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POR fin se acabaron las obras de la Casa de las Viudas, en la Plaza de Fragela. Ahora echamos de menos a los trabajadores que cada día han arrimado el hombro para que esta obra vea su final. Y ha valido la pena créanme. Sin entrar en la arquitectura del lugar, bastante típico y funcional, ha sido realmente original, interesante y desternillante la visita guiada que en diciembre estuvo al alcance de todos los gaditanos y visitantes. La visita era una representación teatral ofrecida por un grupo de animadores culturales contratados al efecto. Felicidades, estuvo más genial. Un actor nos recibió a la entrada de la puerta con un gorro con antenas, para espantar las palomas según él, y un artefacto similar a una pistola de agua que después de apuntar al público presente nos transportaba en el tiempo. Así empezó la visita. Una vez "transportados" en el túnel del tiempo al Cádiz antiguo, nuestro guía-actor nos presentó al capellán que estaba encargado en aquel tiempo de la Casa de las Viudas. Extraordinario el tipo del capellán, con gorro al uso y una mella en los dientes más que llamativa. Una vez "autorizados" a visitar la casa por el capellán, que se despidió para ir a echar una siesta, comenzó el recorrido. Vimos el patio, las habitaciones, la cocina que se ha mantenido tal cual estaba para exposición e incluso una pequeña capilla. Todo muy bien terminado. Pero sin lugar a dudas, lo mejor fue la escenificación representada por este grupo de actores. El señor Fragela, que da nombre a la plaza y que fue constructor y paladín de esta obra social, aparecía y desaparecía de la visita como un fantasma, y a cada aparición nos relataba algo original de su vida. Así nos enteramos que vivió cien años, que cambió seis veces su testamento, y que dejó pagada mil misas para cuando falleciera, todo un personaje el señor Fragela. Pero también nos enteramos que el señor Fragela era montañés, o sea chicuco, como la alcaldesa y como el ministro Rubalcadiz, perdón quería decir Rubalcaba. ¿Cuántos testamentos y misas dejarán pagadas los actuales santanderinos de Cádiz para purgar sus penas?. Y para terminar, felicidades a las azafatas Gema, Sandra y Virginia.
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