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Arte en la decoración

De andar por casa | Cádiz

El consignatario Emilio Huart fue un gran coleccionista y reunió entre sus obras pinturas de Mariano Fortuny y Francisco de Zurbarán

Salón. Lo presidía un retrato de la señora de la casa, Renée Arquís, pintado, por Alfonso Grosso. / Archivo Familiar
Ignacio Casas De Ciria

Cádiz, 21 de marzo 2021 - 07:00

En este reportaje, gracias a un archivo familiar, podemos mostrar la casa del Emilio Huart ysu mujer Renée Arquís en unas fotos tomadas a mediados del siglo XX. Fue una de las casas que albergaba una las mejores colecciones de pinturas, porcelanas y muebles de Cádiz.

Emilio Huart Toupet, de origen belga, nació a finales del XIX y llegó a Cádiz para trabajar en la consignataria de buques de la familia Arquís. Con el tiempo se casa con su hija Renée Arquís Grosós, francesa residente en Cádiz. Y al cabo de los años le compró el 50 por ciento del negocio a su cuñada Ida Susana Arquís Grosós, llegando a tener oficinas en Cádiz, Sevilla y Lisboa.

Patio de la casa. Una talla del siglo XVIII de la Escuela hispano-filipina se apoyaba sobre una mesa de San Antonio. / Archivo familiar

Continuó con el negocio en una época muy floreciente en Cádiz hasta el 1 de Octubre de 1971, que falleció. Ocupó el cargo de cónsul de Francia, Bélgica y Dinamarca. Fue un apasionado del coleccionismo de obras de arte, dedicando toda su vida a la compra de porcelanas, esculturas, muebles pinturas, tallas y otras piezas.Muchas de sus obras de arte las adquiría en Portugal. Fue muy amigo de los pintores del momento, como Gustavo Bacarisas, Francisco Prieto, Alfonso Grosso y Romero Ressendi.

Su casa familiar se ubicaba en la plaza de San Antonio en el número 3, la cual adquirió en 1951 y conservaba la distribución de casa burguesa con un patio central y tres alturas. En la planta baja estaba el patio que comunicaba con el despacho, las oficinas y la cochera, que daba a la calle trasera. En la primera planta se situaban los salones de recibo, la biblioteca, el comedor y una parte de servicio. En la segunda, el dormitorio de los propietarios, que disponía de un gabinete, y los dormitorios de invitados. La tercera planta estaba destinada al servicio y a cuartos donde se guardaba la plata, la vajilla, alfombras y la ropa blanca.

Emilio Huart. Ocupó el cargo de cónsul de Bélgica, Francia y Dinamarca. / Archivo familiar

La decoración de la casa refleja el espíritu coleccionista de su propietario. El patio, en su parte central, estaba ocupado por un cobre que apoya sobre un capitel de piedra. En dicho patio se coloca una mesa de San Antonio, mueble indispensable en la decoración de los patios gaditanos de ese momento.

Entre sus piezas destaca una talla que representa una Inmaculada del siglo XVIII, hispano-filipina , con las manos y caras de marfil. El comedor era uno de los lugares más frecuentado en la casa, y en donde todos los días recibían invitados, algunos ilustres,como el rey Leopoldo III de Bélgica o el mariscal francés Petain. Este espacio se iluminaba con una gran lámpara de La Granja, de la época de Carlos IV, junto con la mejor colección de la Compañía de Indias que había en ese periodo en Cádiz. En sus paredes cuelgan pinturas de Gustavo Bacarisas.

Gabinete. Cómodas Carlos IV, con pinturas de Alfonso Grosso, Gonzalo Bilbao y Martínez Cubells. / Archivo familiar

El salón era otro de los lugares más frecuentados y donde se celebraban grandes tertulias. Un importante cuadro de la señora de la casa, Renée Arquís, pintado por Alfonso Grosso, ocupa una de las paredes centrales de dicha habitación. A sus laterales, unas vitrinas con una colección de porcelanas de Meisseny del Buen Retiro, situando un sofá fernandino en la parte central.

En el recibidor se situaba una pintura , con temática de convento de monjas, de Alfonso Grosso, junto a dos cuadros de Martínez Cubells y un retrato de Gonzalo Bilbao. Encima de una de las cómodas Carlos IV, había un bonito biscuit belga del siglo XVIII, acompañado de una pareja de porcelanas de Jacob Petti.

Comedor. En el interior de sus vitrinas se exponía una gran colección de piezas de la Compañía de Indias. / Archivo familiar

El recibidor era el lugar donde se encontraban los retratos de familia junto a un paisaje de la Escuela Sevillana. En este espacio se encuentra un reloj francés que se apoya sobre una de las cómodas francesas de la casa y en la misma estancia, un boureau chino lacado en rojo del siglo XVIII.

Recibidor. En él estaban colocados los retratos familiares de la época. / Archivo familiar

Toda la solería de la casa era de mármol, combinando los suelos blancos y grises del patio con los suelos de mármol blanco de mayor tamaño en los salones de recibo. Actualmente gran parte de la pinacoteca la conservan sus herederos, que se encuentran en este momento en conversaciones para depositarla en una institución gaditana.

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