Los árboles de La Magdalena en San Fernando empezarán a plantarse a finales de verano
La compra de arbolado se lleva hasta 2,6 millones de los 13 del presupuesto de esta obra que aspira a ser "el pulmón verde de la Bahía"
¿Cómo de 'verde' será La Magdalena en San Fernando?
Hasta 2,6 millones de euros de los 13 de presupuesto que tiene la obra del parque metropolitano de La Magdalena se emplearán en la compra de arbolado y vegetación. La cifra da buena cuenta de la relevancia que tendrá el 'verde' en el proyecto reanudado en 2025, cuya finalización -tras los últimos retrasos- se prevé para fiinales de este año. De hecho, los trabajos de plantación se prevén llevar a cabo a finales de verano.
La Magdalena, recuerda el Ayuntamiento de San Fernando, posee un superficie total de urbanización y edificación asciende a 99.202,32 metros cuadrados, de los cuales 98.077,32 corresponden a urbanización y zonas verdes y 1.125 metros cuadrados a la edificación del parque.
La alcaldesa, Patricia Cavada, ha destacado que "este parque no es una actuación aislada, es una pieza clave en la estrategia de ciudad sostenible en la que se ha transformado San Fernando". A su juicio, La Magdalena "será un espacio de convivencia, salud y bienestar, un lugar para pasear, hacer deporte, celebrar nuestras fiestas y, sobre todo, disfrutar del entorno natural privilegiado que tiene San Fernando".
Así, el proyecto se concibe como una infraestructura verde estratégica para el conjunto de la Bahía, integrando espacios estanciales, paseos, praderas, zonas arboladas y el renovado paseo marítimo del Caño. Los trabajos -explica el Ayuntamiento isleño en una nota- han tenido que adaptarse a las circunstancias meteorológicas, especialmente a la acumulación de agua en la zona, que ha afectado al desarrollo de la actuación y, en particular, a la plantación del arbolado, prevista ahora para finales de verano, que es la época más adecuada para una correcta plantación.
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Con este nuevo espacio, se recuerda, la ciudad ganará casi diez hectáreas de zonas verdes que aspiran a convertir La Magdalena "en un pulmón para toda la Bahía de Cádiz", señala el Consistorio isleño.
En el parque metropolitano de La Magdalena se plantarán alrededor de 1.000 árboles y más de 2.500 arbustos, reforzando de forma notable la masa verde de San Fernando. "De este modo, la ciudad no solo gana un gran equipamiento destinado al ocio, la hostelería y el disfrute ciudadano, sino que también da un paso decisivo en su estrategia de ciudad verde, incrementando de manera significativa el número de árboles", se señala desde el Consistorio.
El proyecto paisajístico ha seguido como criterios el mantener las especies existentes de mayor porte siempre que sea posible, trasplantando aquellas que, estando en buen estado, no puedan permanecer en su ubicación original; crear amplias zonas de sombra que protejan a los peatones durante el verano; generar barreras vegetales frente al viento con especies adaptadas a las condiciones litorales; y aplicar criterios estéticos que den lugar a espacios agradables y coherentes.
Un parque con 4.000 plantas
En total, el parque contará unas 4.000 plantas, entre árboles existentes y de nueva plantación, coníferas, palmeras, arbustos y especies tapizantes. Se conservarán un centenar de árboles existentes, entre ellos ejemplares de palmera mexicana, laurel de Indias, hibiscos, así como pinos piñoneros y araucarias, "lo que refuerza el compromiso con la sostenibilidad y la preservación de biomasa ya adaptada al entorno".
El nuevo arbolado incluirá más de 170 árboles caducos, como almez y paraíso, que aportarán sombra en verano y permitirán el paso de la radiación solar en invierno, favoreciendo un comportamiento bioclimático eficiente. A ellos se suman más de 530 árboles perennes, entre los que destacan jacarandas, ficus gigantes, eucaliptos de flor roja y árboles de hierro, configurando una masa verde constante que protegerá frente al viento y garantizará continuidad visual durante todo el año. Nueve coníferas, principalmente araucarias, reforzarán la estructura vertical del conjunto.
Especial protagonismo tendrán las más de 250 palmeras, seleccionadas tanto por su resistencia a la salinidad y a las condiciones costeras como por su valor paisajístico e identitario. Entre ellas figuran palmeras washingtonia, palmeras mexicanas, palmeras chilenas y palmeras abanico australianas. Su presencia aportará verticalidad, ritmo y una imagen reconocible, generando sombra ligera y permeable sin bloquear visuales.
El estrato intermedio estará compuesto por casi 2.500 arbustos —entre ellos distintas variedades de adelfas, buganvillas, azahar y jazmín estrella— que estructurarán recorridos, delimitarán espacios y aportarán color y floración prolongada. A ello se suman cerca de 500 especies tapizantes como lantanas, jazmín azul y uña de gato, fundamentales para proteger el suelo, reducir la erosión y optimizar el mantenimiento.
Distribución por zonas
La vegetación se organizará en bandas longitudinales paralelas al Paseo del Caño y a la avenida San Juan Bosco, así como en torno a diferentes zonas de estancia. En la banda de transición entre ciudad y parque se plantarán grandes árboles perennes —ficus gigantes, jacarandas y tipuanas (típico en los parques con su flor amarilla)— que crearán extensas áreas de sombra y ofrecerán, en primavera, un espectáculo cromático con la floración azulada y amarilla. Bajo su copa se alternarán césped y praderas floridas.
Las praderas ocuparán especialmente las zonas previstas para la instalación de casetas durante la feria, combinando césped y plantas herbáceas de flor estacional. Los paseos y calles interiores estarán jalonados por árboles de copa alta y palmeras de gran diámetro, dispuestos con un patrón regular que jerarquice los itinerarios y evite interferencias con las instalaciones temporales. Este diseño permitirá que determinadas áreas permanezcan soleadas en invierno y reduzcan el riesgo ante episodios de viento fuerte.
En el paseo marítimo del caño se mantendrán la mayoría de las palmeras mexicanas existentes, reforzando la imagen actual, y se complementarán con ejemplares más jóvenes. Los parterres incorporarán arbustos de flor de altura moderada. En otras zonas se instalarán agrupaciones de árboles de hierro y eucaliptos de flor roja, especies especialmente adaptadas a las condiciones ventosas del litoral.
Las plazas abiertas al paseo central contarán con árboles de hoja caduca como almez y paraíso, acompañados de ejemplares singulares como árboles del coral y araucarias. En la avenida San Juan Bosco se mantendrán los laureles de Indias existentes y se trasplantarán árboles botellas (branquiquitos) para permitir un mayor desarrollo. En la calle Zapatilla de Estero se plantarán nuevos laureles de Indias y melias para favorecer el paso de luz en invierno.
Desde el punto de vista ambiental, la plantación arbórea constituye el principal soporte estructural del parque. Los árboles capturan dióxido de carbono y partículas en suspensión, regulan la temperatura mediante sombra y evapotranspiración y mitigan el efecto isla de calor. Las coníferas refuerzan la función cortaviento y la estabilidad visual; las palmeras aportan identidad y adaptación costera; los arbustos incrementan la biodiversidad y favorecen la presencia de polinizadores; y las tapizantes estabilizan el suelo y mejoran el microclima inmediato.
Sistema de riego
Para poder mantener toda esta flora, el proyecto contempla también un sistema de riego diseñado para adaptarse al incremento de superficie de césped. Se ha optado por riego por aspersión en praderas, utilizando agua potable de la red de abastecimiento para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades a través de aerosoles.
Las zonas de arbustos y tapizantes se regarán por goteo, sistema que podría admitir en el futuro el uso de aguas regeneradas. Sin embargo, al no existir actualmente red de agua regenerada, no resulta económicamente justificable instalar una segunda acometida. El proyecto contempla la posibilidad de incorporar esta infraestructura cuando esté disponible, evitando riesgos de contaminación cruzada.
En este sentido, el diseño contempla un arbolado específico y una planificación técnica que permitirá culminar esta fase con garantías. "Hemos sido rigurosos y prudentes", ha señalado la alcaldesa. "Preferimos esperar al momento idóneo para plantar, porque estamos hablando de un parque pensado para perdurar generaciones".
Además, se ha considerado fundamental proporcionar a la vegetación un suelo libre de limitaciones físicas, homogéneo, que permita un desarrollo radicular sin discontinuidades y favorezca una correcta distribución del agua.
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