Las previsiones para el nuevo año

Las previsiones del 2021 en la provincia: Una odisea para Cádiz

Un hostelero limpia minuciosamente las sillas para instalar la terraza. Un hostelero limpia minuciosamente las sillas para instalar la terraza.

Un hostelero limpia minuciosamente las sillas para instalar la terraza. / Julio González

Nunca será tan difícil, como ahora, hacer una previsión de cómo puede evolucionar un territorio, digamos Cádiz en este caso, en el nuevo año que entra.

Todos los asuntos que se predijeron sobre 2020 días antes de su inicio quedaron superados por la pandemia del coronavirus que nos asola desde el pasado mes de marzo. Nunca hubo un problema tan global como éste en nuestra historia reciente, que ha obligado a dejar aparcados proyectos de referencia para nuestro futuro inmediato y que ha vuelto a resurgir cuestiones que, o bien ya estaban superadas o bien iban por el buen camino para su solución. A la vez que ha transformado en crisis lo que a finales de 2019 eran buenas noticias.

Por eso, poner sobre el papel las claves sobre las que va a girar el 2021 nos obliga a plantear una matización esencial: todo va a seguir dependiendo de la incidencia de la pandemia.

El inicio de las vacunaciones no es la panacea, el final de nuestras preocupaciones, especialmente porque nos quedan por delante muchos meses, agotando casi todo el año entrante, para culminar este proceso sanitario. Y a la vez, habrá que estar atentos a la incidencia que en los contagios que van a tener todas las celebraciones navideñas, más allá de las restricciones, y lo que queda hasta Reyes. No olvidemos que las cifras macroeconómicas, y las micros, se mueven paralelas a los datos al alza o a la baja de los contagios.

Hay tres sectores, vitales en nuestro modelo de economía actual, que están en boca de todos como los más afectados por la pandemia, donde se ha producido un cambio radical de la situación en la que estaban el 31 de diciembre de 2019 con la que sufren ahora. La hostelería, el turismo y el comercio se han hundido y han entrado en una crisis profunda, histórica para muchos, cuando hace doce meses habían cerrado un año excepcional de crecimiento, con cerca de 3 millones de turistas en nuestros hoteles, con el comercio tradicional alcanzando cotas de crecimiento tras años de bajadas, y con la hostelería convirtiéndose en un referente nacional e internacional.

Más que otros, la recuperación de estos sectores depende de la evolución de la pandemia. Perdidas las fiestas de Navidad y Reyes, especialmente para los hoteles y la hostelería, con todos los festejos del primer semestre del año en el aire, incluyendo la Semana Santa, sólo cabe confiar en que el la tasa de incidencia del coronavirus haya caído a niveles tan bajos como para permitir una apertura total de este mercado de cara a la próxima temporada estival.

Hay que tener en cuenta que buena parte del éxito de la temporada de verano depende del turismo internacional. La caída del tráfico aéreo en el aeropuerto de Jerez, rondando el 90%, deja todas las expectativas, nunca mejor dicho, en el aire.

El Hotel Playa en Cádiz, uno de los centros cerrados tras este verano. El Hotel Playa en Cádiz, uno de los centros cerrados tras este verano.

El Hotel Playa en Cádiz, uno de los centros cerrados tras este verano. / Lourdes de Vicente

Más fácil es recuperar el turismo nacional. Ya el pasado verano, en plena desescalada tras la primera ola de la enfermedad, la provincia de Cádiz lideró el turismo de interior, muy por encima de otros mercados más potentes.

Si se superan las cifras logradas en 2020 (un poco más de un millón de visitantes) y se dan los primeros pasos para la recuperación del mercado internacional, como un efecto dominó hoteles, bares, restaurantes y comercios, estos tres pilares se verán ostensiblemente beneficiados.

Un claro termómetro de la recuperación del turismo será la reapertura de los hoteles que, tras el verano, cerraron sus puertas por primera vez en su historia. Si no tardan en abrir con el nuevo año, buena noticia; si tras el estío de 2021 se mantienen en funcionamiento, mucho mejor.

El ritmo de recuperación del sector de servicios será esencial para rebajar el desempleo, que en un año se ha disparado cerca de un 25% más, sin tener en cuenta los puestos que se están aguantando gracias a los ERTE, en una provincia donde el paro vuelve a afectar a cerca de 200.000 personas.

Una línea de turismo que se ha visto arrasada con la pandemia es la de los cruceros marítimos. 2019 terminó con récord de pasajeros en el puerto de Cádiz, por encima de los 400.000, situado ya en los puestos de cabeza de todo el país. De cara a 2021, no se esperan cruceros al menos hasta la primavera, cuando las navieras esperan su reactivación tras el parón de más de un año.

Hay que tener en cuenta que recuperar los índices de visitantes a la provincia no se logrará de un día para otro, por muchas ganas que tenga todo el mundo de viajar tras meses de confinamiento o semiclausura en sus ciudades. Todo hace prever que 2021 será un año puente a la espera de la definitiva recuperación en 2022, para lo que será esencial la realización de campañas efectivas y potentes de promoción de la provincia tanto en España como en nuestros antiguos mercados.

En todo caso, el puerto de la Bahía de Cádiz no vive solo de los cruceros. El ejercicio que acaba de terminar es un buen ejemplo de ello: el tráfico de mercancías ha crecido frente al descenso de las cifras en buena parte del resto de los puertos que conforman la red estatal. 2021 será un paso esencial en la culminación de las obras del muelle de contenedores, aunque tal vez no dé tiempo de ponerlo en marcha. Aquí va a jugar un papel relevante la empresa Boluda, que ha llegado con fuerza a la Bahía.

Tráfico con Marruecos

A la vez, la Autoridad Portuaria verá como se inician las obras del tren a la Cabezuela y la conexión ferroviaria con la nueva terminal, cruzando la avenida de Astilleros en la capital, proyectos ambos esenciales para reforzar la capacidad del puerto en el tráfico de mercancías.

Como tarea para el nuevo año, la APBC se aplicará aún más en su objetivo de recuperar el tráfico con Marruecos, para lo que está buscando una naviera que asuma este proyecto.

Si el puerto, dejando a un lado el tráfico de cruceros, ha mantenido un evidente dinamismo en el 2020 que da esperanzas para el 2021, se mantienen las dudas sobre la vitalidad de la industria de la Bahía que, centrada en los sectores naval y aeronáutico, también ha sufrido con dureza la crisis de provocada por la pandemia.

Con los dolores que nos da siempre desde hace década, con los altibajos de carga de trabajo y de cierres empresariales, con la dificultad de asentar empresas que se afiancen con fuerza en la provincia, aquí también ha provocado muchos daños la pandemia, especialmente en el sector aeronáutico, cuya crisis periódica se ha agravado.

Navantia Puerto Real tendrá actividad este año con el BAM-IS. Navantia Puerto Real tendrá actividad este año con el BAM-IS.

Navantia Puerto Real tendrá actividad este año con el BAM-IS. / Jesús Marín

Confiemos, en todo caso, en la resistencia de la industria naval. Por una parte, el astillero de reparaciones de Cádiz y, por otra el retorno a la construcción en Puerto Real, con el nuevo buque BAM-IS, que tiene un presupuesto ya metido en las cuentas del Estado de 53 millones de euros.

Junto a ello, Airbus, como toda la industria de este sector en el mundo, aguanta con dificultades y planea una reducción de empleo que podría afectar a 350 trabajadores de la Bahía de Cádiz, y que a la vez incidirá en la carga laboral en Alestis, con un ERTE hasta el 31 de mayo.

2021 será un año de incógnitas para la Zona Franca de Cádiz. La que está llamada a convertirse en un referente para nuestra economía, está inmersa en un proceso de desarrollo muy complicado, que no se puede contar por meses sino por años.

Tanto el suelo de la antigua fábrica de Tabacos como el históricamente degradado polígono exterior serán referentes para un nuevo desarrollo industrial de la Bahía, en esta caso centrado en industrias limpias y sostenibles, tan demandadas ahora por la Unión Europea.

El nuevo año será así esencial para afianzar este modelo, preparar el suelo para favorecer la atracción de nuevas empresas y, si cabe, comenzar a cerrar contratos.

La evolución de la pandemia también va a marcar el calendario festivo del año en toda la provincia.

En el Carnaval 2021 no habrá avalancha de público en las calles. En el Carnaval 2021 no habrá avalancha de público en las calles.

En el Carnaval 2021 no habrá avalancha de público en las calles. / Julio González

El evento más temprano, y por ello el primero que se ha caído del cartel, es el Carnaval de Cádiz. Ya el año pasado se salvó por apenas unos días. Más de uno se sorprendió de que la masiva presencia de gente por las calles en estos días en la capital no hubiese provocado la llegada del coronavirus a la ciudad. Ahora, sin embargo, la fiesta perderá una de sus esencias, el concurso de agrupaciones en el Falla, mientras que hipotéticas actuaciones en la calle o en recintos cerrados, así como las cabalgatas y otros eventos, están muy en el aire por la presencia masiva de público que las acompañan y por la cercanía de su celebración en el calendario respecto a la Navidad, y el riesgo de una tercera ola tras estas fiestas.

En cuanto a la Semana Santa, no hay por el momento una decisión sobre su celebración en las calles con los desfiles procesionales. Ni en la provincia ni en Sevilla, que puede marcar la norma a seguir.

Sin embargo, las cofradías trabajan con la hipótesis de quedarse en sus templos por segundo año consecutivo. Una decisión diferente a esta provocaría más de un descalabrado en las cofradías que necesitan meses de preparación antes de su salida procesional. Otra cuestión es ver que actos se puedan desarrollar durante esta semana.

Las ferias de las primavera, epicentro festivo de gran parte de la provincia, esperarán hasta última hora para ver la evolución de la enfermedad. Su recuperación, aunque sea con limitaciones, ayudará al turismo y a la hostelería. Si, por el contrario vuelven a suspenderse retrasará hasta el verano el inicio de la necesaria remontada para estos sectores de nuestra economía. Que Sevilla la haya suspendido augura malas noticias aquí.

Planes de relevancia con fondos externos, como la ITI y la Edusi tendrán que ir desarrollándose a lo largo del nuevo año. Igualmente, ese supuesto maná que es el Plan Next Generation que ha provocado una larga carta de peticiones de todos los municipios, con cargos a los fondos de la UE para luchar contra el Covid, tendrá que definirse a lo largo de 2021.

Cabe esperar de que sea también el año de la puesta en marcha del tranvía metropolitano.

Y con todo ello, con la esperanza de que los poderes públicos se acuerden de la obligación de invertir en la sanidad pública y en sus profesionales.

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