Turismo en Cádiz

Un hostel de lujo abierto a la historia de Cádiz

  • La antigua residencia de las Hermanas Oblatas se convierte en un amplio albergue de lujo que apuesta por eventos urbanos y proyecta una terraza pública en su azotea

Una de las habitaciones con seis camas Una de las habitaciones con seis camas

Una de las habitaciones con seis camas / D.C.

José María de Iriarte legó en el último cuarto del siglo XIX una finca de la calle Montañés a las Hijas de María Inmaculada para la instalación en ella de una escuela católica, de carácter gratuito, para niñas, siguiendo una norma no escrita para quienes, contando con una fortuna más o menos holgada, dedicaban una parte de ella a financiar actividades humanitarias, muchas de ellas relacionadas con la educación y la atención a las clases más desfavorecidas.

El inmueble, con el paso del tiempo, acabó en manos de otra congregación, las Hermanas Oblatas, dedicadas ésta en la atención a las mujeres prostitutas y a aquellas víctimas de la violencia sexual. Este grupo religioso llegó en la década de los setenta a Cádiz y aún permanecen realizando su trabajo a través de Mujer Cádiz, aunque su casa de la calle Montañés cerró sus puertas hace unos meses.

La vida da muchas vueltas. Lo que tuvo durante más de un siglo un carácter asistencial ahora va a pasar a tener un carácter de atención al turismo.

En plena revolución del sector en Cádiz, cuando comienzan a abrir, tras años de espera, nuevos hoteles y cuando proliferan pisos turísticos y apartamentos que ocupan inmuebles completos en todo Cádiz, especialmente en las calles y plazas más céntricas, la ciudad verá nacer en cuestión de unos meses un nuevo modelo de oferta para los visitantes: el hostel 'low cost de luxe'.

De Ory y Prats, en el patio principal de la finca De Ory y Prats, en el patio principal de la finca

De Ory y Prats, en el patio principal de la finca / Joaquín Hernández Kiki

La idea parte de una gaditana de apellido muy gaditano, Paula de Ory, y de su compañero Joaquín Prats. Ambas pusieron en marcha un negocio relacionado con la hostelería y el buceo en Tenerife y ahora han optado por apostar por retornar a la tierra natal de De Ory.

"Hemos buscado muchas fincas", casi tantas como las que están ahora en el mercado inmobiliario en la ciudad, destacaba a este diario Prats. Y al final la encontraron en un lugar tan céntrico y en tan buen estado que casi no se lo creen. Eso sí, la negociación con las Hermanas Oblatas fue dura hasta el punto que no lograron meter en el lote varias de las estatuas y otras piezas de exornos que se encontraban en el magnífico patio central, que las religiosas vendieron a otros compradores privados de la ciudad. Eso sí, insistieron y lograron mantener la fuente central del patio y un gran azulejo que recuerda la cesión de la finca realizada hace cerca de siglo y medio por José María de Iriarte, y que juegan un papel relevante en el diseño del nuevo hostel, además de las puertas con rejas o una escalera notable.

El nuevo hostel ha respetado los valores históricos de la finca El nuevo hostel ha respetado los valores históricos de la finca

El nuevo hostel ha respetado los valores históricos de la finca / Joaquín Hernández Kiki

Esta apuesta por el respeto a la historia de la casa, y con ello a la historia de la propia ciudad, será una de las peculiaridades del nuevo establecimiento. "Queremos dar mucho protagonismo al arte y al patrimonio de Cádiz. Cada habitación va a contar con una infografía dedicada a un rincón de Cádiz elaboradas por un artista local, Jonatan Alcina Segura. A la vez habrá una zona dedicada a eventos relacionados con la ciudad, que estará abierta a todo el público que quiera acudir y una galería itinerante".

Más allá de esta modelo "puramente gaditano", el nuevo hostel, una desarrollo más moderno de los tradicionales albergues, busca dar un paso adelante apostando por una oferta que los promotores denominan como "low cost de luxe", que viene a significar una oferta de hospedaje de calidad a precios asequibles y donde se promueve la conexión entre los usuarios, lejos de la frialdad de algunos hoteles.

Una propuesta para la terraza de la azotea Una propuesta para la terraza de la azotea

Una propuesta para la terraza de la azotea

El hostel, bajo el nombre de Planeta Cádiz, tendrá una oferta de 92 plazas aunque en una primera etapa serán 80. El 20% serán habitaciones privadas, 6 en total, mientras que el resto serán alojamientos compartidos. Habrá habitaciones con cuatro camas, otras con seis y una con diez con un diseño muy especial a modo de litera-cápsula, con su correspondiente taquilla y puntos de luz, además de un comedor común.

"Hemos optado por dar más espacio a cada cliente de lo que la norma nos exige. Con ello buscamos incentivar la vida y las relaciones dentro del hostel y crear comunidad, con ofertas también para grupos familiares".

La terraza también será aprovechable, en varios niveles, tanto para los clientes como para el público de fuera. Desde la azotea se pueden ver varias de las torres más emblemáticas de la capital, incluidas las de la Catedral e incluso el pirulí de Telefónica.

La intención es abrir el establecimiento el próximo verano. Acaban de estrenar página web. Llegan a un sector que cada vez tiene más competencia, en una ciudad que por fin se está abriendo al turismo.

Tanto Ory como Prats destacan la fortaleza de Cádiz como ciudad con una clara vocación turística. Viajeros los dos, destacan que la forma de hacer turismo ha cambiado mucho y se buscan fórmulas alternativas a los hoteles tradicionales. Esa misma evolución la captan en el mismo Cádiz, capital que consideran aún tiene mucho potencial. Ellos aterrizan aquí para colaborar en este proceso.

El nuevo hostel se ubica en una zona de la ciudad donde en los últimos años se han rehabilitado fincas para su conversión en apartamentos turísticos, tras años de abandono, como ha pasado en la vecina plaza de la Candelaria.

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