Un año con retos numerosos e importantes

Los retos que Andalucía, España y el mundo tendrán que afrontar en 2019 son numerosos e importantes. Nuestra comunidad, por lo pronto, inicia un cambio político histórico, con el más que probable fin de ciclo político, tras cuarenta años de poder socialista, y la llegada al Gobierno andaluz de la coalición PP-Ciudadanos apoyada por Vox. El nuevo Ejecutivo, que previsiblemente se formará en la segunda mitad de este mes, tendrá que demostrar a los andaluces que ha merecido la confianza de los electores, algo que sólo logrará si pone en marcha un plan de reformas profundas que tengan como objetivo la recuperación la senda de la convergencia mediante la regeneración institucional y el cambio de modelo productivo. Este primer año de Gobierno será decisivo para que se visualice una verdadera voluntad de cambio. No hay tiempo que perder. En España también asistiremos a un año políticamente decisivo. Los ciudadanos volveremos a votar en las elecciones europeas y municipales (y algunas comunidades también en las autonómicas). Estos comicios nos darán pistas sobre la valoración de los españoles de la labor del Gobierno socialista de Pedro Sánchez y de su apuesta por seguir adelante con la legislatura pese a su evidente fragilidad parlamentaria y la necesidad de buscar apoyos en el independentismo catalán. Precisamente, Cataluña (y en especial el desarrollo del juicio a los políticos presos) seguirá siendo un factor altamente desestabilizador en la política nacional. Habrá que estar muy atentos también a las diferentes pugnas de los partidos por conseguir el liderazgo en la derecha y la izquierda. En especial, a la irrupción de ese nuevo agente político llamado Vox. No son pocas las voces que apuntan a que 2019 culmine con unas elecciones generales. Europa, por su parte, también se enfrenta a retos muy serios. La culminación de un Brexit que no desestabilice al continente, la contención de las ideologías populistas, dar una solución justa y adecuada a sus valores del problema de la inmigración o la defensa ante sus adversarios geopolíticos (Rusia, los EEUU de Trump, China…), cada vez más agresivos, son algunos de estos retos. Sobre todo, Europa debe buscar la forma de dar un paso hacia adelante para afianzarse como un bloque cohesionado y con una idea clara de su futuro sin renunciar a su esencia. Este año también será decisivo para la economía mundial. En el horizonte ya se observan los nubarrones de una nueva crisis que podría ser muy negativa. Occidente se enfrenta a un evidente desgaste de la fórmula que le había dado estabilidad hasta ahora (la combinación de los valores liberales con los socialdemócratas) y el populismo político y el proteccionismo económico podrían agravar las tendencias negativas de la economía.

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