El parqué
Jornada de cautela
A las cuatro en punto de la tarde llegaba a la estación de ferrocarril el tren real, mientras las bandas de música tocaban la Marcha Real. La Reina Regente, el Rey niño don Alfonso XIII y las infantas subieron a un carruaje para cruzar la ciudad camino de la Catedral. Tribunas repletas de público había en San Juan de Dios para aplaudir el paso de la comitiva real.
En la Catedral, doña Cristina y don Alfonso fueron recibidos por el obispo. Tras el rezo del Te Deum y en coche descubierto, la Familia Real acudió al Ayuntamiento donde tuvo lugar la recepción. La Reina Regente y el Rey niño ocuparon sendos sillones y recibieron el saludo de las autoridades y representaciones. La Soberana y sus hijos marcharon a embarcar al Conde del Venadito, fondeado en bahía, para partir mañana hacia Huelva para las fiestas del Centenario. Doña Cristina se excusó de permanecer más tiempo, pues quería acompañar al Rey niño en su primera noche en un barco.
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