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Los vinos serranos

A Vicente Taberner le debe estar muy agradecida la provincia porque invirtió mucho aquí

Cádiz ha tenido un gran mérito en las últimas décadas y es crear tesoros, partiendo practicamente desde cero o de recuperar actividades que se hacían hace más de 200 años.

Uno de estos grandes tesoros que han hecho "a si mismos" una serie de personas con las que esta provincia ha tenido la suerte de contar son los vinos de la Sierra de Cádiz, unos productos que tuvieron fama hace siglos pero que después de pasar al anonimato comenzaron a "florecer" a finales del siglo XX.

Estas historias, al igual que todas las que trascienden, tiene nombres propios, no surgen de la nada. Surgen de gente enamorada, de visionarios, de gente que ve cosas en colores donde la mayoria vemos en blanco y negro.La historia de los vinos de la Sierra de Cádiz tiene nombres propios,de pioneros como Marcel Fernández, un viticultor de origen argelino que vio en unas tierras de Arcos posibilidades para hacer vino tinto...y lo hizo. A pocos kilómetros, en Prado del Rey, un buen conocedor del terreno, Salvador Rivero, uno de esos enólogos a los que la provincia aún no ha dado el cariño que se merece, también mantuvo en los años de la nada, sus vinos en las bodegas Rivero de Prado del Rey, de donde salió una joya como su Pajarete, que fue uno de los primeros vinos de la Sierra en alcanzar la fama.

También se fijó en la zona otro de los grandes empresarios vinateros de la provincia, Antonio Páez, que fue capaz de "reiventar el vinagre" en Jerez y de crear el míticio Viña Lucía, uno de los tintos más vendidos de la Sierra. Pero no cabe duda de que a los vinos de la Sierra de Cádiz le hacía falta el "glamour" y eso es lo que le trajo Vicente Taberner que logró que todo el mundo del vino hablara de unos tintos que se hacían en Arcos, en una bodega, Huerta de Albalá, medio perdida en una carretera con mucha curvas. El, y su equipo, logró que uno de sus vinos fuera calificado por los "guruces" de esto de las bodegas como uno de los mejores del mundo, algo que también alcanzó otro empresario gaditano que apostó por la Sierra, Luis Lucero, otro enamorado de la zona.

A Vicente Taberner, otro de esos enamorados de nuestra tierra que hemos tenido la suerte de tener, le debe estar muy agradecida la provincia de Cádiz porque invirtió mucho aquí y en sectores que "no se veían" cuando el empezó, como los jereces o los vinos de la Sierra de Cádiz. El supo ver esos tesoros que ahora brillan tanto. No cabe duda de que él merece el aplauso encendido de hoy a las ocho.

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