Cádiz CF

Una derrota con impulso

  • La buena imagen ofrecida pese a la eliminación copera refuerza a un equipo que ya se centra de nuevo en la Liga

Carrillo se anticipa en el salto a Mario Hermoso para cabecear el balón. Carrillo se anticipa en el salto a Mario Hermoso para cabecear el balón.

Carrillo se anticipa en el salto a Mario Hermoso para cabecear el balón.

Si alguna vez tenía que perder, el momento menos dañino era el pasado martes. La derrota (1-0) del Cádiz CF en el estadio del Espanyol y la consiguiente eliminación de la Copa del Rey entraba dentro de los parámetros de la lógica. No fue ninguna sorpresa. Accedió a octavos el favorito, que para eso milita en una categoría superior.

A nadie le gusta perder, pero hacerlo ante el séptimo clasificado de Primera División, con una derrota por la mínima a domicilio, con un empate global en la ronda -2-2 resuelto por el detalle del valor doble que adquirió el tanto de los periquitos en el choque de ida-, con la participación de los jugadores que a día de hoy ejercen el rol de suplentes y con opciones hasta la última acción del partido de vuelta –gol anulado a Karim Azamoum por un claro fuera de juego- son argumentos más que suficientes para extraer conclusiones positivas en términos globales.

El Cádiz CF compitió sin complejos y llegó vivo al minuto 180 y tantos de la eliminatoria hasta el extremo meter el miedo en el cuerpo de un rival que comprobó cómo se las gasta el equipo amarillo. Álvaro Cervera y sus jugadores aplicaron una día más el disciplinario método defensivo que no se quedó lejos de la hazaña. Hasta el minuto 75 tuvo en sus manos el billete para el siguiente y con el 1-0 no paró de intentar dar la campanada.

Lo normal era que el Espanyol, en su doble condición de conjunto perteneciente a la élite y de anfitrión en el envite definitivo, acabase perforando la portería cadista. Le bastaba con hacerlo una vez si dejaba la suya intacta. La clave radicó en la mezcla de desacierto y mala fortuna de los amarillos en la definición para marcar un gol con el que hubiesen encarrilado el pase. No fue por falta de oportunidades. Tuvo tres cuando imperaba el cerocerismo en el luminoso.

El desenlace no siempre puede ser feliz aunque el Cádiz CF se despide de la Copa del Rey con un balance nada desdeñable de tres victorias y una derrota en cuatro partidos. Se impuso como visitante al Tenerife (1-2) y al Real Zaragoza en dos exámenes muy complicados, venció al Espanyol en la ida en el estadio Carranza y perdió por un solo tanto en la vuelta.

La escuadra de Cervera pasa página con la sensación de haber desempeñado un notable papel en un torneo en el que no estaba destinado a levantar el trofeo de campeón, como ningún otro club de Segunda División A. Es una derrota asumible, de las que no causan dolor. La única mala noticia es que ya no caben los minutos que los menos habituales encontraban en la Copa.

El Cádiz  CF se centra ahora al cien por cien en lo que da de comer, que son los puntos que se dirimen cada fin de semana en el campeonato doméstico. La mente se traslada de inmediato al compromiso contra el Rayo Majadahonda –domingo a partir de las cuatro de la tarde en el feudo cadista-. Ese es el partido que hay que ganar esta semana.

A esa cita dominical debe llegar reforzado de autoestima el equipo amarillo porque hay maneras de perder y en Cornellá lo hizo con honores, con la sensación de que con un poco más puntería y de suerte hubiese entrado en el bombo del próximo sorteo. Hay motivos para mantener el estado de optimismo a pesar de una derrota acompañada del calificativo de dulce. El Cádiz CF, aun con la segunda unidad, funcionó como un bloque compacto, con las líneas unidas que pusieron en aprietos al rival.

Jugadores con poco ritmo competitivo por la falta de minutos en la Liga notaron la poca actividad en partidos oficiales pero en líneas generales rindieron a buen nivel, sobre todo en la faceta defensiva. Algunos de ellos quizás tengan un hueco en el once del envite liguero.

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