Luis Berenguer cien años después

Amplió el realismo gris y chato de la época con una brillante literatura llena de un color hasta entonces desconocido

Manuel J. Ramos Ortega

10 de diciembre 2023 - 05:00

Cien años del nacimiento de Luis Berenguer que nació en tierras gallegas como si quisiera llevarse al sur las meigas de los Valle, Rosalía, Cunqueiro y dejarlas en los mares y Sierra gaditana que él conocía como la palma de su mano y bien que nos lo enseñó en sus lobones, mareas escoradas y sotaventos. Porque Luis Berenguer, sus novelas, han inventado adjetivos y sustantivos nuevos, una nueva gramática de la fantasía, de la sabiduría de un creador de mundos que, siendo reconocibles, son a la vez nuevos, porque nadie hasta que él los escribió los habíamos pensado ni imaginado. Amplió el realismo gris y chato de la época con una brillante literatura llena de un color hasta entonces desconocido: furtivos, veleros, fragatas, mares del sur, aventuras equinocciales y, sobre todo, de páginas brillantes, de pulso narrativo innovador que rompió las estrechas costuras de la novela española del medio siglo. Berenguer no fue nunca un narraluz como él mismo se encargó de desmentir, sino un narrador total que abrió nuevos y desconocidos cauces a la literatura española contemporánea. Su misterio es haber hallado la fórmula para hacer literatura de la realidad y, a su vez, sin perder ni un gramo de belleza, conseguir que esa literatura se haya convertido en mito o leyenda. Al cazador Perea, trasunto de su Lobón, le hizo un traje a medida y le infundió vida para siempre como Quijano será Quijote gracias a Cervantes. Luis Berenguer murió joven, pero nos ha dejado el legado de un hombre que no se arredró frente a la injusticia ni la vesania del poderoso. Vivirá para siempre en la novela más sincera y misteriosa de su época. Porque Juan Lobón quiso ser Berenguer. O quizás al contrario.

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