Juan José Téllez sobre la acusación de censura hecha por un miembro del coro de Julio Pardo

Carlos Sánchez Maira, quien aparece como autor del excelente coro carnavalesco 'Los luciérnagas', junto con Julio Pardo Carrillo, denunció anoche en Onda Cádiz “lo que considera una restricción de la libertad de expresión en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC), que se ha venido evidenciando más aún durante la alcaldía de José María González 'Kichi' en Cádiz”.

“Sus declaraciones sugieren una posible influencia política en el jurado del concurso en los últimos ocho años”, según resume Portal de Cádiz, haciendo referencia explícita al jurado del COAC, de 2017, que tuve el honor de presidir.

En sus declaraciones, como único argumento presuntamente sólido, alude a que uno de los miembros del jurado apareció en una lista electoral del partido de Kichi. Yo me pregunto, ¿hay que pedir a los miembros de los jurados un certificado de antecedentes electorales? ¿No ha habido nunca, en la historia del COAC, jurados que hubieran militado en el PSOE, PP, PA, IU, Ciudadanos, o en el efímero partido de Ismael Beiro? En el caso del jurado aludido, para colmo, hay que considerar que no figuraba en el de coros y por lo tanto no tiene ninguna responsabilidad en que la agrupación que entonces presentaron Julio Pardo y Antonio Rivas, “Por Andalucía”, sólo obtuviera un tercer premio.

Sánchez Maira habla de “censura ». Otorgarles, entonces, un tercer premio, ¿es censurarles? ¿Les censuramos, desde el jurado, alguna letra? Difícilmente Kichi podría haber influido en nosotros, cuando sólo se pasó un par de veces por el Teatro y no recuerdo siquiera que nos visitara en el palco. Por esa regla de tres, si este año ganasen “Los luciérnagas”, sería porque ya vuelve a gobernar el Partido Popular y porque dicho corista figuraba en la candidatura de dicha formación en las últimas elecciones municipales, no por sus extraordinarias actuaciones en preliminares y en cuartos. Flaco favor hace a sí mismo esa pintoresca regla de tres.

Debo decir que, en los siete años transcurridos desde entonces, Antonio Rivas, con quien mantengo una cordialísima relación, no me reprochó nada. Ni tampoco lo hizo, en vida, mi admirado Julio Pardo, con quien mantuve muy buen trato desde muy joven y hasta su sentido fallecimiento. ¿A qué viene siete años después esta acusación? Como Carlos Sánchez Maira quizá sepa, todo jurado está sometido a revocación por parte de los colectivos carnavalescos, y no se dio el caso.

He intentado explicar todo esto en Onda Cádiz, como fuente original de sus declaraciones, y, desde allí, se me ha indicado muy amablemente que no lo ven conveniente. No creo que sea censura, ni veto, sino que, simplemente, en la emisora pública de la capital gaditana, por causas que se me escapan, no rige el derecho a rectificación que sostiene la legislación española desde hace cuarenta años y que aparece recogido en el siguiente enlace: https://www.boe.es/eli/es/lo/1984/03/26/2/con

Por mi parte, será la última vez en que salga a la palestra para explicar lo ocurrido durante aquella edición del concurso: fuimos el único jurado, tal y como anunciamos previamente, que ofreció una rueda de prensa para informar sobre nuestra gestión pública durante aquellas inolvidables –por muchas causas, amenazas incluidas—cuarenta noches. En esta ocasión, no lo he hecho por mi –los presidentes no votan--, sino por los hombres y mujeres que decidieron acompañarme en aquella aventura y que constituyeron, desde mi punto de vista, todo un ejemplo de pundonor, integridad y pluralismo.

Buena suerte a Los Luciérnagas. Que las mejores luces les acompañen.

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