Nuevos bares y restaurantes

El boom de la hostelería en Cádiz

  • En apenas unos años la oferta de bares y restaurantes con diseño del siglo XXI y una carta cada vez más cuidado ha crecido de forma espectacular

  • Nos acercamos al nivel de las grandes zonas turísticas

Interior de Musalima, en el Paseo Marítimo Interior de Musalima, en el Paseo Marítimo

Interior de Musalima, en el Paseo Marítimo / Julio González

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La hostelería se ha convertido ya en el sector económico de la ciudad con mayor proyección. El importante crecimiento de la oferta, en calidad e imagen, en los últimos cuatro años le ha situado como referente del desarrollo de la capital. Crea empleo, da buena imagen exterior y complementa la apuesta turística de la capital.

A la vez, la hostelería y el comercio tradicional se apoyan mutuamente una vez que la industria está lejos de ser el motor de la capital y la actividad portuaria apenas aguanta frente a la fortaleza de los muelles más cercanos.

Aunque los datos indican que el número de locales (restaurantes, bares, cafeterías) son similares a los que estaban abiertos en 2014 un simple paseo por las principales calles, paseos y plazas de Cádiz evidencia un claro cambio de la oferta hostelera con una evidente mejora respecto a tiempos pasados: los nuevos bares y restaurantes han apostado por diseños atrayentes, modernos, a la vez que se ha reforzado de forma considerable la atención al público.

Un público que, también, está mutando. La pérdida de población autóctona, que sangra a la capital desde hace un cuarto de siglo, ha rebajado el número de hipotéticos clientes que, en estos últimas temporadas, han sido sustituidos por un turismo en aumento. Un turismo, además, exigente por cuanto conoce las nuevas tendencias en la oferta hostelera de medio mundo y busca, en un elevado porcentaje, espacios atrayentes que, a la vez, ofrezcan una buena carta.

Aquí también está renovándose la oferta. Los nuevos locales que abren, junto a los que no han dudado en renovarse, plantean una cierta especialización en sus locales, con materia de primera calidad. Y aquellos que mantienen la carta gaditana, la refuerzan incluso volviendo a la cocina tradicional.

La apertura de locales está recuperando, especialmente, a zonas que se daban perdidas, especialmente Nueva que está creciendo con fuerza, tramos de San Francisco, la misma Avenida y en La Laguna, mientras que el Paseo Marítimo aún está a la espera de la necesaria renovación en su oferta entre el Hotel Playa y Cortadura.

El presidente de los hosteleros gaditanos, Antonio de María, ve todo este proceso "con satisfacción y tranquilidad", destacando un aspecto que se presenta como esencial: "Ya ha pasado el tiempo en el que los empresarios locales veían la apertura de nuevos bares como una competencia; ahora, por el contrario, lo ven como un complemento". A la vez que los propios ciudadanos, pasada para muchos la dureza de la crisis, "están recuperando la relación social de ir a un bar o a un restaurante".

"Los bares siempre han sido un punto de encuentro en los barrios. Durante todo el día. Ahora, incluso, se puede encontrar hasta el desayuno inglés, a la vez que se ofrecen menús asequibles de cocina de mercado", destaca De María.

Junto a ello, la nueva oferta de restaurantes, cafés y bares "viene a implantar la hostelería del futuro. Ya no ofrecemos solo una buena gastronomía, también contamos con la cultura de la música, con establecimientos polivalentes. Este es el camino a seguir y en Cádiz se ha sabido ver".

No considera De María que, ante la proliferación de nuevos locales, la mayoría con fuertes inversiones económicas, pueda producirse una saturación de la oferta. Sólo teme la incidencia, para él muy negativa, que pueda tener la apertura de golpe de lo previsto en el Mercado Gastronómico en la estación de Renfe. “Ahí sí puede existir una situación de riesgo para el sector”, advierte.

José Monforte, propietario de Cosas de Comé y especialista en gastronomía de Diario de Cádiz, destaca cómo la gran mayoría de los empresarios que apuestan ahora por la hostelería gaditana "reflexionan sobre lo que quieren y cómo lo van a hacer, recurriendo incluso a especialistas como Álvaro Linares o Gaspar Sobrino para cuidar todos los aspectos de estos locales".

"Ahora hay una apuesta por la personalización de la oferta, con locales temáticos. Productos con materia de primera calidad, desde la carne y el pescado hasta la vuelta a la cocina tradicional. Hay mucha gastronomía gaditana muy cuidada pero también se está produciendo la entrada con fuerza de la comida oriental", destaca Monforte.

Para el periodista gastronómico, la hostelería gaditana necesitaba "huir de una visión localista. Hoy con la pérdida de población que ha sufrido la ciudad es imposible sobrevivir, por lo que se necesita atraer a consumidores de otros puntos. De la misma provincia, del resto del país y extranjeros, que vengan a Cádiz a disfrutar de su hostelería, como han hecho muy bien en Sanlúcar, Vejer, Tarifa o La Línea. La cuestión no es ofrecer una oferta barata sino de calidad y cantidad. En este sentido, creo que en un 80% de los proyectos se está haciendo muy bien".

Raúl Cueto, con más de 25 años en el sector, es uno de los empresarios más innovadores. Su gran apuesta ha sido el Paseo Marítimo, empezando por Arsenio Manila, y desde hace unos meses Musalima, que ha impactado con éxito en el Reina Sofía recuperando una esquina, la del Paseo con la calle Brasil, donde han ido fracasando todas las firmas que en ella se han ubicado durante años. Ahora llega al casco antiguo, a una renovada calle Nueva, cumpliendo un sueño que tenía pendiente.

"Ya ha pasado la época en la que no se renovaban los locales. Ahora el público viaja más y quiere ver reflejado aquí lo que ve fuera. Y eso obliga a todos (o por lo menos debería de obligar) a una renovación constante", comenta el industrial a este diario.

Recuerda que el sector turístico es que el mejor salió de la dura crisis de 2008 y que la velocidad que había alcanzado se refuerza ahora con más inversión porque, tiene claro Cueto "o te renuevas o te mueres".Llega el hostelero a la calle Nueva, que si no fuera por la aún masiva presencia de oficinas podría llevar el camino de ser una segunda Plocia. Llega con Casa Angelita, un homenaje a la cocina tradicional, homenaje a la madre de un socio, sibarita de la cocina de toda la vida. La idea es abrir en agosto. Llega con la ambición de convertirse en un local mítico para el casco antiguo, siguiendo la estela de lo ya conseguido en el Paseo Marítimo.

Destaca Raúl Cueto que el buen restaurante se debe asentar sobre tres patas: el servicio, el producto y la decoración. "Si lo cumples, tienes las mayores papeletas para que funcione". Y añade también una apuesta: las redes sociales y la posibilidad de reservar mesa a través de internet, algo poco habitual en la hostelería gaditana.

Restaurante en el Casino Restaurante en el Casino

Restaurante en el Casino / Fito Carreto

Mercedes Molina forma parte del grupo Vélez, también asentado en Puerta Tierra y que desde hace unos meses ha realizado una apuesta arriesgada: abrir en San Antonio, una plaza complicada en cuanto a la oferta gastronómica y, dentro de ella, instalarse en el Casino Gaditano.

De nuevo el diseño marca tendencia, pues se transforman dependencias de un edificio emblemático, difícil de actuar en el mismo, en un pequeño restaurante y en un local con salida a la calle. Reconoce Molina que no es sencillo que el público acceda al Casino. Impone y además aún prevalece el carácter de club privado del edificio. Lo que pasa es que todo cambio cuando se pasa al patio y al restaurante "donde hemos cuidado una decoración agradable, con música en vivo".

Más allá de este problema reconoce que el balance es positivo. En ello ayuda mucho el bar de tapas que sirve como enganche.

Como enganche también ha tenido, de nuevo con la apuesta del diseño y de la calidad del producto, la oferta de CBC, en Fernández Ballesteros, otra calle en las que la hostelería apunta fuerte. "Es un local pensado inicialmente para gente joven pero que está teniendo también un público muy familiar2.

Junto a ellos, hay nombres que comienzan a asentarse uniendo estética y oferta. Es el caso de Abastos Multibar, que se ha convertido en la locomotora de una nueva calle gastronómica a pie del Mercado de Abastos; o el Nuevo Tinte, que recupera nombre y local emblemático a medio camino de las plazas de San Francisco y Mina, donde recintos como Catedral, Mentidero, San Juan de Dios o, en menor medida, Candelaria, se unen al Cádiz que apuesta por la hostelería. La buena hostelería.

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