Chiqui
Es curiosa la biografía de Federico Pérez Peralta: siempre gozando de todo tipo de privilegios, desde su más tierna infancia. Llegó a la política en 1983 y no se ha bajado del coche oficial desde entonces, entendido como metáfora. Estuvo 12 años liberado como concejal de juventud y deportes (famosas las clases de claqué), cuando su partido perdió las elecciones lo recolocaron en la Junta también en cosas de Juventud. Luego volvió a la tarea municipal para ser vicepresidente de la Diputación con Paco Cabaña. Se le fue la mano con José Blas Fernández y fue condenado a publicar la sentencia en el Diario de Cádiz (lo tuvo que hacer dos veces, por querer ahorrarse unos dinerillos)Cuando se acabaron todos estos carguetes nos enteramos que entre tanto había sacado una plaza en la propia Junta, en IDEA . No se sabe cómo fueron esas oposiciones, qué requisitos se pidieron y cuáles fueron los exámenes que le permitieron ocupar una plaza fija en la administración. Con contento con la canonjía ahora es liberado sindical. Es decir, lleva 33 años sin trabajar. Eso es arte y lo demás son cuentos. Se permite el lujo de decir que él estaba contra el sistema.¿Contra qué sistema, el que le ha permitido vivir sin trabajar toda su vida? Pa matarse. Lo de los calcetines y los pelos es una bromita sin importancia. Lo grave para su partido es que su peripecia vital refleja todos los problemas que ahora tiene el PSOE: el del clientelismo no es el menor.
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