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"Cádiz es un parque temático": La cruda realidad de la turistificación que 'Apatrullando' ha sacado a la luz.

Los vecinos del barrio de la Viña y El Pópulo viven asfixiados por la cantidad de turistas que viven en las que fueron sus casas

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Un grupo de turistas en la plaza San Juan de Dios de Cádiz. / Jesús Marín

Cádiz está de moda y ha sido el programa Apatrullando de La Sexta el que ha puesto en el foco en el turismo en la capital gaditana y además ha puesto rostro y voz al malestar de muchos vecinos que sienten que su ciudad ya no les pertenece. "No nos están quitando la casa, nos están quitando la vida", afirma un vecino del barrio de El Pópulo durante la grabación del programa presentado por Jalis de la Serna en Apatrullando: Cádiz: ¿Morir de éxito?, un reportaje que retrata una realidad cada vez más visible en el casco histórico.

El Pópulo y La Viña, barrios desbordados

Las cámaras se adentran en El Pópulo y La Viña, donde la presión turística se deja notar a cualquier hora. En calles donde antes se conocían todos los vecinos, ahora predominan los pisos de alquiler vacacional, los grupos guiados y las maletas rodando sobre los adoquines desde primera hora de la mañana.

"Nos expropian. Ya no somos Cádiz, ahora somos un parque temático", denuncia un vecino del Pópulo. Recuerda con nostalgia cómo era la vida antes y ahora: "La vecindad no te pide el cafelito. Entras en una casa y no huele a puchero. La calle ya no es nuestra, es de los turistas".

La sensación compartida es la de una vida cotidiana que se va diluyendo poco a poco.

La vivienda, fuera del alcance de los jóvenes

El acceso a la vivienda es uno de los grandes problemas. La proliferación de apartamentos turísticos ha reducido la oferta de alquiler residencial y disparado los precios. Para muchos jóvenes gaditanos, quedarse a vivir en su ciudad es ya una opción casi imposible.

Edificios completos se destinan a estancias de corta duración mientras familias de toda la vida se marchan a barrios periféricos o a otras localidades. El resultado es un centro cada vez más despoblado de residentes estables y más dependiente del visitante.

Comercios pensados para el visitante

El cambio también se percibe en los negocios. Tiendas tradicionales, ultramarinos o ferreterías han ido desapareciendo para dar paso a locales de souvenirs, comida rápida o servicios pensados para turistas de paso. Incluso las taquillas para dejar maletas se han convertido en parte del paisaje urbano.

Para los vecinos, esto supone perder servicios básicos y referencias de toda la vida. Comprar pan, arreglar una cerradura o hacer la compra semanal ya no es tan sencillo en algunas zonas del casco histórico.

Cruceros, colas y calles impracticables

Los días de mayor afluencia, especialmente cuando coinciden varios cruceros, la ciudad se satura. Miles de visitantes desembarcan a la vez y se concentran en las mismas rutas, provocando calles prácticamente bloqueadas donde caminar se vuelve complicado.

Algunos residentes aseguran que hay jornadas en las que salir de casa implica abrirse paso entre grupos, guías con paraguas en alto y colas interminables para entrar en monumentos o bares.

El dilema de una ciudad que triunfa

El reportaje plantea una pregunta incómoda: si el éxito turístico puede terminar poniendo en riesgo la esencia de Cádiz. La ciudad vive en gran parte de ese flujo de visitantes, pero muchos vecinos temen que el precio a pagar sea demasiado alto.

Entre la prosperidad económica y el derecho a seguir viviendo en su propio barrio, Cádiz busca un equilibrio que no termina de aparecer. Mientras tanto, la frase que se repite en el programa resume el sentir de muchos gaditanos: la sensación de convertirse en figurantes dentro de su propia ciudad.

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