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Los tres estadios de SERVITAS

  • La corporación del Viernes de Dolores es a la vez cofradía y orden tercera, perteneciendo a ella hermanos y profesos

  • El viernes se incorporaron ocho nuevos seglares a la orden

Los ocho nuevos profesos, con Fray Manuel Montanet, el prior Rafael Guerrero y los formadores Encarnación Orellana y Ramón Fernández. Los ocho nuevos profesos, con Fray Manuel Montanet, el prior Rafael Guerrero y los formadores Encarnación Orellana y Ramón Fernández.

Los ocho nuevos profesos, con Fray Manuel Montanet, el prior Rafael Guerrero y los formadores Encarnación Orellana y Ramón Fernández. / lourdes de vicente

No es una cofradía al uso; de hecho, es algo más que una cofradía. Puede considerarse incluso que es una orden tercera que celebra una procesión anual con su titular por las calles de la ciudad, con toda la estética cofradiera. O una hermandad que abre la puerta a que la vinculación de sus miembros vaya más allá. "La hermandad es un lugar de encuentro para celebrar la fe, y la orden tiene unas reglas de vida personal. Son dos cosas distintas", explica uno de los miembros de Servitas, Ramón Fernández. En Servitas hay dos libros de miembros diferenciados: un listado de hermanos, y un libro de hermanos profesos.

La vinculación servita pasa por tres estadios, según hasta donde cada persona quiera llegar: un primer estadio sería la mera inscripción en la hermandad para participar en la procesión y en todo aquello que uno quiera. Un segundo paso se daría cuando los responsables deciden imponer el escapulario a los hermanos que demuestren ciertas "actitudes" o interés, nunca antes de que cumplan al menos un año de pertenencia a la corporación (tiempo que se considera suficiente para ver la implicación del hermano en la vida ordinaria de la institución). Y un tercer paso, que sería la pertenencia a la orden tercera, el pasar de cofrades a siervos seglares de María. Cierto es que quedaría un cuarto escalón, la ordenación como fraile servita, pero esta circunstancia no se ha dado en la corporación gaditana hasta la fecha.

En Servitas hay hermanos, hermanos con escapularios y seglares de la VOT

Volviendo al tercer paso, para que se produzca "debe haber una llamada, una vocación"; y a raíz de eso, se abre un período "de discernimiento" para que esa persona reafirme o no esa intención de profesar sus votos como servita. En caso afirmativo, se iniciaría un proceso de formación que dirige la propia orden.

Dentro de ese proceso formativo, hay una primera fase de prenoviciado, "que dura unos meses o un año y que sirve para un conocimiento recíproco del aspirante y de la orden", explican; y tras una ceremonia de admisión al noviciado en la que el aspirante solicita formalmente el ingreso en la orden se iniciaría el noviciado, que como mínimo requiere un año de duración. "La formación tiene una primera parte que es de Catecismo de la Iglesia; una segunda sobre la Salvación; y una tercera parte que ya profundiza sobre la propia orden, sus reglas, la vida de los santos...", explica Ramón Fernández.

Este proceso lo acaban de superar ocho personas que desde el viernes son seglares servitas. En su caso, han superado un proceso de noviciado que se ha alargado durante tres años y medio, en el que semanalmente han mantenido reuniones y sesiones formativas; siempre los viernes, que es cuando la orden se reúne para celebrar cultos en torno a la Virgen de los Dolores.

Incorporar ocho profesos de golpe es una noticia bastante positiva para la orden de Servitas. Encarnación Orellana que en parte se debe a que hace un tiempo "la orden empezó a dar una charla los viernes que estaba abierta a los hermanos y devotos y que sirvió para dar a conocer la orden". De los asistentes a esas charlas "quedó un poso de hermanos que luego entraron a formar parte del grupo que ahora se ha incorporado".

Los seglares servitas buscan "la vivencia del Cristianismo desde el punto de vista de la familia de los siervos, que es el de vivir la vida como la Virgen, la Virgen como inspiración de nuestro modelo de vida, la vida como servicio", según explica el fraile servita Manuel María Fontanet. Y desde el viernes, la familia servita gaditana suma ocho miembros nuevos, en los que además se mezclan diversas edades y circunstancias. "La verdad es que estamos viviendo un período bastante bonito. Hay mucha gente joven que participa mucho, y también se han acercado niños pequeños que están participando en la vida de la orden. No nos podemos quejar", comenta al respecto Encarnación Orellana.

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