Chiringuitos El Ayuntamiento recurre el trámite que él mismo solicitó hace dos años

  • El Gobierno local ha presentado una reclamación a Medio Ambiente por las autorizaciones en precario, mientras que en 2016 las pidió cuando era el titular de las concesiones de ocupación

El delegado de Medio Ambiente, Ángel Acuña, y el alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', departen antes de una reunión sobre chiringuitos. El delegado de Medio Ambiente, Ángel Acuña, y el alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', departen antes de una reunión sobre chiringuitos.

El delegado de Medio Ambiente, Ángel Acuña, y el alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', departen antes de una reunión sobre chiringuitos. / Joaquín Pino

Desde que hace tres años los chiringuitos consiguieran por primera vez una autorización en precario para abrir en invierno, cada año se ha repetido el mismo problema en los meses de octubre y noviembre para resolver que los establecimientos contaran con el permiso oportuno para seguir operando en las playas. Este año se ha roto la baraja en el conflicto latente entre Ayuntamiento de Cádiz, Junta y hosteleros. El pasado lunes, el Consistorio anunció que había presentado una reclamación administrativa ante la Consejería de Medio Ambiente al tener dudas sobre la legalidad de las autorizaciones temporales. Todo esto bajo la amenaza de acudir a la vía contenciosa para que un juez resuelva este complejo entuerto.

Este recurso, sin embargo, supone una contradicción con lo defendido por el Consistorio hasta hace unos meses, lo que le ha llevado a recurrir un acto administrativo que esta misma institución realizó hace dos años, momento en el que solicitó las mismas autorizaciones en precario para que los chiringuitos pudieran abrir en invierno.

Si se repasa la hemeroteca, se puede ver con claridad este cambio de parecer, lo que ha provocado el enfado de los chiringuitos y de la Junta de Andalucía al haberse acordado entre las partes tras varias reuniones todos los pasos que se iban a dar para conseguir que los restaurantes playeros pudieran abrir durante todo el año.

Todo se remonta al inicio del otoño de 2016. En ese momento, se debía consolidar la situación de provisionalidad de la que tres chiringuitos –Malibú, Potito y Beach Club Potito– disfrutaron entre finales de 2015 y principios de 2016 al poder abrir por primera vez fuera del periodo que marcaba el pliego de condiciones.

El Consistorio solicitó “la permanencia ininterrumpida de los establecimientos”

Para ello, la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía indicó al Ayuntamiento que el procedimiento que debía seguir era solicitar una modificación sustancial de las concesiones de la ocupación del Dominio Público Marítimo-Terrestre. Un proceso que se iba a realizar tras pedirlo seis chiringuitos.

En la documentación, a la que ha tenido acceso este medio, se señala que esta petición a nombre del Ayuntamiento –en aquel momento era el titular de las concesiones, mientras que los chiringuitos eran los explotadores de la mismas– se realiza con fecha de 8 de noviembre de 2016 “para la permanencia ininterrumpida de los establecimientos”.

Tras esta solicitud, el Ayuntamiento recibió el 28 de noviembre un escrito de la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta pidiéndole al Consistorio que “formule solicitud de forma expresa de autorización provisional y en precario ínterin se tramita el expediente de modificación sustancial de la concesión otorgada al ser el único legitimado para ello”. Este hecho estuvo a punto de tumbar en aquel momento la concesión de las autorizaciones en precario ya que el Gobierno local pretendía que éstas fueran a nombre de los hosteleros. Sin embargo, al final dio marcha atrás y el 29 de noviembre remitió una solicitud con la firma del alcalde, José María González Kichi, en la que se pedía “autorización provisional en precario ínterin se tramita el expediente de modificación sustancial de la concesión”. La Junta dio su visto bueno a esta petición provisional mientras que tramitaba la permanencia de estos seis establecimientos durante todo el año.

Finalmente, y en la búsqueda de una salida, se decidió entre las partes cambiar el procedimiento, desistiendo el Ayuntamiento de la modificación sustancial para poder iniciar la transmisión de la titularidad de las concesiones de ocupación en favor de los empresarios para que éstos fueran los que tramitaran ante la Junta la citada variación de las condiciones.

Este cambio de rumbo acordado entre las partes fue el pasado año el detonante de la polémica al modificar el Ayuntamiento su criterio. Una alteración en el procedimiento que ha desembocado en la contradicción entre lo que defendía el Ayuntamiento de Cádiz hace dos años y la reclamación administrativa que ha presentado ahora ante la Junta, que acabará, más que probablemente, en los tribunales.

Tras el cambio de criterio, reclama que se sometan al pliego de condiciones

Lo que el Gobierno local pone en duda en la actualidad es la legalidad de la actuación de la Delegación Territorial de Medio Ambiente al conceder los permisos en precario a los cuatro chiringuitos que lo han pedido. La clave de este asunto se encuentra en las diferencias que han surgido por el traspaso de la titularidad de las concesiones de ocupación, ya que la Junta da este trámite por finalizado y el Ayuntamiento no lo reconoce.

Esto ha hecho que los chiringuitos hayan solicitado las modificaciones sustanciales de las concesiones y las autorizaciones en precario, mientras que el Consistorio se considera el propietario de los títulos, por lo que se remite al cumplimiento del PGOU y del pliego de condiciones.

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