Cádiz CF Malos marcadores cuando el trabajo se acumula

  • El equipo no ha sido capaz de ganar este curso en Liga las tres veces que tuvo que jugar con poco descanso desde el anterior partido

David Querol se lamenta durante el partido con el Numancia. David Querol se lamenta durante el partido con el Numancia.

David Querol se lamenta durante el partido con el Numancia. / Fito Carreto

El Cádiz recibe este miércoles al Mirandés en el Ramón de Carranza a partir de las 21:00 horas con el objetivo de regresar a la senda del triunfo, después de encadenar por primera vez esta temporada tres encuentros consecutivos sin ganar, para consolidar su posición de privilegio al frente de la tabla y no ver reducida su ventaja sobre el tercer clasificado, que ahora mismo es el Zaragoza, a ocho puntos.

Sin embargo, los antecedentes más inmediatos no invitan al optimismo en lo que se refiere a compromisos afrontados con poco tiempo de descanso entre uno y otro. De hecho, en las tres ocasiones en las que el equipo amarillo este curso tuvo que jugar en Liga tras haber disputado un partido apenas unos días antes, en ninguna de ellas fue capaz de sumar los tres puntos.

La derrota en casa ante el Numancia (2-4) con la que se despidió 2019, el empate con la Ponferradina (0-0) en tierras leonesas con la que se abrió el nuevo año y las tablas (1-1) en Las Gaunas frente al Logroñés, que supusieron en la tanda de penaltis la eliminación en la segunda ronda de la Copa del Rey, obligan a enmendar la plana. Pero esta campaña a los pupilos de Álvaro Cervera no le acompañan los resultados cuando el trabajo se acumula, con excepción del estreno del torneo del k.o. En la competición de la regularidad, en cambio, la nota no llega ni al aprobado, con dos reveses y una igualada.

El primer examen de estas características tuvo lugar el martes 17 de septiembre del pasado año, cuando los gaditanos visitaban en Santo Domingo al Alcorcón tres días después de recibir y vencer como local al Girona (2-0). La apuesta del técnico por las rotaciones no pudo salir peor ya que se encajó la primera derrota con un contundente 3-0.

Cuatro días más tarde, el sábado 21 de septiembre, el Deportivo de La Coruña se convirtió en la primera escuadra que puntuaba en la Tacita de Plata, al defender con acierto el 0-0 inicial.

El buen hacer del Cádiz, en cualquier caso, le permitió mantenerse en puesto de ascenso directo y afianzarse como líder gracias a las extraordinarias rachas antes y después de esos dos marcadores.

Ya en diciembre, una vez superada la primera eliminatoria copera el martes día 17 en campo del Lealtad (0-1), el conjunto amarillo puso un triste broche a la primera vuelta con la referida primera derrota en Carranza ante el titular soriano el sábado día 21.

Conclusión, tres encuentros ligueros con pocos días de intervalo respecto a uno anterior y dos derrotas y un empate, pobre bagaje para un aspirante al salto de categoría cuando se incrementan las exigencias y se pone a prueba el fondo de armario.

La excepción que confirma la regla y a la que pueden agarrarse los de Cervera para cambiar la mala dinámica en Liga se produjo en el doble compromiso en tierras asturianas el pasado mes. El domingo día 15 asaltaron el Carlos Tartiere de Oviedo (0-2) y dos días después, el martes 17, repitieron triunfo (0-1) en la localidad de Villaviciosa en su debut en Copa del Rey.

Ahora, tras las tablas en La Rioja el pasado sábado, aguarda este miércoles el  titular de Miranda de Ebro en la capital gaditana. La circunstancias mandan, los rivales directos aprietan y los perseguidores cada vez van a exigir más.

El puntito a puntito puede que no baste para ambicionar lo máximo. El vértigo a las alturas pasará una cara factura, con toda seguridad. El momento de la verdad, la segunda vuelta, ha llegado.

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