segunda juventud para que los obreros sigan diciéndoles cosas desde los andamios. Las chicas que quieren parece pibones ( algunas lo son) y el sector más divertido: los musculocas, los exhibicionistas que van a criar pectorales y que conocen todos los aparatos , los pesos de las mancuernas y tienen como único objetivo en su vida conseguir volumen para mostrar pectorales en la playa y en la oficina. Hemos pasado del Comando Erótico del Hotel Playa a Carmen la Nerviosa. Fernando Santiago

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