El parqué
Jornada de cautela
¿Es posible hacer arquitectura sin arquitectos? Eso parece según el borrador de la futura Ley de Servicios Profesionales que saltó a la palestra el pasado mes de diciembre, desatando la alarma en un sector tan duramente castigado por la crisis como la Arquitectura, con más de un 70 por ciento de paro a nivel nacional.
El texto, que a finales de este mes debe ser definitivo, contempla la posibilidad "de proyectar y dirigir obras de edificios residenciales, culturales, docentes y religiosos a ingenieros con competencias en edificación", que hasta ahora era competencia exclusiva de arquitectos según la Ley de la Edificación (LOE) de 1999. La contundente modificación ha puesto en jaque a arquitectos de toda España, a todos los colegios profesionales que ven con temor cómo el intrusismo se cuela por la ventada de su profesión, en un delicado momento en el que además de que sólo unos pocos afortunados trabajan, lo hacen con unos honorarios muy por debajo de lo establecido.
El decano del Colegio de Arquitectos de Cádiz (COAC), Víctor Manuel Gómez, que acude religiosamente a las convocatoria de asambleístas convocadas por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, informa sobre la situación actual y del avance de la campaña de concienciación ciudadana que han emprendido para difundir la importancia de la figura del arquitecto. "En nuestras competencias tenemos una reserva de actividad sobre los edificios de residencias, donde viven las personas, porque tenemos que garantizar su seguridad. Y este borrador pretende abrir el abanico para que pueda construir cualquier técnico con competencia en edificaciones, desde ingenieros a aparejadores", informa. "Y es una barbaridad, porque un edificio no es sólo una estructura, sino que también forma parte de un proyecto de ciudad que sabemos desarrollar los arquitectos, y que contribuye a la seguridad de las personas, también desde el punto de vista de la calidad de vida", esgrime el decano del COAC, que acaba de ser reelegido en su cargo como decano.
Sobra decir que para ser arquitecto - como ocurre en otras muchas profesiones- hace falta una formación muy amplia y específica, que le reporta un amplio conocimiento cosechado durante muchos años de formación. Una cuestión que no casa con esta apertura de competencias que también perjudica a otros muchos sectores profesionales.
Según asevera Víctor Gómez, la excusa que ofrece el Gobierno es Europa, "pero esto no es cierto". La UNESCO y la Unión Europea, a través de diferentes directivas, han proclamado reiteradamente el interés público y cultural de la Arquitectura, al mismo tiempo que han precisado con detalle los conocimientos que deben cualificar al arquitecto. Por este motivo, "el cambio propuesto por este marco regulador es contrario a lo ordenado por el Parlamento Europeo y supone una dejación, por parte del Estado, en su obligación de garantizar los derechos de los ciudadanos", consta en la Declaración por la Arquitectura Española acordada en el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos. Un manifiesto que, a su vez, están difundiendo en todos los ámbitos y reuniones con colectivos profesionales y gubernamentales o no gubernamentales con quiénes mantienen asiduamente reuniones.
"La directiva europea que nos afecta dice que la actividad del arquitecto no hay que ordenarla, pues ya está ordenada", puntualiza Víctor Gómez, quien acude a otro tipo de respuestas cuando es cuestionado por el trasfondo real de todo este asunto. "Los únicos que aquí salen ganando son los grandes lobbys de ingeniería, que pretenden dejar en manos de las grandes empresas todo el negocio y absorber a los pequeños estudios de arquitectura. Pretenden que desaparezcamos", incide el decano del Colegio de Arquitectos de Cádiz.
De hecho, desde el colectivo no pueden justificar este borrador de la futura ley ni tan siquiera desde el punto de vista económico y de competitividad del mercado, pues se trata de una profesión "en la que sobramos profesionales, somos 50.000 arquitectos en toda España, con una ratio muy superior al resto de Europa y con arquitectos mejor formados, y con honorarios peores. ¿En qué tenemos que ser competitivos?", se cuestiona el decano.
Por eso están en alerta, aunque reconoce que aún "es difícil luchar, hasta que no veamos el contenido final de la Ley". Mientras, han ideado un plan de acción nacional que hace unos días concentró a estudiantes, profesores y arquitectos en Escuelas de Arquitectura de toda España. "Los estudiantes tienen mucho que decir, pues están viendo cómo han elegido una profesión que les permite hacer lo mismo que otras personas que han decidido cursar estudios más cortos y sencillos. Es un fraude en toda regla".
Aparte, también se están programando una serie de propuestas reivindicativas desde el Colegio de Cádiz, "para que todo el mundo conozca para qué servimos. Que no nos vean como el impuesto revolucionario que hay que pagar, cuando en la realidad nuestros honorarios no repercuten sobre el global de una obra más que un dos por ciento". Se trata de lo contrario, añade, "nuestra labor revierte en la obra en forma de calidad, con lo que estamos abaratando el producto".
El decano del COAC apuesta por la continuidad de esta labor de calidad. "Es todo lo que queremos. No hemos hecho nada malo en esta mal llamada burbuja inmobiliaria". Víctor Manuel Gómez hace referencia al informe que el economista Fernando Méndez presentó ante el Consejo de Arquitectos en el que hacía referencia a "una crisis hipotecaria. Y en esto no hemos tenido nada que ver".
Sin embargo, comenta, no hay ninguna profesión es España que sufra la crisis como lo están haciendo los arquitectos". La suerte está echada, y sólo restan unos días para conocer el resultado de una nueva Ley que puede hundir todavía más la difícil labor del arquitecto.
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