Déjà Vú en la Plaza de Sevilla de Cádiz

La eterna reurbanización de todo el entorno ferroviario de la ciudad recupera las viviendas en la avenida de Astilleros y el derribo de la Aduana

Ambas operaciones fueron descartadas hace años

Cultura elimina la protección del edificio de la Aduana, que ya se puede derribar

La fachada de la estación de 1905, oculta tras el edificio de la Aduana.
La fachada de la estación de 1905, oculta tras el edificio de la Aduana. / Julio González

En el extenso listado de eternos proyectos urbanísticos que se han ido dilatando en el tiempo y que acumula Cádiz desde la llegada de los ayuntamientos democráticos, hay uno que aporta varias peculiaridades en su desarrollo: el Plan Plaza de Sevilla.

La reordenación de este suelo, inmenso para una ciudad tan pequeña como la nuestra, es de gran relevancia para la conexión entre el casco antiguo y Puerta Tierra, y desde hace una década, con el puente de la Constitución. Aunque los primeros proyectos datan de hace cuatro décadas, la operación más radical se planteó hace ya un cuarto de siglo.

La implicación de varias administraciones, con lo que ello supone de conflictos políticos, y el coste de unas obras que se dilataban en el tiempo atravesando más de una crisis económica, han ido retrasando la ejecución de este Plan, que aún hoy tiene pendientes obras de gran calado y de sumo interés ciudadano.

Es cierto que en las últimas semanas se está produciendo un movimiento de desatasco de proyectos que llevaban años en lista de espera. Y si nada se vuelve a torcer, lo que no sería de extrañar en este Plan, entre este año y el que viene ya estarán en obras e incluso terminadas las actuaciones previstas en la vieja estación de 1905, el hotel sobre el vestíbulo, la nueva avenida de Astilleros y el aparcamiento subterráneo junto a la muralla de la Cuesta de las Calesas.

Noticias en positivo que, y esa es la gran sorpresa de este inicio de año, suponen retroceder unos cuantos quinquenios en cuanto al diseño de la operación.

Así, en un auténtico déjà vú el Plan Plaza de Sevilla ha recuperado dos actuaciones que se pensaban que habían quedado en el olvido y que en su día, su eliminación del Plan fue muy polémica y dañina para el mismo.

El primero de los casos es, tal vez, el más insospechado. Supone la recuperación de la construcción de bloques de viviendas en la parcela que queda por urbanizar entre la nueva terminal férrea y la avenida de Astilleros.

Pisos y Aduana, como hace un cuarto de siglo

El Ayuntamiento de Bruno García ha recuperado esta idea que ya se incluía en el Plan original en 2001.

En aquel momento, Renfe asumía buena parte de la urbanización de los suelos ferroviarios. Para obtener financiación, entre otras operaciones, se proyectaban estos edificios destinados a vivienda de renta libre.

Sin embargo, la Junta que en un principio aprobó por completo el Plan Plaza de Sevilla, incluidas estas viviendas, dio marcha atrás considerando inviable su construcción aduciendo “la cercanía a las vías del tren”.

Esta fue una de las causas por las que Renfe comenzó a zafarse de sus responsabilidades en este Plan.

La modificación del convenio firmado en la etapa ya de José María González, dejó ya en manos municipales este suelo. Antes y durante este tiempo el Ayuntamiento había negociado con el Ministerio del Interior la construcción en este terreno de la nueva Comisaría Provincial de la Policía Nacional, descartado tras meses de silencio estatal. Posteriormente se habló de un edificio de oficinas, un hotel, una residencia de estudiantes e incluso un centro para mayores. E incluso un aparcamiento en altura.

Hasta ahora. Pasado un cuarto de siglo desde la ‘caída’ de las viviendas, el Ayuntamiento recupera este proyecto apoyándose en la nueva norma autonómica que facilita el cambio de uso del suelo para promover más residencial.

Pendiente saber el modelo de viviendas

Queda por definir si finalmente no se da marcha atrás en esta intención, y también aclarar qué tipos de viviendas se podrán levantar (públicas o de renta libre). Lo que sí está claro es que ha pasado a la historia la prohibición de la Junta de no levantar edificios residenciales cerca de la vía del tren.

Esta marcha atrás también se ha producido con la Aduana. En su momento, como pasaba con las viviendas, todas las administraciones estaban de acuerdo con la idea de derribar este edificio, y recuperar la fachada original de la estación de 1905. Hasta que en pleno enfrentamiento de la Junta socialista con el Ayuntamiento de Teófila Martínez, se aceptó la presión de una plataforma ciudadana y se protegió el edificio como si fuera uno de los referentes de la historia y la arquitectura de la ciudad, evitando su eliminación.

Años después, la misma Junta del PSOE reconoció el error de esta decisión, pero no fue capaz de dar marcha atrás. Ha sido ahora, ya con el PP al frente del gobierno autonómico, cuando, tras una operación administrativa muy complicada, se ha aprobado la descatalogación de la Aduana.

Ahora queda un segundo paso igualmente difícil: reubicar la sede de la Aduana en otro edificio y derribar el edificio de la plaza de Sevilla.

Al final, si las viviendas y la demolición de la Aduana sigue adelante, el Plan Plaza de Sevilla habrá vuelto, casi, a sus orígenes. Todo tras perder casi un cuarto de siglo en dos proyectos esenciales, que ya podrían estar ejecutados.

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