El Cádiz, un experto en partidos trascendentales
cádiz c.f.
Los amarillos han saldado con éxito las 'finales' del tramo final de competición · Al Mirandés, en cambio, se le escapó el primer puesto del grupo II en la última jornada
La palabra final se pronuncia tantas veces sin necesidad que, al final, te puede comer el lobo en el momento más inesperado. El Cádiz la ha repetido mucho en el tramo clave de la temporada regular, pero nunca ha sido en balde. Los amarillos cayeron en Melilla en la última jornada y firmaron la cuarta plaza del grupo IV, última que permitía pelear por el ascenso a Segunda División A. Tres puntos menos, un sólo traspié antes de esa cita, y tal vez se hubiera puesto un triste desenlace al sueño del regreso a la categoría de plata del fútbol español. Lorca Atlético, Caravaca, Jumilla, Puertollano, Sevilla Atlético y Roquetas mordieron el polvo a base de bien de forma consecutiva ante los pupilos de Jose González. Seis finales, seis victorias. El tropiezo en el Álvarez Claro puede considerarse como un lunar que no tiene por qué ser supervisado por ningún dermatólogo e invita a tirar de refranero español: no hay mal que por bien no venga. Y es que el Cádiz, en caso de haber quedado tercero en vez de cuarto, se las habría visto en esta primera eliminatoria de ascenso con el Alavés, rival del Melilla, en vez de con el Mirandés. Y ya sabe que la experiencia siempre es un grado.
El Cádiz debe sacar a relucir precisamente su gran experiencia ante un conjunto que adolece de falta de ella. Los burgaleses nunca han disputado una fase de ascenso a Segunda División A, apenas llevan dos temporadas en la división de bronce y no fueron capaces de mostrar aplomo en la última jornada de la fase regular, en la que empataron en su feudo ante el Gimnástica de Torrelavega (2-2) y dejaron escapar una primera plaza, ocupada finalmente por el Éibar, que tenían al alcance de la mano.
Los amarillos, en cambio, sí han dado la cara en el tramo final de Liga. Y sin cobrar. La adversidad se ha convertido en el hábitat natural de una plantilla llamada a llevar al final del túnel a un club centenario que debe recuperar el crédito perdido en las últimas campañas.
Que sí. Que para tener más opciones de lograr el ascenso se debería haber firmado la plaza de campeón que ha acaparado el Murcia durante casi toda la temporada. Pero uno es uno y sus circunstancias. Y las circunstancias del Cádiz dan para escribir más de un libro.
Primero hay que darlo todo en Carranza. Y luego a domicilio. Y a domicilio, más allá del Ramón de Sánchez Pizjuán, este club, este equipo, siempre ha dado la cara. Irún, Jerez, Las Palmas de Gran Canaria, Elche... La historia ha puesto al Cádiz contra las cuerdas, pero nunca ha sido capaz de noquearle.
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