Cádiz CF

El rey de reyes de los despachos

  • Monchi repasa en la Fundación Cajasol su trayectoria y anima al cadismo: "Difícilmente el Cádiz pueda estar en mejores manos"

Monchi gesticula mirando al periodista Fernando Pérez, en un momento de su intervención. Monchi gesticula mirando al periodista Fernando Pérez, en un momento de su intervención.

Monchi gesticula mirando al periodista Fernando Pérez, en un momento de su intervención. / LOURDES DE VICENTE

Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, isleño de nacimiento, sevillano de adopción y sevillista de profesión con mucho de pasión. Fue el personaje de primer nivel del planeta fútbol que protagonizó el programa Reencuentros con el fútbol, organizado por la Fundación Cajasol. El director deportivo del Sevilla FC es uno de esos dirigentes que despiertan una admiración tal que hasta al otro lado del Guadalquivir, la parte verdiblanca de Sevilla, saben que darían la vida y algo más por tener un Monchi bético.

Con el periodista de Canal Sur Fernando Pérez Cabrales ejerciendo de maestro de ceremonia y en presencia de la delegada de la Fundación Cajasol, María del Mar Díez, la cita contó con medio centenar de asistentes, entre los que estaba el segundo entrenador de la selección española, el gaditano Jesús Casas. En la planta superior de la sede de la Fundación Cajasol se respiraba sevillismo de un nuevo grande de Europa. Que Monchi haya sido el interlocutor de ese éxito que cada temporada nace en el Ramón Sánchez-Pizjuán, pone de relieve el lujo de una cita de altura. Tanta como los diez títulos que el Sevilla ha logrado bajo la gestión del isleño.

Cuando Monchi cambió el césped por la oficina -entre 1999 y 2000, con un año de delegado de por medio-, su entonces desconocida figura alcanzaba las entrañas de un club en aquella época inestable y que jugaba en Segunda A.

La pregunta que más veces le ha llegado en los últimos 20 años fue inevitable. ¿Cuál es el secreto para hacer un Sevilla como el que conocemos? "Hemos hecho algo distinto pero no tengo ni idea de qué es. Le dedico muchas horas, como hacen todos los directores deportivos. El secreto del Sevilla es que somos muy buenos gestores del día a día; nos preocupamos mucho de la persona. El Sevilla se ha hecho grande aunque no ha perdido el componente familiar".

El Monchi más alejado de la grandeza, la persona, rompe con cualquier rivalidad al decir que "presumo de ser cañaílla y gaditano, me he criado en el Marqués de Varela y he estado en el Carranza, me gusta la Semana Santa de San Fernando y la de Cádiz; me gusta el carrusel de la Pastora -en La Isla- y los de Cádiz”. “Si reconozco que soy de San Fernando y que no soy de Cádiz es algo absurdo".

Sale a escena el Cádiz CF, curiosamente el primer rival sevillista en Liga al empezar el equipo de Lopetegui más tarde. "Con Óscar (Arias) y Manolo (Vizcaíno) tengo una magnífica relación. Si algo se puede hacer, porque lo de ayudar suena feo, si hay algo que pueda interesar, ahí está el Sevilla. Difícilmente pueda estar el Cádiz en mejores manos. Y a pesar de la desilusión del inicio, hay que tener confianza", explica.

Monchi, isleño de Cadi, Cadi, repasa mucho de lo vivido en esta tierra. La chirigota 'Los pre-paraos', con una lista de rostros conocidos en las tablas del Falla. "Como no sé decir 'no’' pues me liaron", aunque fue un lío que deseaba. "Al Falla hay que tenerle mucho respeto", como el que guarda él por los desaparecidos Juan Carlos Aragón y Manolo Santander, a los que dedicó la última Liga Europa. "Son mis ídolos como otros tantos autores y a los dos quise recordarlos en ese momento", dice este gaditano de San Fernando que hace unas semanas se bañaba en La Caleta junto a unos amigos y pescaba en Roche. Es lo que le ha quitado el éxito del fútbol. "Le he robado mucho tiempo a Monchi persona, a la familia y a mis amigos".

Ve tan difícil, casi imposible, salir en una comparsa como lo que le costó su fichaje más complejo y duro, Gameiro. "Parecía cerrado y el jugador estaba ya en Sevilla, pero el PSG pedía algo más, y así varios días. Lo pasé mal", admite un hombre convencido de lo que hace y que convence a los mandan igual o más que él. “Cuando supimos que no seguía Caparrós, hablé con Julen (Lopetegui) -con el que coincidió en una prueba como portero del Castilla y el vasco le prestó sus guantes- y quedamos en Madrid. Fue el día que murió Juan Carlos Aragón", lanza como guiño a una profesión, la del balón, que rueda como una copla en su vida. Cuando fichó al técnico, salió a relucir la locura del coplero más futbolístico. "Me llovieron los mensajes al móvil diciéndome que estaba loco". Bendita locura.

A pesar de los éxitos, Monchi sabe que "el fútbol no tiene pasado, por eso me obsesiono con pensar en lo siguiente", al tiempo que ha aprendido a vivir con las críticas y los elogios. "Al principio, me paraba a analizarlo pero he aprendido a convivir con eso. En la Roma -cuando en el coche camino del estadio escuchaba Carnaval-, sin la familia y en un ambiente desconocido, aprendí actitudes que ahora me sirven". Todo eso antes de volver a jurar amor eterno al Sevilla. "Y eso que no tenía previsto volver por una oferta de Inglaterra, donde estuve viviendo seis meses. Al Sevilla no podía decirle 'no'. Fue un sí para siempre".

Sueña con más títulos para Nervión y con un, para él, imposible regalo: pregonar el Carnaval de Cádiz. "No soy nadie para ello ni he hecho méritos", dice el ya pregonero del Carnaval de San Fernando, donde, en el barrio de la Pastora, se construye una casa en la que desea respirar la paz que precisa su estrés como gestor. Un lugar donde ser el gaditano más inmortal del Sevilla. Yo me enamoré de ti por culpa de los carnavales, desde entonces no sé si vivir o morirme a raudales.

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