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¿Quién canta hoy en el Falla? Orden de actuación de la quinta sesión

La mañana

Ultramarinos

Calle 19 con quinta. Bogotá. Colombia. / L.A.
Lucas Ariza Parrado

01 de diciembre 2019 - 06:15

La parte del día comprendida entre el amanecer y el mediodía es la mañana. Todo eso que ya está pasando cuando cada uno de nosotros abre los ojos y cobra consciencia. También la atmósfera o el ambiente que puede experimentarse durante esas horas del día es la mañana. Por eso, hay mañanas pesadas, que despiertan grises, sin dejar ver y hay otras llenas de luz, cargadas de esperanza por todo cuanto puede ocurrir. La mañana contiene y nos regala la energía que en nuestro quehacer vamos devolviendo conforme avanza la jornada. Como las olas que llegan a la orilla, la mañana se repite una y otra vez, sin que ninguna sea igual a la anterior y a la que está por venir.

En donde yo estoy la mañana nos encuentra despiertos. El sol al salir cumple su misión y abre los ojos de quienes tratamos de escondernos entre cobijas. Aquí la mañana suena a motores en primera, a licuadoras que acaban con frutas coloridas y huele a huevo revuelto y a champú anti caída. Esta mañana cobra forma por emisoras de radio y buses remendados que frenan duro y sin contemplaciones. La mañana siempre está acelerada, con afán, nunca alcanza para todo eso que se necesita hacer. Aunque el café abra los ojos, no alarga las horas. La conversación inesperada es quizás más importante que todo eso que queda pendiente. Saludos y buenos días ilustran este reto diario. Aquí, cada mañana es una nueva oportunidad para hacer las cosas bien.

De donde yo vengo la mañana espera a quien tiene cita con ella. Esta mañana comienza tarde, sin prisas y en silencio. Es una mañana individual, de cada uno con cada uno. La carpeta bajo el brazo y la media con aceite marcan la pauta de un tiempo comedido, regido por el reloj y la agenda. Esta mañana no suena, es fresca y se aprovecha de la claridad para ordenar todo lo que se desordena. Allí el pan tostao cruje y el café con leche quema. Me gusta por la mañana / después del café bebío… La prensa y sus verdades son gritadas al aire, sin que el aire las escuche. Las escobas barren lo que sobró de la noche y la ciudad se alista una vez más para esa rutina en la que nada pasa nunca.

La primera hora del día tiene esa luz deseada para empezar una vida, limpia, llena de verdad, sin nada que esconder, repleta de futuro. Qué bonita la mañana, Dios mío, Undebel, cantaba Diego, más gitano que nunca, como haciéndonos ver que en el despertar está el nacer. Para nacer he nacido, que decía Neruda. ¡Buenos días!

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