Sucesos

El Cerro del Moro vuelve a las andadas

  • El barrio de extramuros está en el centro de la diana nuevamente por la actividad de algunos narcotraficantes que venden heroína y cocaína

  • En el último mes la Policía Nacional ha realizado 15 detenciones

La confluencia de las calles Grazalema y Setenil de las Bodegas, una de las zonas más conflictivas del Cerro del Moro actualmente. La confluencia de las calles Grazalema y Setenil de las Bodegas, una de las zonas más conflictivas del Cerro del Moro actualmente.

La confluencia de las calles Grazalema y Setenil de las Bodegas, una de las zonas más conflictivas del Cerro del Moro actualmente.

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La Lolita tiene 50 años y lleva 35 enganchada. Después de otro breve paso por prisión recorre estos días el Cerro del Moro como si su vida y la del barrio tuvieran una ligazón indisoluble. Está esquelética y los policías que la detuvieron hace un par de meses alertan de que su estado de salud es tan quebradizo que no descartan un desenlace fatal en poco tiempo. 

La Lolita es una histórica en la venta de polvo duro en el Cerro del Moro, un barrio que vuelve a concentrar a los narcos más activos de toda la ciudad y donde el caballo campa a sus anchas como si los 80 hubieran regresado de repente, con sus caminantes blancos recorriendo sus calles. Durante los últimos años, la rehabilitación del barrio llevada a cabo por la Junta de Andalucía, que actualmente encara su sexta y séptima fase, pareció haber espantado el fantasma de la heroína. Sin embargo, la caída de narcos históricos y de sus compañeras que operaban en otros barrios, como La Pantoja en la Barriada de la Paz o Inma la Larga en Guillén Moreno, han hecho que ahora mismo prácticamente el 90% del tráfico de heroína y rebujito de la ciudad se produzca en sus calles y plazas.

Según fuentes policiales, una de las hermanas de Moi El Piraña también sería una de las principales responsables de este repunte de una droga muy adictiva, letal por esa mezcla de cocaína que viene a contrarrestar el bajón del clásico chute de heroína.

Otros vendedores pertenecen a familias que durante décadas se han dedicado al trapicheo de sustancias prohibidas y que viven así porque no saben vivir de otra manera.

La Pantoja está actualmente en la cárcel cumpliendo una condena de tres años después de que fuera detenida por vender droga desde el domicilio de sus padres en la avenida Guadalquivir. Antes lo hacía en la plaza Arillo, pero su pareja fue capturada tras otra redada antidroga y ella se hizo con las riendas del negocio.

La caída de La Pantoja o Inma la Larga ha hecho que haya menos droga en otros barrios

“El Cerro del Moro vuelve a estar muy mal. Estamos dando caña, todos los días para impedir que esto vaya a mayores”. Así habla uno de los agentes que mejor conoce a los amos del menudeo.

Para que se hagan una idea, en el último mes la Policía Nacional ha detenido a 15 personas por vender drogas en la zona, unas cifras que hacía años que no se veían.

Por contra, actualmente en Guillén Moreno o la barriada de la Paz no se ve el polvo duro. Hay algunos históricos que venden algo de cocaína, pero en pequeñas cantidades.

En La Corrala de la Bahía también ha vuelto la actividad últimamente, lo que sí que preocupa a la Policía Nacional porque ese edificio fue centro de conflictos en el pasado desde que fue okupado.

Por lo que respecta al centro histórico, ahora mismo los barrios de la ciudad están más tranquilos. Hay algún punto localizado en el barrio de Santa María y La Viña, sobre todo en la zona de la plaza de la Cruz Verde, pero poco más. Quizá el Cerro del Moro empieza a atraer a los narcos como si fuera un agujero negro.

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