Puerto Real

Respiro judicial para Raúl por la quiebra de Gadir Solar

  • El juez declara fortuito el concurso de acreedores de la sociedad con la que el ex futbolista invirtió en el fallido proyecto

El ex futbolista Raúl González Blanco dirige un partido del Real Madrid-Castilla, equipo que entrena esta temporada. El ex futbolista Raúl González Blanco dirige un partido del Real Madrid-Castilla, equipo que entrena esta temporada.

El ex futbolista Raúl González Blanco dirige un partido del Real Madrid-Castilla, equipo que entrena esta temporada. / Luca Piergiovanni / Efe

El ex futbolista Raúl González Blanco ha sido exonerado de la  quiebra de Europa Scar Sport, empresa que fundó el ex jugador del Real Madrid para gestionar sus derechos de imagen y por la que canalizó su inversión en el proyecto fallido de Gadir Solar, empresa que formó parte del plan de reindustrialización por el cierre de Delphi en Puerto Real. La firma se dedicó a fabricar paneles solares y echó el cierre en 2012 tras presentar un ERE para sus 196 trabajadores, la mayoría ex empleados de Delphi.

Un juez ha dictaminado que el concurso de acreedores de Europa Scar Sport se debió a circunstancias meramente económicas y no a conductas achacables a la gestión. De esta manera, se cierra la vía mercantil, aunque sigue abierta la vía penal por la que sus ex socios reclaman que Raúl sea juzgado por un presunto delito societario

Según el auto mercantil al que ha tenido acceso Efe, el magistrado Juan Carlos Picazo sigue el criterio de la Fiscalía y de la administración concursal sobre el origen de la situación de insolvencia y declara fortuito el concurso de acreedores de la compañía. La decisión del titular del juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid rechaza, por tanto, que la quiebra se haya debido a una conducta culpable.

Constituida en marzo de 1996, Europa Scar Sport aparece en el registro mercantil con un doble objeto social: de un lado, la coordinación y explotación de derechos de imagen, y de otro, la compraventa de bienes inmuebles y su explotación.

El origen del caso es el acuerdo suscrito en 2008 entre Aurantia, una firma vinculada a la familia Naranjo, y Europa Scar Sport S. L., propiedad del ex futbolista y administrada por su madre, María Luisa Blanco. 

Europa Scar adquirió el 20% de Cadmos, el accionista único de Gadir Solar, mientras que el 80% restante se quedó en manos de Aurantia.

Cadmos solicitó en 2009 un crédito de 35 millones de euros al banco Credit Suisse cuyos accionistas se comprometieron a devolver. Pero la crisis económica y el recorte de las primas a las renovables hirieron de muerte a Gadir Solar. La entidad financiera exigió la devolución del crédito al igual que la Junta de Andalucía, que reclamó el reintegro de las subvenciones concedidas.

Aurantia demandó a la empresa de Raúl después de que ésta intentara sin éxito que se declarara nulo el acuerdo entre ambas compañías. A su vez, el ex jugador del Real Madrid demandó a Aurantia por irregularidades en la gestión. En febrero de 2016, un juzgado ordenó el embargo de casi 7,2 millones de euros, cantidad que se elevó después hasta los 9,3 millones de euros por los intereses de demora.

A finales de 2016, la justicia madrileña aceptó la petición de Europa Scar Sport de entrar, de forma voluntaria, en suspensión de pagos dados sus problemas de viabilidad y su incapacidad para cumplir con sus obligaciones de pago.

Planes ambiciosos en la Bahía

Aurantia desembarcó en la Bahía de Cádiz a comienzos de 2008 al anunciar una inversión de 174 millones de euros para instalar una fábrica en La Cabezuela, Gadir Biodiésel; otras dos en Puerto Real, Gadir Solar, y una planta solar en el Parque Tecnobahía, en El Puerto. Al frente estaba Rafael Naranjo, ex propietario de Sufi, una empresa especializada en medio ambiente y gestión del agua que fue adquirida por Sacyr en 2005 por 142 millones de euros.

La crisis económica echó por tierra las aspiraciones de Aurantia. Gadir Biodiésel se fue al traste al poco de colocar la primera piedra y Gadir Solar, que fue inaugurada en septiembre de 2009 en las antiguas instalaciones de Transportes Carrillo de Puerto Real, cerró en 2012, dejando en la calle a sus 196 trabajadores a pesar de que había recibido más de 25 millones de euros en ayudas públicas. Poco antes, el sindicato CCOO había expresado sus dudas sobre el futuro de la compañía al denunciar que "no tenía clientes" y se dedicaba a acumular la producción de paneles solares.

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