Copa del Rey

El Cádiz CF cae con dignidad

  • El equipo amarillo se despide del torneo después de aguantar el empate en el campo del Espanyol hasta el minuto 75 y de apretar hasta el último suspiro

Carrillo intenta controlar el balón acosado por David López. Carrillo intenta controlar el balón acosado por David López.

Carrillo intenta controlar el balón acosado por David López.

El Cádiz CF tuvo contra las cuerdas al Espanyol. Llevó a un rival de Primera División al sufrimiento máximo y vendió cara su derrota. De hecho, se despidió de la Copa del Rey con un empate a dos en el global de la eliminatoria de dieciseisavos de final que jugó en su contra por el valor de los goles fuera de casa. Entre el 2-1 de la ida y el 1-0 de la vuelta, la ronda cayó del lado espanyolista aunque los amarillos, que desplegaron la segunda unidad, se van con la cabeza alta.

El Cádiz CF estuvo muy cerca cerca de tumbar a un Primera. Hasta el minuto 75 tuvo reservado el billete a cuartos y antes desperdició tres ocasiones muy claras. Sin duda una de las claves del encuentro. Los gaditanos cayeron después de de nueve partidos seguidos sin perder pero, pese a los cambios en el once, demostraron su capacidad competitiva hasta el punto de causar un dolor cabeza a un Espanyol que no respiró tranquilo hasta el pitido final.

Poco se pareció la alineación a la de la Liga. Marcos Mauro fue el único que repitió de inicio en relación al duelo del pasado viernes en La Romareda. Como se esperaba, Álvaro Cervera dio minutos a los menos habituales frente a un rival que sí salió con algunos titulares en el campeonato obligado a remontar el marcador adverso de la ida.

Fueron los periquitos los que avisaron muy pronto, en el minuto 5, con un tiro colocado de Darder desde el balcón del área que se escapó por centímetros junto a un poste. Apretaron los de casa en busca de un gol tempranero con el que inclinar la eliminatoria a su favor, pero los amarillos replicaron de inmediato, en el 11, con una ocasión clarísima desperdiciada por Carrillo, que en boca de gol remató fuera cuando parecía más fácil poner el balón en la portería.

La incógnita en ese momento era si el Cádiz iba a ser capaz de fabricar una oportunidad tan clara como la que había tenido Carrillo. Mientras, el guión seguía su curso, con los catalanes dueños del esférico y los andaluces guarecidos en su parcela entregados al cierre de espacios. Lo habitual y este caso con más razón ante un oponente de una categoría superior.

No le duraba el balón a los gaditanos más allá de dos o tres pases, pero al manos la portería permanecía intacta. Aketxe, ubicado en tres cuartos, era el que intentaba poner más criterio en la circulación mientras el tiempo empezaba a correr hacia el descanso sin inquietudes salvo alguna intentona de los de casa saldada sin consecuencias.

El Cádiz creció en confianza cuando sintió que tenía maniatado el ataque periquito y se atrevió algo más arriba. En el 32, Alberto Perea se deshizo con facilidad de su par y cuando estaba en una posición inmejorable desde la frontal no precisó en la definición. Eran los minutos más clarividentes del Cádiz con la conjugación de la defensa y el ataque. Casi sin respiro de nuevo perdonó la vida el albaceteño, esta vez solo en el segundo palo y con toda la portería para él para cabecear desviado y permitir que un zaguero despejase el esférico.

Hasta que llego el arreón espanyolista antes del descanso, que no alteró el marcador. Fueron instantes de agobio que resolvieron la defensa cadista y David Gil con un paradón. Los de Cervera llegaron al intermedio con el billete a octavos que debían sellar en el segundo acto.

Por enésima vez perdonaron los gaditanos en la reanudación con nueva ocasión pintiparada de Carrillo, que en el 48 agradeció un perfecto centro de Aketxe para conectar un testarazo que repelió Roberto. Casi sin transición, en el 50, David Gil evitó el 1-0 al rechazar un latigazo de Leo Baptistao.

El partido empezó a volverse loco y el sufrimiento aumentó de nivel para los amarillos cuando los periquitos apretaron el acelerador. En el 54, Kecojevic sacó en línea de gol un remate de Baptistao y en la siguiente acción David Gil impidió el gol del brasileño con una gran estirada.

Ya estaba en el césped Mario Barco, sustituto de Agra, colocado en punta junto a Carrillo. El navarro se retiró seis minutos después lesionado y dejó su lugar a Álex Fernández.

La recta definitiva resultó asfixiante, como era de prever, con un Espanyol volcado y un Cádiz abocado a la máxima protección de su área. Demasiado aguantó el equipo amarillo hasta que el cerrojo saltó por los aires en el 75. Hernán Pérez, que llevaba tres minutos en el campo, culminó una acción colectiva con un fuerte disparo, ya dentro del área, ante el que nada pudo hacer David Gil.

Los amarillos tenían un cuarto de hora para marcar un tanto que les diese el pase, pero nada pudieron hacer aunque lo intentaron. El arquero cadista, el mejor del equipo, sostuvo a los suyos con grandes paradas. Ganó un mano a mano con Borja Iglesias con el que abortó el 2-0, desvió un derechazo peligroso de Hernán Pérez, otro más Borja...

Cervera se jugó la carta de Jairo. El balón llegó varias veces al interior del área, pero ya no se movió el marcador aunque Azamoum marcó de cabeza en la última jugada del partido en claro fuera de juego. El Cádiz murió con dignidad.

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