Edmond Dehodencq: el Mozart de la pintura que nació en Cádiz
Historia del arte
Hijo del también pintor francés Alfred Dehodencq y de la gaditana Amelia Calderón, destacó desde los 13 años
En 1863 la familia se fue a París y Edmond se hizo un aventajado alumno de su padre
Desde el siglo XVIII se realizaban en la capital de Francia unas exposiciones que acogían obras de Bellas Artes y que ofrecían un importante escaparate para artistas ya consagrados, pero especialmente para aquellos que querían abrirse paso en el difícil mundo de la pintura y de la escultura. En principio limitadas exclusivamente a autores franceses, a partir de la Revolución Francesa se abrió a la presencia de extranjeros. En principio fueron realizadas para un grupo reducido de expertos, pero al abrirse al público en general adquirió un gran prestigio bajo la denominación de Salón de París.
En el Salón del año 1873 causó sensación un bodegón titulado ‘Oranges et Grenades’ que destacaba más que por su técnica porque su autor solo tenía 13 años. Los críticos quedaron sorprendidos por la precocidad de su autor, Edmond Dehonceq, y rápidamente nominaron a Edmond con el título de ‘el Mozart de la pintura’. Este niño había nacido en Cádiz el 25 junio de 1860 a las nueve y media de la mañana, como lo atestigua su partida de bautismo que se encuentra custodiada en la Parroquia del Rosario y cuya archivera, Gema León Ravina, ha rescatado. No admitido el nombre Edmond, fue bautizado como Armando Manuel Eloi Pedro de la Santísima Trinidad el 30 del mismo mes.
Edmond era hijo de Alfred Dehodencq, un pintor orientalista francés seguidor de Eugène Delacroix, que se enamoró de la gaditana Amelia Calderón con la que vivía en Cádiz desde 1857. En 1858 habían bautizado en la misma parroquia a su primer hijo llamado Alfred, como su padre. En 1863 toda la familia se trasladó a París y Edmond se convirtió en un aventajado alumno de su padre, que le inculcó el aprendizaje del dibujo y especialmente la pintura al óleo. Debió disponer de alguna formación complementaria fuera del taller familiar pues en su obra aparecen técnicas que no desarrolló su padre, como el grabado, e incluso debió recibir clases sobre producción de esculturas.
Su formación además coincidió con una efervescencia de influencias en el campo de las Bellas Artes en Francia en general, y en París en particular. Los avances en la fotografía provocaron en la pintura respuestas variadas, especialmente con el Impresionismo, que se fueron sucediendo de manera continuada en las décadas finales del siglo XIX. Su producción artística parece que no fue muy abundante. Realizó varios aguafuertes de obras de su padre que pudieron ser utilizados para publicaciones periódicas en revistas de la época. En 1910 fueron utilizadas por Gabriel Seáilles cuando publicó una biografía sobre su padre como en ‘Les enfants árabes jouant avec la tortue’.
En el Salón de Paris de 1879 Edmond presentó ‘Portrait de un jeune fille’, que nos recuerda bastante a algunos de los retratos realizados por su padre. Al año siguiente presentó en el mismo Salón ‘Buste du père’, que luego fue colocado en el Cementerio de Montmartre sobre la tumba de su padre que se suicidó el 2 de enero de 1882, después de sufrir problemas depresivos. También recientemente hemos encontrado con la firma del pintor gaditano en una subasta un paisaje al óleo titulado ‘Ferme au bord del’etang’, fechado en 1884.
Pero, sin duda, su obra más conocida es ‘Le Guignol des Champs-Elysees’ que se encuentra en el Musée de Castres y que está datada en 1887, el mismo año de su fallecimiento. Salvando todas las distancias, podemos observar una cierta influencia de Renoir, el pintor impresionista que se declaró admirador de su padre. La composición tiene lugar al aire libre en un jardín de los Campos Elíseos disponiendo al fondo la arquitectura de una iglesia que cierra la perspectiva. Dos músicos amenizan la espera de un público mayoritariamente infantil que se muestra impaciente ante la presencia de Guignol (el títere lionés creado al comenzar el siglo XIX). Madres y padres, niñeras, soldados y un joven aprendiz de pastelero (reconocible por su sombrero) completan el conjunto. Tres árboles dan una verticalidad a la composición invitándonos a ser partícipes como espectadores de la escena.
El 29 de abril de 1887 fallecía en París Edmond. Los obituarios aparecidos en varios periódicos insistían en su título de “Mozart de la pintura”, indicando que solo tenía 24 años probablemente para magnificar su presencia en el mencionado Salón de París de 1873 como un pintor de solo 11 años. Pero como demuestra la partida de bautismo de la Iglesia del Rosario de Cádiz, aún le quedaban dos meses para cumplir los 27 cuando murió.
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