El rival del Cádiz CF, bajo sospecha y salpicado por el escándalo
El pago de una cifra millonaria del Barcelona al anterior vicepresidente de los árbitros es un escándalo sin precedentes en el fútbol español
Posible alineación del Cádiz en el partido contra el líder
El Barcelona está bajo sospecha. No cabe otro escenario para el rival del Cádiz CF en la cita de la 22ª jornada de Liga. El conjunto amarillo se presenta en el Camp Nou el domingo 19 de febrero en medio de la polémica en la que se ve envuelta su adversario en el que quizás sea el mayor escándalo de la historia del fútbol español.
Por más que algunos se empeñen en poner mil y una capas de maquillaje con argumentos de escaso sustento, el asunto está recubierto de un espeso manto de turbidez. Está demostrado, comprobado y confirmado que un club y no uno cualquiera, nada menos que el Barcelona, pagó al menos 1,4 millones de euros a una empresa de José María Enríquez Negreira cuando el ex colegiado ostentaba el cargo de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Esa es la cifra mínima.
El victimismo con el que ha reaccionado Joan Laporta, mimético con el ‘modus operandi’ del independentismo catalán, no tiene mucho sentido más allá de que sirve de alimento para su parroquia y trata de desviar la atención. Sale ahora precisamente que el Barcelona está en su mejor momento, arguye, como si se tratase se una conspiración urdida desde la meseta.
La información, un excelente trabajo periodístico, partió desde Cataluña, desde la Ser en Barcelona. La cuestión no es cuándo sale, sino lo que sale. Un hecho de indudable gravedad que puede llegar a poner en tela de juicio la limpieza de una competición que puede quedar herida de muerte.
¿En qué lógica cabe que un club pague una astronómica cantidad de dinero al segundo jefe de los árbitros? Da igual el motivo. El hecho en sí mismo levanta todo tipo de suspicacias sea quien sea el que lo haga. Un hecho inaudito que provoca un hedor que se extiende por todo el globo terráqueo con el consiguiente daño al club implicado y a todo el fútbol español.
Porque la pestilencia ha llegado a todos los rincones del planeta. Un bombazo del que se han hecho eco todos los medios del mundo excepto algunos catalanes, que lo ignoraron en sus portadas.
¿Para qué y por qué pagaba el club azulgrana un pastizal a unos de los máximos responsables del colectivo arbitral? ¿Por un simple asesoramiento? ¿Es casualidad que el Barcelona dejase de pagar los servicios a Enríquez Negreira cuando cesó en su función como vicepresidente de los árbitros?
Carlos Tusquets, ex presidente de la comisión económica del Barcelona, explicó en Rac1 que “lo más probable es que se enmascararan los pagos al ex vicepresidente de los árbitros. Puedo garantizar que pagos específicos como tal no aparecían en los presupuestos ni en la auditoría”. Raro, raro, raro…
Y por lo que se ve, según las informaciones que han ido saliendo en los últimos días, la cosa no se ciñó a tres años (entre 2015 y 2018), sino que los pagos se prolongaron durante mucho más tiempo y la cantidad total giró en torno a los 7 millones. Enríquez declaró a la Agencia Tributaria que cobraba del Barcelona para garantizar la neutralidad en los arbitrajes.
Todo muy extraño. En esos tres años de pago, los datos demuestran que al Barça apenas le pitaron penaltis en contra, le señalaron no pocos a favor, sufrió muy pocas expulsiones frente a las numerosas de los rivales.
La sospecha de corrupción se cierne sobre uno de los equipos grandes del balompié español y europeo. El pago de enormes sumas de dinero al segundo que más mandaba en el colectivo arbitral encaja en un contexto de situaciones extrañas que han rodeado al club azulgrana en los últimos años.
Es complicado no acordarse en este momento cuando Luis Bassat, candidato a la presidencia del Barcelona en las elecciones de 2000 y 2003, manifestó en 2013 en el diario Marca que "una persona muy importante del club me dijo que no podía ser presidente del Barça por no saber comprar árbitros". Lo contó un reconocido socio culé.
O cuando Alfons Godall, vicepresidente en la primera etapa de Laporta al frente del Barça, explicó cómo el club tejió su influencia en la Federación Española de Fútbol: "Laporta tuvo una actuación decisiva en el mandato de Villar. Se pretendía cambiar el Comité. Lo tenía clarísimo. Tenemos que asistir (en alusión a la Federación) y estar al lado de las entidades en las que se ejerce el poder y no darles la espalda. ¿A qué presidente apoya Florentino? A Gerardo González. Entonces al Barça le conviene apoyar a Villar y tener buena relación con la Federación, donde se cuecen los comités de árbitros, la competición y la Liga".
Ahora que ha saltado la liebre, todos los organismos que se ven afectados abren investigaciones o piden que se investigue. Hasta el Barcelona se pone a ello como si hubiese sido algo ajeno a su proceder. ¿Será un paripé de los que investigan o habrá consecuencias? Es difícil creer que no vaya a pasar nada, pero es muy posible que nada suceda salvo la mancha indeleble marcada en la piel de un club grande e histórico sumido en una permanente secuencia de escándalos en los últimos años.
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