La capacidad del Cádiz CF para frenar su caída libre

El equipo amarillo deja atrás su peor momento con puntería en una segunda parte en la que compite de verdad

Garitano: "Para ganar tienes que sufrir y competir como lo hemos hecho"

Los cadistas celebran el gol de De la Rosa. / Miguel Ángel Salas
F.J.D. / Cádiz

01 de diciembre 2025 - 17:27

La suerte tiene un papel muy importante en el fútbol, pero también es un aspecto que es necesario buscar. El Cádiz CF tuvo su dosis de fortuna en Córdoba (1-2), aunque aportó argumentos para que estuviera en algún momento de su parte. El equipo gaditano no cuajó en el primer acto y fue otra historia en el segundo a partir de puntería y capacidad para competir de verdad.

La victoria permite hacer un análisis desde una vertiente favorable, lo que ayuda a ver los errores y determinar los elementos que aún deben ser corregidos. El Cádiz CF empezó contra las cuerdas por el dominio claro del Córdoba, con el balón en la zona de tres cuartos y muchos jugadores por delante. Se ahogaba el equipo de Gaizka Garitano, pero esta vez evitó un gol que complicara aún más las cosas. Para ello entró en acción la fortuna y las paradas de Víctor Aznar.

Que el equipo tenía un talante distinto al de las seis semanas anteriores se fue viendo a medida que el primer periodo se acercaba a su ecuador; se soltaron los cadistas con alguna llegada y mostraron los dientes a los blanquiverdes, pero esa cara se fue apagando y de la media hora inicial al descanso tocó aferrarse al santo del Cádiz CF, Víctor Aznar, que sostuvo en pie a su equipo con lo mejor que está haciendo esta campaña: parar todo lo que llega.

Que el Cádiz CF se metía en otra espiral se vio con dos mazazos nada más empezar el segundo tiempo. La apuesta ofensiva de Garitano, Dawda Camara y Roger Martí, no vio puerta, pero para eso estaban otros llamados a cambiar los peores guiones.Y así fue como un negado con el gol, Camara, inició una jugada que incluyó un centro de Mario Climent, la peinada de Ortuño y el gol de De la Rosa, de cabeza, que es doble noticia.

Pero ese primer golpe en la mesa tuvo otro tan rápido como inesperado. Nueve minutos después de 0-1, Moussa tomó galones de pivote con conceptos ofensivos para conducir el esférico y soltar un lanzamiento que se coló como un misil en la portería del Córdoba.

No había hecho el equipo gaditano nada del otro mundo, aunque mucho más que en sus últimas comparecencias con sensación de incomparecencias. Dos goles de renta y fuerte en lo físico y lo mental para evitar sustos, que los tuvo con gol anulado incluido, y el que sí subió, obra de Dalisson, cuando aún en la Tacita se celebraba el 0-2 ante el televisor.

Era cuestión de competir y saber sufrir, como expuso el técnico, y también de la suerte y el acierto del portero cadista, que está para eso. Resistió el Cádiz CF en lo físico -sin hundirse- y en lo mental viendo como el muro serbio Kovacevic se marchaba con una rodilla que promete una larga travesía lejos del verde.

Como lejos se quiere ver el Cádiz CF de la crisis que empezó a abandonar en el Nuevo Arcángel del Córdoba, donde todo puede empezar a cambiar en este tramo final de la primera vuelta.

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