Declarado culpable el hombre acusado de asesinar a su tía
El jurado declara que no hay pruebas de que sufriera alteraciones psíquicas el día de los hechos
Veredicto culpable. El jurado que juzgaba a A.P. por intentar matar a su madre y asesinar a su tía en marzo de 2011 en el domicilio de la calle Barbate en la barriada de La Paz decidió por unanimidad que el acusado era culpable de asesinato y de tentativa de homicidio.
El que fuera el autor de los delitos no lo dudaba nadie, aunque él en ningún momento lo reconoció. Básicamente lo que tenía que dirimir el jurado es si el procesado sabía lo que hacía y quería hacerlo cuando atacó a su madre y a su tía o bien no era dueño de sus actos porque estaba afectado por una anomalía psíquica y no podía saber qué estaba haciendo ni podía controlarse. De hecho, durante el juicio manifestó que oía voces que le ordenaban matar, pero los forenses creen que el juzgado simula y que buscaba no ser considerado responsable del crimen.
El jurado no lo ha dudado tampoco. Considera que el acusado no actuó bajo la influencia de drogas y bebidas alcohólicas que hubiera podido producir una gran alteración de su capacidad de razonamiento y que, por tanto, no perdió el control sobre su capacidad.
Otra de las incógnitas era si el jurado estimaba que se había producido ensañamiento en la muerte de su tía. Tampoco ha tenido dudas en este caso: el acusado de una manera "extrema y salvaje" dejó caer en numerosas ocasiones el peso de su cuerpo sobre el de su víctima.
El fiscal, una vez que se conoció el veredicto del jurado se mantuvo en la misma petición de pena, es decir, 22 años de prisión por el delito de asesinato y otros ocho por la tentativa de homicidio en la persona de su madre. La defensa por su parte, pide que dentro de los delitos por los que se le va a condenar, se le aplique la pena más baja.
El juicio concluyó al mediodía del martes cuando el fiscal y el abogado de la defensa concluyeron con sus alegatos finales. El magistrado Juan Carlos Campo decidió que los miembros del jurado comenzaran inmediatamente con la deliberación.
Hacia las once de la noche parecía que se iba a dejar las discusiones para el día siguiente, por lo que ese caso tendrían que ser trasladados a un hotel, donde permanecerían incomunicados. Sin embargo, a las doce de la noche se cambió de opinión y se decidió que se siguiera adelante hasta que encontraran el veredicto, que finalmente fue de culpabilidad. Ahora será el tribunal el que tendrá que redactar la sentencia y poner la pena para A.P., que de momento se encuentra en prisión preventiva.
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