Cateto a babor

pepe / monforte

Soy 'vejertariano'

HACE unos días el cocinero Jesús Recio del restaurante Valvatida de Vejer acuñaba un nuevo término, una nueva filosofía de vida los vejertarianos, los que disfrutan con Vejer.

Me reconozco vejertariano de palabra, obra y misión, omisión no, eso se queda para Sornoza. Me gusta por la mañana colocarme a los pies de Vejer y despertar la vida con un bocadillo de lomo en manteca de la Venta Pinto y si es menester no está tampoco mal comenzar el día en la Venta Reyes, en Cantarranas, donde ponen una morcilla para hacerle tres o cuatro "Acunabatata".

Me gusta también la "misión" de acercarme a los alrededores de Vejer, al restaurante de Patría, en La Muela, donde además de vejertariano, se puede ser vegetariano porque dominan lo que es las verduras. Al ladito del mar me confieso vejertariano en Casa Francisco el de Siempre donde hasta soy capaz de ponerme a contar los granitos de arroz si tengo que compartir la ración… no vaya a ser que mi acompañante se lleve un arró de más. Muero con los bisteles que prepara Juan Valdés, el catedrático del vuelta y vuelta, en la Castillería y he alcanzado la felicidad con papa frita y huevo en la Venta El Toro, mojando pan de telera encima de un riachuelo que pasa a tus pies. Ya puestos me concedo una propina, como los camareros caras, y me pongo un tapazo de almuerzo campero de la Venta de Los Naveros escoltado por dos rebanás de pan de la panadería Santo Tomás, situada casi al laíto.

Subiría 20.000 cuestas de viaje cochino por jamarme cinco lonchitas del salchichón ibérico que hace Paco Melero en su carnicería. Pararía también a comerme unas croquetas de lomo en manteca en El Central y organizaría un debate a cuatro que hasta Soraya se quitaría el abrigo: Estarían la ensaladilla del bar de Pepe Julián, la hamburguesa de Retinto de Valvatida, unos taquitos de atún vuelta y vuelta de Casa Varo y un poquito de carpaccio de lomo en manteca, que ese milagro lo ejecutan con santidad en Las Delicias.

El vejerteriano gusta de sentarse a media tarde en la plaza de los Pescaítos… a cometer "pecaítos" a base de rabo de toro en el Trafalgar y alguna delicadeza con vermouth sentado en la terraza de Garimba Sur.

El vejertariano se retira a las cinco de la tarde y se refugia en Casa Galván, La Exquisita, le dicen a la confitería. Pepe, yo para ser feliz quiero un camión, le cantan los vejertarianos a coro celestial al maestro pastelero de Casa Galván y Pepe aparece por la puerta con unos hojaldres rellenos de crema y un poquito de azuquita por lo alto. Por llevar, el durse lleva hasta la guinda puesta. Gracias Jesús por descubrirme mi verdadera vocación: La diferencia entre el vejertariano y el vegetariano… es que está permitido comer lomo en manteca.

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