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Ardua tarea como visitante

Los amarillos sólo han sumado dos puntos de los 15 dirimidos a domicilio

Rubén Cruz intenta rematar de cabeza en un lance del partido que el Cádiz disputó en Tenerife.
J.j.n. Cádiz

26 de octubre 2016 - 05:02

Una de las asignaturas pendientes de aprobar que tiene el Cádiz es ganar a domicilio después de su celebrado regreso a la categoría de plata. El próximo domingo (a partir de las cuatro de la tarde) afronta en Lugo su sexto examen de la temporada lejos del estadio Ramón de Carranza con el reto de obtener buena nota y compensar así el déficit de puntos en el barrio de la Laguna. Las escasas alegrías en el santuario cadista -sólo dos triunfos en media docena de compromisos ligueros- aumentan la presión por sumar de tres en tres en campo contrario, y más ahora cuando el conjunto amarillo arrastra la pesada losa de cinco jornadas consecutivas sin doblegar al rival de turno (varapalos ante Oviedo y Rayo y tablas contra girona, Tenerife y UCAM Murcia). Ganar supone huir del lado oscuro. Ganar cura los males, despeja las dudas, sube la autoestima e inyecta tranquilidad dentro y fuera del vestuario. No hay mejor medicina que la victoria. La clave está en encontrar el camino.

Para dar un salto en la clasificación y escapar por fin de la nada agradable zona de descenso (lleva tres semanas anclado en la 19ª posición), el equipo entrenado por Álvaro Cervera encara el objetivo prioritario de mejorar su balance como visitante. Si empieza en LugoSi resuelve con éxito la complicada misión de vencer en el Ángel Carro, sumará más puntos en un solo partido que en sus cinco salidas anteriores, en las que sólo logró dos.

El conjunto gaditano arañó un empate (1-1) en Almería en la jornada inaugural de Liga y otro en Tenerife en su desplazamiento del pasado más reciente. El resto de sus viajes los saldó con tres derrotas: 3-2 frente al Mirandés, 1-0 ante el Reus y 3-0 contra el Rayo Vallecano en el peor encuentro con diferencia de las 11 citas ya tachadas del calendario. El desarrollado en la capital de España fue el único envite a domicilio que mereció perder sin discusión. En territorio catalán se hizo acreedor a un empate que se le fue en los instantes finales por un despiste defensivo y en Miranda de Ebro podría haber optado al triunfo de no haber sufrido la injusta expulsión de Santamaría en la primera parte -ganaba 0-2 antes de la roja al delantero vasco-. Siempre pasa algo y la realidad es que el Cádiz recoge muy pocos frutos fuera de casa.

Dos puntos de 15 suponen un escaso balance que necesita mejorar para pelear por la permanencia con más garantías, sobre todo cuando en el Carranza se escapan más de lo esperado -han volado la mitad-.

El Cádiz recibe el doble de goles de los que marca cuando es el adversario el que ejerce como anfitrión. Nueve en contra y cuatro a favor reflejan la irregularidad de un equipo que no consigue dejar la portería a cero en ninguna sus visitas mientras que en dos de ellas no vio puerta (Reus y Vallecas). Salvo en el campo del Rayo, los hombres de Cervera siempre plantan cara pero su carácter competitivo no da de momento para aumentar la cosecha de puntos.

Si el Cádiz ajusta su maquinaria y complementa su rendimiento con marcadores positivos, llegarán por fin las tan necesarias victorias con el cartel de visitante.

Números en mano, la salvación no pasa sólo por un Carranza que no es un fortín.

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